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EL DRAMA DE LOS REFUGIADOS

Varias decenas de refugiados, heridos en Lesbos al ser atacados por ultras

Los agresores, que se enfrentaron contra la policía, gritaban ¿vamos a quemarlos a todos¿

Adrià Rocha Cutiller

El campo de refugiados de Moria, en la isla de Lesbos (Grecia), el pasado febrero.

El campo de refugiados de Moria, en la isla de Lesbos (Grecia), el pasado febrero. / NUÑO MAYA

Varias decenas de refugiados, en su mayoría afganos, resultaron heridos esta pasada madrugada después de que un grupo de 200 ultraderechistas griegos les atacaran en la ciudad de Mytilini, la más grande de la isla de Lesbos. Esta isla, a escasos kilómetros de Turquía, es donde está situado el campo de refugiados de Moria, uno de los más grandes y polémicos de Grecia: tiene capacidad para albergar a 3.000 personas; pero, en sus instalaciones y alrededores, viven hacinadas más de 6.500.

Para protestar contra estas condiciones, un grupo de familias afganas, desde el martes pasado, decidió ir a acampar a la plaza del centro de Mytilini. Este domingo por la noche la policía los ha tenido que desalojar. A las 20 horas, el grupo ultraderechista griego Movimiento Patriótico de Mytilini convocó una manifestación en un lugar cercano, en contra de la encarcelación de dos militares griegos en Turquía.

El objetivo de sus quejas cambió rápido: a los pocos minutos abandonaron esta protesta y fueron contra los refugiados acampados. La policía, para protegerlos, hizo un cordón humano, al que, más tarde, se sumaron activistas de izquierda de la isla. «Quemadlos a todos vivos», decían, según la prensa griega, los ultraderechistas. El diario Ekathimerini, uno de los mayores del país y de tendencia conservadora, asegura que su objetivo eran, principalmente, los niños y las mujeres afganas.

Campo de batalla

Lanzaron bengalas y prendieron fuego a contenedores de basura, que empujaron hacia  los agentes de la policía. Los refugiados, cercados, se taparon con mantas mojadas. Hacia la una de la madrugada, la policía griega consiguió empujar a los ultras hacia el puerto de Mytilini y decidió llevarse a los afganos no heridos con autobuses de nuevo al campo de Moria; y a los afectados al hospital. La seguridad del campo de refugiados, ha explicado la policía este lunes, ha sido incrementada por miedo a más ataques.

Dos años después del pacto entre la Unión Europea, Grecia y Turquía —por el que los refugiados en Grecia podían ser devueltos a la península Anatolia—, en el país griego aún viven 51.000 refugiados. 11.000 de ellos están en las islas, en campos que son llamados de tránsito pero que, en la mayoría de los casos, no acaban siéndolo. Moria es el más grande de ellos.

Más llegadas

Según el pacto, el gobierno de Atenas, primero, debía enviar los refugiados de las islas hacia el continente para, luego, mandarlos a Turquía, el país del mundo que más refugiados acoge: 3,5 millones. Pero el flujo de las islas al continente ha sido muy limitado. En marzo, por ejemplo, 600 fueron enviados en barcos para hacer este trayecto. Sin embargo, desde enero, más de 7.500 refugiados han llegado a Grecia a través del mar Egeo. La mayoría, dice el Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR), son sirios, iraquíes, afganos y congoleños.

Los números, explica la organización de la ONU, no cuadran. Esta situación provoca que 3.000 niños refugiados sin acompañante deban vivir en campos con capacidad para 1.000; sin los cuidados y educación que deberían recibir.

«En marzo hubo un incremento de las llegadas, lo que ha llevado a la superpoblación de los campos, condiciones pésimas y un incremento en el riesgo de la seguridad. Estamos trabajando con el gobierno griego para incrementar la oferta de refugio, lo que deberá incluir la reapertura de centros de refugiados que anteriormente habían sido clausurados», explica ACNUR en un comunicado.

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