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CONTINUIDAD EN EL KREMLIN

Putin jura el cargo de presidente en una suntuosa ceremonia en el Kremlin

En su discurso de aceptación, el presidente ruso promete mantener la influencia de su país en el exterior y advierte de los desafíos que afronta el país en los próximos años

El líder del Kremlin propone de nuevo al Parlamento al primer ministro saliente, el impopular Dmitri Medvédev, como cadidato a encabezar de nuevo el Ejecutivo

Marc Marginedas

El presidente ruso, Vladimir Putin, toma el juramento durante una ceremonia de inauguración en el Kremlin de Moscú. / ALEXANDER ASTAFYEV (AFP)

El presidente ruso, Vladimir Putin, toma el juramento durante una ceremonia de inauguración en el Kremlin de Moscú.
Vladimir Putin se dirige a una reunión en el Kremlin, el pasado 5 de abril.

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Con toda la pompa y boato que parecía requerir la ocasión, el presidente electo de Rusia, Vladímir Putin ha tomado posesión de su cargo este lunes por la mañana en una suntuosa ceremonia que ha tenido lugar en el Kremlin y a la que han asistido más de 5.000 personalidades del país, incluyendo a ministros, diplomáticos y altos funcionarios.

Flanqueado por Valeri Zorkin, presidente del Tribunal Constitucional, Vyacheslav Volodin, presidente de la Duma Estatal, la cámara baja del Parlamento, y Valentina Matviyenko, 'speaker' del Consejo de la Federación (Senado), Putin ha colocado su mano derecha sobre un ejemplar de la Constitución rusa ribeteada de oro y ha jurado el cargo. "Juro respetar y defender los derechos y las libertades de las personas y los ciudadanos; cumplir y defender la Constitucion de la Federación de Rusia; defender la soberanía y la independencia, la seguridad y la integridad territorial del Estado, y servir al pueblo con lealtad", ha proclamado con solemnidad en la sala Andreevski del Gran Palacio del Kremlin.    

Acto seguido, el mandatario ha pronunciado una corta intervención, dirigida fundamentalmente a sus conciudadanos, en la que ha advertido que en los próximos años, el país deberá afrontar importantes retos en el ámbito interno, al tiempo que se ha comprometido a mantener lo que él mismo ha denominado como "influencia" de su país en el exterior. 

"Tormentosa era de cambio"

Tras definir a los tiempos actuales como una "tormentosa era de cambio", Putin ha prevenido que en el futuro inmediato Rusia dirimirá con desafíos que requerirán la participación de "toda la sociedad rusa". "Tenemos ante nosotros un trabajo duro", ha augurado, en velada referencia a los planes que ya están sobre su escritorio para reformar la economía rusa y conjurar el riesgo de estancamiento económico que han identificado la mayoría de los expertos, planes que a buen seguro incluirán medidas impopulares como subida de impuestos o aumento de la edad de jubilación.

En el ámbito exterior, ha prometido velar para defender los intereses del país, al tiempo que ha constado con satisfacción que la "seguridad y el potencial militar" han sido garantizados. "Hemos aprendido a defender nuestros intereses, hemos recuperado el orgullo por la patria, por nuestros valores tradicionales",  ha continuado. "Rusia será poderosa, y la gente vivirá mejor", ha concluído el presidente electo.    

El acto comenzó en el despacho presidencial, siete minutos antes del mediodía. Seguido en todo momento por una cámara, el presidente ruso realizó el corto trayecto desde el Primer Edificio del Kremlin, donde se encuentra su oficina, hasta el Gran Palacio, aún en el interior de las murallas, en una limusina, aunque en esta ocasión no ha sido un vehículo de importación sino de fabricación rusa del denominado proyecto 'Kortezh' y valorada en varios millones de euros.

Por la tarde, el presidente acudió a la catedral de la Asunción, también dentro del recinto del Kremlin, tradicional lugar de coronación de los zares, donde asistió a un servicio religioso oficiado por el patriarca Kirill, quien le regaló un icono.      

Cuarto mandato

Con este acto, ha arrancado el que debería ser su cuarto y último mandato como presidente de Rusia, ya que la Constitución impide a una misma persona acumular más de dos presidencias seguidas. La primera medida que ha tomado el presidente ruso es presentar ante la Duma, la candidatura del primer ministro saliente Dmitri Medvédev, una figura muy contestada en muchos ámbitos y criticada desde la oposición, para encabezar de nuevo el Gobierno.  

Habida cuenta de que las fuerzas pro-Putin controlan la cámara, la investidura de Medvédev será aprobada sin ningún contratiempo. Al nominar al primer ministro saliente, cuya principal virtud, según las voces críticas, es su demostrada lealtad hacia el jefe del Estado, Putin hace oídos sordos a las demandas de un cambio al frente del Ejecutivo. En medios periodísticos oficialistas, sin embargo, se adelantaba que habrá numerosas caras nuevas en el Gobierno.     

"Ante el equipo ministerial se plantean nuevos desafíos, y a ellos deben responder nuevas figuras políticas, un nuevo equipo", ha declarado a la agencia Ria-Nóvosti el vicepresidente del Consejo de la Federación, Yliás Umajánov. Uno de ellos podría ser el elministro de Finanzas, Alekséi Kudrin, representante del ala más liberal del establishment ruso. Su incorporación a algún puesto en el Ejecutivo o la Administración Presidencial significaría el regreso a puestos de responsabilidad de esta facciódel poder ruso, marginada en los últimos años.