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NUEVO FOCO DE TENSIÓN

La Farc teme que se derrumbe el acuerdo de paz en Colombia y pide garantías

La detención de un excomandante por presunto delito de narcotráfico desata la alarma de la exguerrilla

Jesús Santrich fue arrestado por la Interpol a petición de la justicia de Estados Unidos

Abel Gilbert

Jesús Santrich, en una rueda de prensa en Bogotá el pasado noviembre.

Jesús Santrich, en una rueda de prensa en Bogotá el pasado noviembre. / REUTERS / JAIME SALDARRIAGA

El proceso de paz colombiano abrió la puerta de una peligrosa deriva después del arresto de Seuxis Paucis Hernandez-Solarte, más conocido como Jesús Santrich, uno de los comandantes de las ex-FARC que negociaron en La Habana con el Gobierno la finalización del conflicto armado. Santrich fue arrestado por orden de la Interpol y a petición de la justicia de Estados Unidos. Se le acusa de colocar cocaína en ese país.

La DEA, agencia antinarcóticos de EEUU, dijo que Santrich tenía acceso a laboratorios para el suministro de droga y a aviones registrados en EEUU. La Fiscalía colombiana dio a conocer grabaciones, videos y fotografías de las reuniones de Jesús Santrich en Bogotá que presuntamente lo comprometen con el envío de un cargamento de droga a los cárteles mexicanos.

La Fuerza Alternativa Revolucionaria del Común (Farc), la agrupación heredera de la exguerrilla, exigió al presidente colombiano, Juan Manuel Santos, “cumplir con la palabra empeñada” en Cuba. Rodrigo Londoño, quien abandonó para siempre su nombre de guerra, Timochenko, con el que había ascendido a la jefatura de la guerrilla, se reunió con el presidente de urgencia. Santos se comprometió a ofrecer a Santrich, sobre quien pesa la amenaza de ser enviado a EEUU, el respeto a un debido proceso.

“Todos los excombatientes que se mantengan en la legalidad y cumplan con lo pactado no tienen nada que temer. Las reglas acordadas se harán respetar”, aseguró también el presidente a Londoño. A su lado estaba Iván Márquez, otro de los exjefes de la insurgencia, cuyo sobrino, Marlon Marín, aparece involucrado en el mismo escándalo. Márquez ve esta ofensiva judicial como un intento de “decapitar la dirección política del partido”.

Mensaje desde la celda

Desde una celda de la fiscalía, Santrich envió un “mensaje de optimismo y fe” a los desconcertados integrantes de la Farc. “Tengo fortaleza moral y espiritual, y he dicho a todos que he emprendido mi última batalla, que es la de la dignidad”, les dice, sin aclarar si ha finalizado su huelga de hambre ni hacer referencia a las acusaciones en su contra. Su situación no lo sorprende. “He dicho hace algunos meses que estamos transitando el terreno pantanoso de la perfidia y desafortunadamente nos están empujando por el abismo”. Santrich llama a avanzar en la “batalla” por la liberación de los exguerrilleros todavía presos y a que “se acabe el chantaje de la extradición”.

El último informe de Human Rights Watch alerta de los riesgos del incumplimiento de algunos aspectos del acuerdo de paz. También denuncia las acciones de los disidentes de la guerrilla que no aceptaron los términos del pacto y siguen operando, así como la creciente actividad de grupos paramilitares de extrema derecha y los asesinatos e intimidaciones a exinsurgentes o líderes de la sociedad civil.

Temas: FARC Colombia

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