CAOS EN LA CASA BLANCA

Trump pierde a su confidente más fiel en la Casa Blanca

La directora de comunicación, Hope Hicks, anuncia su marcha un día después de reconocer que mintió durante su desempeño

Hope Hicks, exmodelo de 29 años, sin experiencia política y conocida como la hija adoptiva de Trump, admitió haber contado algunas mentiras piadosas. / ATLAS VÍDEO

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Ricardo Mir de Francia
Ricardo Mir de Francia

Periodista

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Harry Truman definió la Casa Blanca como “la cárcel más refinada del mundo”, una idea expresada en términos similares por otros presidentes para describir el enclaustramiento y la soledad de la vida en el 1600 de la Avenida Pensilvania. Donald Trump todavía no ha dejado a ese respecto su frase lapidaria para la historia, pero es de suponer que está sintiendo el peso de la todopoderosa mansión blanca construida por esclavos negros. En las próximas semanas perderá a una de las últimas confidentes que le quedaba en la Casa Blanca, su jovencísima directora de comunicacionesHope Hicks, casi la única superviviente del equipo de asesores con el que inició la presidencia. Hicks anunció su marcha solo un día después de testificar ante uno de los comités del Congreso que investiga la trama rusa y reconocer que tuvo que mentir en su desempeño.

La exmodelo de 29 años comenzó a trabajar para la familia Trump como relaciones públicas antes de que el magnate diera el salto a la política. Era una de sus asesoras más cercanas, la persona encargada de modular sus estados de ánimo y construir ante los medios la narrativa de su presidencia, una misión que llevó a cabo con discreción, dejando que fueran otros quienes dieran la cara en entrevistas y ruedas de prensa. Esa cercanía al presidente la ha convertido en una figura clave para comprender qué hay detrás de los contactos que el equipo del republicano mantuvo con personalidades rusas durante la campaña. Hicks había sido entrevistada por el fiscal especial, Robert Mueller, y el martes declaró durante ocho horas ante el Comité de Inteligencia de la Cámara de Representantes, uno de los órganos que investiga la injerencia del Kremlin en las pasadas elecciones.

Quemada por las crisis políticas

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Fuentes del comité han asegurado a la prensa estadounidense que Hicks reconoció haberse visto obligada a mentir durante su época como directora de comunicaciones, aunque dijo que esas “mentiras blancas” no tuvieron nada que ver con la trama rusa. “No tengo palabras para expresar mi gratitud al presidente Trump”, ha dicho Hicks en un comunicado, donde no explica los motivos de su marcha. “Le deseo lo mejor mientras continúa liderando a nuestro país”. Desde la Casa Blanca insisten también en que su salida no está relacionada con las investigaciones de Mueller. Afirman que Hicks estaba quemada por las constantes crisis políticas a las que ha tenido que hacer frente. Al desgaste laboral, añaden el desgaste emocional derivado de la relación sentimental que mantuvo con Rob Porter, el secretario de personal de la Casa Blanca. Porter tuvo que dimitir hace unas semanas después de que sus dos exmujeres le acusaran públicamente de haberlas maltratado física y psicológicamente.

Con la marcha de Hicks, Trump se queda un poco más solo si cabe. En un año ha perdido a su jefe de gabinete, su asesor de seguridad nacional, su estratega jefe y varios lugartenientes en puestos clave de la Casa Blanca. Unos dimitieron, otros fueron despedidos. Del equipo inicial de altos cargos que se trajo de la campaña solo le queda su hija Ivanka, su yerno Jared Kushner, su antiguo caddie de golf, Dan Scavino, reconvertido en director de redes sociales, y el ‘speechwriter’, Stephen Miller. Y puede que el vaciado no quede ahí porque desde hace tiempo se especula con la posible salida del fiscal general, Jeff Sessions, al que Trump ataca públicamente día sí día no.