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POLÉMICA EN BUENOS AIRES

Los árbitros argentinos quieren prohibir los insultos a Macri en los estadios

El Gobierno argentino empieza a ver con preocupación una actitud que se extiende fuera de los campos de fútbol

Abel Gilbert

Macri (derecha) conversa con su jefe de Gabinete, Marcos Peña, durante un encuentro con diputados y senadores del bloque oficialista Cambiemos, en la residencial presidencial de Olivos (Buenos Aires), el 26 de febrero.

Macri (derecha) conversa con su jefe de Gabinete, Marcos Peña, durante un encuentro con diputados y senadores del bloque oficialista Cambiemos, en la residencial presidencial de Olivos (Buenos Aires), el 26 de febrero. / EFE

Mauricio Macri creció en seno de la élite empresarial forjada durante la última dictadura (1976-83) pero se formó como dirigente presidiendo Boca Juniors. El equipo de fútbol más popular de Argentina fue su exitosa escala antes de entrar en el mundo de la política. Por eso, la proliferación de cantos en su contra en buena parte de los estadios le llegó desde el lugar menos esperado. Salvo la hinchada boquense, casi todas las demás se vienen acordando en cada partido de la madre del presidente, hasta el punto que un sindicato de árbitros amenazó con prohibir los partidos en los que se empiece a entonar la melodía que para los macristas tiene la fuerza de una afrenta.

El cántico fue definido por el columnista del diario 'La Nación' Pablo Sirven como “rítmico” y “pegadizo”, atributos que le permitieron salir de las gargantas “con la fuerza de la leche hirviendo” desde que se escuchó por primera vez semanas atrás durante un partido entre el San Lorenzo y Boca Juniors. A partir de ese momento, se desparramó “como reguero de pólvora”  hasta al punto de convertirse en el “hit del verano”.

“Estamos analizando si se encuadra dentro de un acto de discriminación”, dijo el dirigente del Sindicato de Árbitros Deportivos de la República Argentina (Sadra), Guillermo Marconi, decidido en cortar de cuajo esos coros. Pidió permiso a la Federación de Fútbol para interrumpir los partidos en los que se detecte el insulto. “Nos comunicaron que no se pueden suspender partidos por cánticos contra la investidura presidencial”, reconoció.

Pero en la admisión de Marconi quedó en evidencia el tenor de unos cantos insospechados meses atrás. En octubre pasado, el macrismo obtuvo el 40% de los votos en las elecciones legislativas. Pero después vinieron una serie de medidas que provocaron descontento como los tarifazos y la reducción de más de un 10% de la paga de las pensiones y las asistencias sociales. “El malhumor social subió como los precios”, señaló el diario 'Página 12'. Los cánticos se han trasladado de los estadios a varias salas de concierto, e inclusive en el metro. “El malestar existe, pero también hay un uso mediático y llamativo, aunque todavía ni siquiera alcanza para encender la alarma amarilla”, dijo a 'La Nación' el consultor Juan Germano, de Isonomía.

Desconcierto oficial

Para el diario Clarín, el macrismo “exhibe dificultades en un terreno que siempre ha dominado siempre. El de las conductas colectivas”. En el Gobierno existe por estas horas cierto “desconcierto” por la agresividad contra el presidente “en lugares públicos”. Cerca del presidente pensaron primero que los gritos iniciales tuvieron que ver con un arbitraje que favoreció a Boca Juniors en su partido con el San Lorenzo, o con la certeza de que la “barra brava” boquense, cuyos “capos” tienen causas judiciales o son sospechosos de vínculos con la mafia, se convertirá en la hinchada oficial que animará a Lionel Messi y a la selección en el Mundial de Rusia.

Pero esa hipótesis debió ser descartada. El miedo del Gobierno y de la coalición de centroderecha Cambiemos es ahora, de acuerdo con 'Clarín', que la tendencia que despuntó en los estadios “pueda convertirse en un reguero”. Se teme que sea aprovechado por la oposición kirchnerista.  Por lo pronto, el que salió en defensa de Macri es Carlos Tévez, el ídolo boquense: “No entiendo esta agresividad”, dijo.