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PACTO GUBERNAMENTAL

Los indignados y la Liga piden más tiempo para consensuar un programa de gobierno

Uno de los escollos reside en escoger al futuro presidente del Ejecutivo, "un político antes que técnico"

Rossend Domènech

El líder del Movimiento Cinco Estrellas (M5S), Luigi di Maio. 

El líder del Movimiento Cinco Estrellas (M5S), Luigi di Maio.  / EFE / ANGELO CARCONI

Fumata negra. Dos meses y medio después de las elecciones generales, la Liga y los indignados del Movimiento 5 Estrellas (M5S) han pedido al presidente de la República, Sergio Mattarella, "unas horas más de tiempo", para consensuar un programa de gobierno entre los dos vencedores de los comicios.

Les separan todavía varias cuestiones, entre otras, la construcción de grandes infraestructuras, la regulación del sistema televisivo (que afecta directamente a Silvio Berlusconi, aliado de la Liga), la seguridad individual con la posibilidad de defenderse con las armas, la rebaja de los impuestos para las industrias y la supresión de la edad mínima para jubilarse.

Se trata de un programa político cuyo coste los economistas estiman entre 70.000 millones y 80.000 millones, algo que el Estado no está en condiciones de financiar. Los dos negociadores del posible Ejecutivo apuntan a una amnistía fiscal general para costearlo, aunque se trata de una vía más bien imposible.

La relación con la UE

El programa en negoción comprende, además, cuestiones que afectan no solo a la financiación de las mismas, sino también a los vínculos económicos de la UE. "O se ponen en discusión los vínculos de la Unión Europea, o bien todo será un sueño", ha dicho Matteo Salvini al salir del encuentro con Mattarella, quien ya dijo que no lo aceptaría nunca.

Luigi di Maio, líder de los indignados, ha asegurado que habían “puesto al día al Jefe del Estado” y que se pondrán “en marcha lo antes posible, aunque el voto por internet decidirá si el contrato (con la Liga) funciona”. "El gobierno se puede hacer si las cosas se pueden hacer”, ha subrayado Salvini con una cierta obviedad, añadiendo: “O en las próximas horas se encuentra un acuerdo o no vamos a tomar el pelo al presidente y a los italianos”.

La influencia de Berlusconi

A medida que pasan los días, aparece como más difícil que la coalición conservadora y los indignados (M5S) alcancen un acuerdo sobre un programa de gobierno. La rehabilitación política de Silvio Berlusconi la semana pasada de parte de los jueces de Milán, por lo que a partir de ahora puede volver al Parlamento y presentarse como candidato a cualquier cargo político, favorece aún menos un acuerdo entre la Liga y el M5S. La razón es que, habiendo decidido Berlusconi que Forza Italia, su partido, daba el visto bueno para que se negociase un Ejecutivo, al mismo tiempo Berlusconi podría “apagarlo” en cualquier momento, retirando la confianza al mismo. El dúo Liga-indignados cuenta solo con una mayoría de seis votos en el Senado.

El voto populista 

Por otra parte, está creciendo en Italia un malestar de los electores más “instintivos” que votaron a los dos partidos populistas y que 70 días más tarde aún no han alumbrado aquel gobierno que milagrosamente debía resolver sus problemas, como proclamaban en campaña electoral.

Pero también se están volviendo más drásticas las perspectivas de las oligarquías hacia “un gobierno de los dictadores”. Eugenio Scalfari, fundador de 'La Repubblica', escribió este domingo: “¿Pueden coexistir dos dictadores? Mientras se trata de conquistar el poder, sí, pero después, no”. Angelo Bolaffi, filósofo de la política, ha añadido: “Italia se encuentra frente a la alternativa política y existencial más dramática después de la del terrrorismo”.

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