Ir a contenido

ELECCIONES PRESIDENCIALES EN RUSIA

Todos los hombres y mujeres del presidente Putin

Tecnócratas, nacionalconservadores, ideólogos antioccidentales y hasta liberales conforman las diferentes facciones del poder ruso

El 'establishment' afronta con inquietud el reemplazo del líder del Kremlin en el 2024, lo que podría desatar un conflicto entre sus miembros

Marc Marginedas

Putin (izquierda) y el ministro de Defensa ruso, Sergei Shoigu, en la celebración del Día de la Armada Rusa, en San Petersburgo, en julio del 2016.

Putin (izquierda) y el ministro de Defensa ruso, Sergei Shoigu, en la celebración del Día de la Armada Rusa, en San Petersburgo, en julio del 2016. / AP / MIKHAIL KLIMENTYEV

"Reforzar la vertical del poder". Cuando, hace 18 años, Vladímir Putin accedió al Kremlin, era esta una de las frases que más se repetían en sus intervenciones. Decía entonces el actual presidente ruso que era imperioso recentralizar el Estado y que este recuperara su autoridad frente a una pléyade de poderes regionales díscolos, una colección de oligarcas que hacían y deshacían a su antojo y con gran capacidad de presionar a los políticos, y unos cuerpos de seguridad del Estado desmoralizados tras las derrotas en la guerra fría y en la primera contienda chechena y que habían optado por seguir sus propias agendas.

En todo el tiempo transcurrido, Putin ha conseguido su objetivo de erigirse en un líder respetado y temido. Sin embargo, bajo su aparente autoridad no cuestionada existen diferentes facciones que pugnan por influir en la toma de decisiones finales, lobis que ya se preparan para ese momento del año 2024 en el que, por precepto constitucional, el jefe del Kremlin debería soltar las riendas del país. Estas son, a grandes rasgos, las cuatro grandes familias que componen el poder ruso.

Los liberales prooccidentales

Son los supervivientes de la era de reformas emprendidas por Borís Yeltsin. Defienden que Rusia es un país europeo, en el que debería desplegarse una economía de mercado de corte occidental, con valores democráticos y liberales. El exministro de Finanzas, exviceprimer ministro y actual presidente del Centro para la Investigación Estratégica, Alekséi Kudrin, es su principal exponente. Su influencia actual, sin embargo, es muy limitada. "Han sido marginados y tienen voz sobre todo en los medios de comunicación y en la universidad", puntualiza a este diario Andréi Kortúnov, director del laboratorio de ideas Consejo Ruso para los Asuntos Internacionales.

Los tecnócratas

Se hallan presentes en los ministerios económicos -Ministerio de FinanzasMinisterio de Desarrollo Económico- o incluso al frente del Banco Central. No están obsesionados con los valores o las ideas, e intentan construir un Estado más eficaz que luche contra la corrupción y capaz de competir con las grandes economías de Europa o América. Dos de sus integrantes más conocidos son el jefe de la Administración Presidencial, Serguéi Kiriyenko, y la presidenta del Banco Central ruso, Elvira Nabiúlina, alabada en prestigiosas revistas occidentales por su actuación ante los descalabros que sufrió la divisa rusa en el 2014 y el 2015. "A diferencia de los liberales, esta gente tiene acceso al presidente", constata Kortúnov.

Los nacionalconservadores

Son la facción mayoritaria y destacan en las Fuerzas Armadas y en los cuerpos de seguridad del Estado. Su prioridad es garantizar la soberanía nacional y no consideran que Rusia pertenezca al club europeo de países. Defienden el papel del Estado dentro de la economía y, en particular, reforzar el complejo militar-industrial que suministra armas al Ejército. El ministro de Defensa, Serguéi Shoigu, y el presidente del Parlamento y considerado número dos del país, Vyacheslav Volodin, son quizá las personalidades más punteras de este grupo.

Los ideólogos antioccidentales

Son la antítesis de los liberales, pero en su caso hacen oír su voz "en los pasillos del Kremlin", describe Kortúnov. Con sus ideas y sus blogs de Filosofía, intentan crear en el país una atmósfera de rechazo a los valores occidentales, alaban a figuras histróricas fuertes, sin contemplaciones con los derechos humanos o la democracia. Han logrado la rehabilitación parcial de Stalin, bajo cuyo mandato se desarrollaron los campos de trabajo conocidos como gulags, por los que pasaron millones de personas. El filósofo e historiador de las religiones Aleksándr Duguin es su miembro más destacado, aunque también hay otras caras menos conocidas.    

Desde la oposición liberal se cuestionan todas estas sutilezas, y se habla de una única facción en el poder, representada por el Servicio Federal de Seguridad (FSB, el ex-KGB). "No existen facciones, hay una sola, que es el FSB, que somete a chantaje a todos los miembros del 'establishment' para que nadie se pueda sentir seguro", sostiene en un café del centro de Moscú Tatiana Felgenhauer, redactora jefa de la emisora liberal Eco de Moscú, quien recientemente sobrevivió a un ataque con arma blanca de un exaltado. "No hay liberales, no tienen capacidad de influir, y Kudrin forma parte del sistema", sentencia.

A vueltas con la sucesión de Putin en el 2024

Todo puede suceder en los próximos seis años, en los que, de respetarse lo estipulado por la Constitución, Putin debería ceder paso. La mayoría de politólogos y periodistas se inclina por pensar que el presidente preferirá no reformar la Constitución, reservándose, eso sí, un puesto preponderante donde pueda seguir influyendo. "Creo que intentará nombrar a alguien de su confianza, y diseñar un puesto para él como de 'gran ayatolá'", augura Felgenhauer.  

Los últimos años de la presidencia de Yeltsin estuvieron marcados por una lucha entre las diferentes facciones que forman el poder, algo que no descarta Arkady Ostrovski, redactor jefe para Rusia y Europa del este en 'The Economist'. "Los altos funcionarios, los oligarcas, los ministros no tienen legitimidad por sí mismos y dependen de Putin", destaca. "Y han hecho cosas tan horrendas que no es seguro que el nuevo presidente los proteja", concluye.