Ir a contenido

MOVILIZACIÓN EN VARIAS CIUDADES

Antifascistas y ultras marchan en Italia a una semana de las elecciones

La izquierda reúne en Roma a 100.000 manifestantes contra el racismo y el fascismo

Rossend Domènech

Manifestantes de asociaciones antiracistas y antifascistas chocan con la policía durante una marcha contra el mitin del movimiento ultra Casa Pound, en Milán, el 24 de febrero.

Manifestantes de asociaciones antiracistas y antifascistas chocan con la policía durante una marcha contra el mitin del movimiento ultra Casa Pound, en Milán, el 24 de febrero. / EFE / MATTEO BAZZI

Un sábado de manifestaciones en toda Italia bajo una lluvia torrencial, a una semana de las elecciones generales que podrían no arrojar a un vencedor claro y después de siete años de Ejecutivos técnicos, no elegidos. En Milán, Roma, Palermo y en numerosas capitales de provincia se han celebrado manifestaciones callejeras y sentadas después de los más de 75 episodios de violencia de los ultras y los antiglobalización, sucedidos en las últimas seis semanas. Hasta el final de la tarde, no se había producido ningún incidente importante.

En Roma fueron retenidos unos 20 posibles extremistas que intentaban infiltrarse en la manifestación antifascista, armados con máscaras antigás y objetos contundentes. En Milán, a primeras horas de la mañana la policía tuvo que bajar en volandas a una docena de extremistas que se habían encaramado a un monumento de la ciudad y en Roma retuvo a otros que intentaban entrar a la capital con armas que llevaban en una furgoneta. Milán y Palermo eran las ciudades más temidas, ya que a pocas horas de distancia tenían lugar manifestaciones paralelas de neofascistas, antiglobalización y antifascistas, en la que los dos primeros colectivos intentaron confluir hacia los otros con la probable intención de provocar un choque. La policía realizó alguna carga ligera y usó algunos lacrimógenos, pero la situación no fue a más.

La manifestación más imponente -100.000 personas, según los organizadores- ha tenido lugar en Roma, organizada por la Asociación Nacional de los Partisanos (ANPI). Han participado en ella 23 asociaciones distintas y también, por primera vez desde que se dividieron, los dos partidos progresistas (PD y LEU), junto con otras formaciones, ninguna de los conservadores. “El antifascismo no es violento”, repitieron desde el palco. El primer ministro, Paolo Gentiloni, y Matteo Renzi, secretario de los progresistas, aparecieron por un momento junto a los disidentes del PD, unidos en la formación Libres e Iguales (LeU). “Un mensaje constitucional”, dijo Gentiloni.

Pier Luigi Bersani, veterano progresista pasado en las filas de los disidentes de LeU, ha respondido a Simone Di Stafano, líder de Casa Pound, símbolo de los neofascistas actuales, afirmando que “si uno saluda a la romana [el saludo fascista] y usa aquellos símbolos, no puede participar en las elecciones, porque quien está fuera de la Constitución está fuera y punto”. Di Stefano había dicho: "No reniego del fascismo, porque es nuestra historia, lo que no significa un Estado totalitario”.

Acto a favor de Salvini

La Liga Nacional (ex-Liga Norte) ha ocupado la plaza de la catedral de Milán en una manifestación a favor de la candidatura de Matteo Salvini, secretario de la formación, como presidente del Gobierno. “La violencia no nos pertenece, pero el antifascismo es un arma de distracción de las masas”, ha dicho, ofreciendo unos teatrales paripés de juramentos sobre unos enarbolados textos de la  Constitución y de los Evangelios y citando al poeta y cineasta Pier Paolo Pasolini y al expartisano y expresidente de la República Sandro Pertini, dos personajes que, si acaso, pertenecen al panteón de la izquierda. Silvio Berlusconi, que se opone a que Salvini sea el candidato de los conservadores a la presidencia del Gobierno,  ha organizado una manifestación por separado para los próximos días.

Al grito de “No al racismo, puerta del fascismo”, varios millares de personas con paraguas han desfilado por las calles centrales de Palermo (Sicilia), mientras desde otro lado de la ciudad empezaba a desplazarse la manifestación de Casa Pound, con Roberto Fiore en cabeza. Es el candidato de los ultras a entrar en el Parlamento por un partido del que uno de sus militantes la pasada semana fue atado, amordazado y acuchillado.