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GUERRA EN SIRIA

Una nueva imagen de la barbarie de los bombardeos contra civiles en Siria

Damasco ha capturado en las últimas horas un tercio de la región de Guta mientras los ataque aéreos continúan

Asad requisa el 70% de un convoy humanitario de la ONU que se dirigía a la zona bajo control de los rebeldes

Adrià Rocha Cutiller

Los cadáveres de dos niños muertos por los bombardeos en Duma yacen envueltos con ropa del ACNUR, la oficina de la ONU para los refugiados.

Los cadáveres de dos niños muertos por los bombardeos en Duma yacen envueltos con ropa del ACNUR, la oficina de la ONU para los refugiados. / EFE / MOHAMMED BADRA

El presidente sirio, Bashar al Asad, este domingo, lo negó todo: negó que en Guta estén muriendo civiles; que él y su aliado -Rusia- estén bombardeando. Dijo, eso sí, que todo lo que sale en los medios es mentira: que todo es un complot occidental, «cuyos gobiernos apoyan a Al Qaeda». «No hay tregua. La operación en Guta continuará», dijo.

Pero las imágenes que llegan de esa zona controlada por los rebeldes indican todo los contrario, como la de estos dos niños víctimas de los bombardos de las fuerzas de Damasco y que yacen envueltos con ropa del ACNUR, la organización de la ONU para los refugiados.

Desde hace 15 días, aunque el régimen diga lo contrario, en Guta han muerto más de 700 civiles. Los proyectiles de Damasco y Rusia, dicen los habitantes de esta zona, lo bombardean todo.

La comida, aquí, no entra desde hace meses. Asad tiene cercada y sitiada la zona desde 2013. De vez en cuando, Damasco deja entrar algún convoy humanitario con alimentos y medicinas para algunos pocos miles de personas. Insuficientes: en Guta hay 400.000 civiles atrapados.

El último convoy ha entrado este lunes, después de que Naciones Unidas y Cruz Roja Internacional insistieran durante semanas. También insuficiente: los 46 camiones de los que se compone este convoy llevaban alimento y medicinas para 33.000 personas. Pero Asad, que en los últimos días está presionando cada vez más sobre Guta para conquistarla, ha requisado el 70% del material.

«Se han llevado todos los paquetes médicos, para operar, hacer diálisis y toda la insulina», ha dicho un representante de la Organización Mundial de la Salud. En Guta, en la actualidad, hay unos 2.500 heridos por los bombardeosMédicos Sin Fronteras explica que, sin poder tratarse, muchos acaban muriendo.

Principio del fin

Hace una semana, Rusia estableció una «tregua humanitaria» de cinco horas cada mañana. Nadie la ha cumplido, sino que ha servido, más bien, para que las fuerzas leales a Asad aceleren la ofensiva aún más.

En las últimas horas, Damasco ha pasado a controlar el 33% de la región de Guta. Los bombardeos sobre los civiles y los combates contra las milicias opositoras no han parado. «Continuaremos —dijo Asad este domingo—. La mayoría de los civiles de Guta quieren escapar de los terroristas bajo la protección de la patria».

Pero las voces desde dentro de la región dicen lo contrario. «Yo quiero quedarme en Guta. Esta es mi casa. Pero si Asad nos conquista no tendremos otra que huir. No confiamos en un hombre que lleva años matándonos y bombardeándonos», explica a EL PERIÓDICO Sarmada, una joven profesora, que, pese a todo, confía: «Ojalá las milicias de Asad no consigan entrar, como las otras veces que lo han intentado».

Esta vez parece distinto. El régimen, cada hora que pasa, avanza más por el este. En las próximas horas, parece, habrá avanzado tanto que Guta quedará partida por la mitad; dividida en dos.

"Todo mentira"

Para que los civiles salgan de Guta, Rusia, hace una semana, estableció un corredor humanitario. No hay constancia de que nadie lo haya usado. «Si quieres —explica Firas, un joven de Guta a este diario—, imagina que llevas toda tu vida viviendo en el mismo sitio junto con tu familia. Entonces viene Putin y te dice que o te marchas o llevaré mis aviones y te bombardearé cada día con 100 bombas. ¿Qué harías? ¿Luchar por tu casa y tus derechos o huir como un gallina?».

Firas vive en Duma, la capital de Guta y donde, supuestamente, Rusia puso su corredor humanitario. Firas se enfada: «No lo hay. No lo han puesto. Es todo mentira».