Ir a contenido

Trump abre la guerra comercial con China y declara una tregua con Europa

El dirigente anuncia aranceles en importaciones del gigante asiático de hasta 60.000 millones, multas, restricción a inversiones y una demanda ante la OMC

Las tasas al acero y aluminio de la Unión Europea quedan en suspenso mientras se negocia un acuerdo permanente "rápido y claro"

Idoya Noain

Donald Trumpo muestra su firma en el mermorándum sobre China.

Donald Trumpo muestra su firma en el mermorándum sobre China. / REUTERS / JONATHAN ERNST

La guerra comercial entre las dos principales economías del mundo se ha abierto este jueves. El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha firmado una orden para poner en marcha la imposición de aranceles en importaciones de hasta 60.000 millones de dólares en productos de China, así como multas, restricciones a inversiones del gigante asiático en sectores estratégicos de EEUU y una demanda ante la Organización Mundial de Comercio (la misma a la que ha definido como "desastrosa" para EEUU).

En paralelo, su Administración ha anunciado una tregua con la Unión Europea al dejar en suspenso "de momento" los aranceles sobre el acero y el aluminio del viejo continente (así como de Brasil y Argentina, Australia, México y Canadá y Corea del Sur). Esas tasas, del 25% sobre el acero y el 10% sobre el aluminio, debían empezar a aplicarse este viernes, pero no se hará mientras se negocia un acuerdo para la exclusión permanente de esas importaciones.

Pese a la tregua con Europa, el anuncio respecto a China ha desatado los temores a la guerra comercial e incluso antes de que el presidente apareciera en público ese miedo ha contribuido a pérdidas en las bolsas, con el Dow Jones cayendo más del 1,5%. Pero Trump está decidido a poner fin a lo que considera décadas de abuso y de robo de propiedad intelectual y de tecnología por parte del gigante asiático, al que ha definido en ocasiones como un "enemigo económico". Y esta vez, a diferencia de lo que ocurrió con los aranceles al aluminio y al acero, que dividieron incluso a su equipo, tiene el respaldo tanto de sectores globalistas como de los más proteccionistas.

"Esta será la primera de muchas", ha dicho Trump al estampar su firma en el documento que pone en marcha las acciones contra China, un país al que ha definido como "un problema particular". Aunque Trump ha declarado que tiene "tremendo respeto por el presidente Xi Jinping" ha denunciado el déficit comercial que EEUU mantiene con China, calculado en 375.000 millones de dólares (aunque él ha dicho que según algunas mediciones alcanza los 504.000 millones) y ha destacado en particular "la tremenda situación de robo de propiedad intelectual". El vicepresidente Mike Pence, que también ha tomado la palabra en el acto en la Casa Blanca, ha asegurado que se está lanzando un claro mensaje: "La era de rendición económica se acabó".

La respuesta de China

El plan arancelario no es de aplicación inmediata y se abrirá un periodo de al menos dos semanas para escuchar comentarios del sector empresarial estadounidense y de otros actores comerciales antes de cerrar definitivamente la lista de productos tasados. Asimismo, el secretario del Tesoro dispondrá de 60 días para elaborar la propuesta de inversiones que restringir a China en EEUU.

Pero esta es la mayor y más determinada declaración de guerra comercial hasta la fecha, y llega en un momento políticamente complejo para Trump. Puede afectar a su buena relación con Xi Jinping y a su colaboración bilateral con él, más necesaria que nunca ante un complicado e inminente reto: las primeras negociaciones directas con Corea del Norte sobre su programa nuclear.

Desde Pekín, incluso antes del anuncio, se ha advertido de las consecuencias, y en un comunicado del Ministerio de Comercio chino se ha asegurado que el país "sin duda tomará todas las medidas necesarias para defender con resolución sus derechos e intereses legítimos". Según 'The Wall Street Journal', las autoridades chinas preparan como parte de esa respuesta un castigo a importaciones estadounidenses, sobre todo en los sectores de agricultura y ganadería. Y son aranceles diseñados para hacer daño político al presidente, pues la mayor parte de las importaciones en la diana (soja, sorgo y porcino vivo) provienen de estados que votaron por Trump.

Un acuerdo “rápido y claro” con Europa

Respecto a Europa ha sido el responsable de comercio exterior de Estados Unidos, Robert Lighthizer, quien primero ha confirmado este jueves en una comparecencia en el Congreso la tregua, una posibilidad sobre la que había crecientes esperanzas tras la visita esta semana a Washington de la comisaría de Comercio europea, Cecilia Malmström, que se reunió con el secretario de Comercio estadounidense, Wilbur Woss.

La idea es posponer los aranceles "de momento" mientras se negocia una exclusión más permanente. Y según fuentes citadas por Bloomberg News, la Administración de Trump está vinculando la exención permanente al establecimiento de un grupo de alto nivel para abordar las relaciones comerciales y cuya meta sería alcanzar un acuerdo "rápido y claro".