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crisis política

El presidente de Perú dimite salpicado por la corrupción

Pedro Pablo Kuczynski ha tomado la decisión tras hacerse públicos unos videos en los que se demuestra la compra de votos a cambio de obra pública de la constructora brasileña Odebrecht

Abel Gilbert

El presidente de Perú, Pedro Pablo Kuczynski, abandona el Palacio de Gobierno tras despedirse de funcionarios y trabajadores.

El presidente de Perú, Pedro Pablo Kuczynski, abandona el Palacio de Gobierno tras despedirse de funcionarios y trabajadores. / EFE / ERNESTO ARIAS

El presidente peruano, Pedro Pablo Kuczynski, se ha quedado sin oxígeno después de un año y siete meses de una gestión marcada por el fracaso. En la tarde limeñla del miércoles, Kuczynski ha comunicado lacónicamente su dimisión al Gabinete. Luego se ha despedido de la prensa acreditada en la sede del poder ejecutivo, ha salido por la puerta principal y ha subido a un automóvil sin gloria y con mucha pena. La marcha de mandatario peruano se ha hecho inevitable en las últimas horas tras hacerse públicos una serie de videos y audios que muestran a sus aliados –entre ellos nada menos que al ministro de Transportes y Comunicaciones, Bruno Giuffra- intentando comprar votos de congresistas opositores para evitar su destitución por sus vínculos con la constructora brasileña Odebrecht.

Tres meses atrás, una fracción del partido opositor Fuerza Popular, encabezada nada menos que por Kenji Fujimori, se opuso en el Congreso al cese de Kuczynski. El premio mayor de ese intercambio de favores fue el indulto otorgado en la navidad de 2017 a Fujimori que cumplía 25 años de prisión por haber cometido graves violaciones a los derechos humanos. Fuerza Popular retomó su embestida semanas atrás en el Parlamento con el desenlace esperado. PPK atribuyó su precipitada salida a un “clima de ingobernabilidad”. Las grabaciones del escándalo son, a sui criterio, “editadas y selectivamente tendenciosas”. Dijo que trataron de quitarlo “como si fuera una persona corrupta”. No tuvo defensores, salvo sus ministros. "Pienso que lo mejor para el país es que yo renuncie a la presidencia de la República. No quiero ser un escollo para que nuestra nación no encuentre la senda de la unidad y la armonía que tanto necesita y que a mí me negaron", ha dicho. Prometió "una transición constitucionalmente ordenada".

Debate en el Congreso

La suerte del mandatario estaba echada antes. El jueves, el Congreso iba a debatir por segunda vez la dimisión de Kuczynski por el caso Odebrecht. La aparición de los videos terminó convirtiéndose en una condena anticipada y una paradoja de la política peruana: 18 años atrás Fujimori se escapó del país después de que se hicieran público una serie de videos en los que su Rasputín, Vladimiro Montesinos, sobornaba descaradamente a diversos personajes.

 Kuczynski ha entendido que tenía las horas contadas una vez que la Junta de Portavoces del Congreso bajara el pulgar. “Para acortar esta crisis política, el señor presidente debería renunciar”, pidieron los legisladores. Entre ellos, oficialistas arrepentidos. “Capítulo cerrado. O se va hoy, o lo sacan mañana”, escribió en su cuenta de Twitter el exmandatario Alan García.

A los 79 años, PPK esperaba otro destino, menos indecoroso. Venía del mundo de las finanzas internacionales, había sido ministro durante el mandato del expresidente Alejandro Toledo, y cosechaba el aplauso de los mercados por su condición de confeso neoliberal. Había ganado su presidencia en segunda vuelta, cuando le cerró la puerta a Keiko Fujimori presentándose como un garante del rechazo al pasado y a un perdón del autócrata. Veinte meses más tarde, todo terminaría para él.

Crisis política de larga data

Kuczynski esperaba ansioso la llegada de la Cumbre Americana del 13 de abril que se celebrará en Lima. Además de anfitrión, quería ser un interlocutor privilegiado de Donald Trump y el azote del venezolano Nicolás Maduro, al cual prohibió asistir a la reunión de mandatarios por carecer de credenciales democráticas. Su nombre termina siendo añadido a la lista del oprobio de la política peruana: Fujimori fue preso, Alejandro Toledo, el primer mandatario electo tras la huída de "el Chino" a Japón, tiene un pedido de captura internacional por el caso Odebrecht y Hollanta Humana está bajo arresto por el mismo escándalo. Solo ha quedado al margen de la justicia Alan García, pero la sombra del ex jefe de Estado también está teñida de sospechas.

El reemplazante

El primer vicepresidente, Martín Vizcarra, retorna este miércoles a Lima procedente de Canadá para hacerse cargo de la situación de vacancia. No se demoró de despegarse de PPK. “Estoy indignado por la situación actual, como la mayoría de los peruanos. Pero tengo la convicción que juntos demostraremos una vez más que podemos salir adelante. Regreso para ponerme a disposición del país, respetando lo que manda la Constitución”, dijo.

Para el analista político Enrique Castillo, Vizcarra deberá armar “con mucha inteligencia” un nuevo Gabinete y “hacer frente a la resistencia interna” en el Gobierno ya que todos los ministros cerraron filas con Kuczynski. Para Arturo Maldonado, Vizcarra debe demostrar que no será “una figura decorativa mientras los que realmente gobiernan son los de Fuerza Popular”. En un aspecto, la caída de PPK representa una victoria de Fujimori padre, que salió de la cárcel blindado, y su hija, que le dio al benefactor del autócrata la estocada final.

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