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ELECCIONES PRESIDENCIALES EN RUSIA

La participación colma las expectativas del Kremlin y la oposición denuncia fraude

La oenegé Golos contabiliza hasta primera hora de la tarde más de 2.800 irregularidades, como autobuses llenos de votantes, y presiones a los funcionarios

Marc Marginedas

Putin (en una pantalla gigante) pronuncia un discurso durante un mitin cerca del Kremlin, en Moscú, el 18 de marzo.

Putin (en una pantalla gigante) pronuncia un discurso durante un mitin cerca del Kremlin, en Moscú, el 18 de marzo. / EFE / YURI KOCHETKOV

Globos para los niños que acompañaban a los padres a votar, y payasos que saludaban a los electores que se acercaban al colegio 182, en el centro de Moscú. Durante toda la mañana y primera hora de la tarde, la presencia de votantes fue fluida en el edificio, con gentes en los pasillos y algunas colas modestas formándose ante las urnas. Pasadas unas horas tras el cierre de los colegios, la Junta Electoral informó del dato de participación: un 67,4% del censo acudió a votar, colmando las expectativas del Kremlin.

Un elevada abstención era la única incógnita de los comicios de este domingo, habida cuenta de que que el principal candidato de la oposición, Alekséi Navalni, había llamado a boicotear la cita electoral. Esperaba que una reducida participación mermara la legitimidad del presidente en el que debería ser su último mandato, según lo que estipula la Constitución.

Yulia Gravish, que había votado momentos antes por el candidato comunista, Pável Grudinin, cree que era mejor acudir a las urnas que quedarse en casa. "No votar significa aceptar lo que hay, no soy comunista pero estoy de acuerdo con las críticas que Grudinin hace a este sistema".  A unos pocos metros de Yulia, Ekaterina, quien evita mencionar su apellido, defendía  todo lo contrario: "La gente está cansada de Putin, no voy a votar".

Grado de manipulación electoral

Junto a la participación, existía la incógnita del grado de manipulación electoral. A la espera de las conclusiones del equipo de observadores desplazados por la Organización para la Seguridad y Cooperación en Europa, que tiene previsto ofrecer una rueda de prensa al respecto este lunes, la oenegé Golos contabilizó, hasta las tres de la tarde, 2.288 casos de irregularidades, según ha informado la agencia France Presse.

Muchas de las prácticas identificadas se han observado con anterioridad en otras citas electorales en Rusia. En particular el 'carrusel' -mediante el cual votantes son acompañados en autocares-, votantes llenando de papeletas una urna, amén de amenazas y presiones sobre los observadores. También presiones sobre los empleados públicos para acudir a las urnas, muchos de los cuales se hacían selfis frente a los centros de voto para luego enseñar a sus inmediatos responsables.

Los trámites para el voto de los desplazados, que permiten a un elector que porte un certificado emitido por las autoridades ejercer su derecho en cualquier colegio, también generaban inquietud entre los observadores y la prensa independiente. En algunas regiones se constató que los ciudadanos que acudían a votar recibían regalos alimentos.

El movimiento del principal candidato independiente, Alekséi Navalni, ha desplegado a 33.000 observadores por todo el país, y el propio bloguero anticorrupción ha denunciado ya centenares de casos de irregularidades, sobre todo en el Cáucaso Norte, con cifras de participación superiores al 90%, y en la región siberiana de Kémerovo.

Tensión Navalni-Sobchak

Precisamente Navalni protagonizó poco después del cierre de los colegios un tenso incidente con Ksenia Sobchak, candidata liberal con la que se disputa el electorado liberal y prooccidental. Sobchak se acercó hasta la sede moscovita del movimiento de Navalni, pero este rechazó la oferta de colaboración que le presentaba la presentadora televisiva. Los partidarios de Navalni consideran que la candidatura de Sobchak no es más que una maniobra del Kremlin para fragmentar al electorado liberal, y sembrar cizaña entre la oposición. Después, el bloguero anticorrupción denunció que su rival había recibido una generosa financiación para su campaña. Ksenia Sobchak es la hija del fallecido alcalde de Leningrado y mentor de Putin, Anatoli Sobchak.