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TRES DÍAS DESPUÉS DE CARNAVAL

El Ejército de Brasil toma el control de la seguridad de Río de Janeiro

El presidente Temer decreta la intervención federal para atajar la ola de violencia que desangra al estado de Río desde hace meses

El Periódico / Brasilia

Temer, durante la firma del decreto de intervención federal en la seguridad pública en el estado de Río de Janeiro, el 16 de febrero, en Brasilia.

Temer, durante la firma del decreto de intervención federal en la seguridad pública en el estado de Río de Janeiro, el 16 de febrero, en Brasilia. / EFE / JOEDSON ALVES

El presidente de Brasil, Michel Temer, ha decretado este viernes la intervención federal en el área de seguridad de Río de Janeiro, con lo que ha entregado a los militares la tarea de acabar con una ola de violencia que está desangrando a ese estado desde hace meses.

"No podemos seguir aceptando pasivamente la muerte de inocentes. Es intolerable que estemos enterrando madres y padres de familia, trabajadores, policías, niños y niñas, y que veamos barrios enteros sitiados, con sus escuelas bajo la mira de fusiles", ha declarado Temer tras firmar la medida, inédita en la historia de Brasil.

Esa frase del presidente ha sido casi una fotografía del día a día de la población carioca, que es víctima desde hace más de un año de una creciente e indiscriminada violencia urbana que el año pasado causó 6.731 muertes, entre las que se cuentan las de más de 100 policías y 10 niños, muchos alcanzados por las llamadas "balas perdidas", informa Efe.

La decisión de decretar la intervención federal ha sido adoptada tres días después del fin del Carnaval, la fiesta popular más importante de Brasil y, en particular, de Río de Janeiro, donde este año se vio manchada por numerosos y graves episodios de violencia, incluso en los alrededores del popular y vigilado Sambódromo.

Precedente en el 2017

Antes de llegar a este extremo, el Gobierno brasileño ya había desplegado a mediados del año pasado a 10.000 efectivos de las Fuerzas Armadas en Río de Janeiro, pero con áreas de actuación limitadas y que fueron insuficientes para devolver la tranquilidad a una ciudad que es "la cara" de Brasil ante el mundo.

"Ustedes saben que el crimen organizado casi se apropió del estado de Río de Janeiro", en una "metástasis que se expande por el país y amenaza la tranquilidad de nuestro pueblo", ha dicho Temer en la ceremonia, acompañado por miembros de su Gabinete y autoridades de Río de Janeiro.

Según Temer, el decreto entrará en vigor "inmediatamente", pese a que deberá ser ratificado por el Parlamento por imperativos legales. De acuerdo con la Constitución, las cámaras legislativas deberán ser convocadas para debatir el asunto en un plazo de 10 días, pero tanto la directiva de la Cámara de Diputados como del Senado ya han manifestado su respaldo a la decisión y anunciado que el asunto será tratado la semana próxima.

Críticas de oenegés

La medida gubernamental ha sido ampliamente criticada por organizaciones humanitarias y analistas diversos, que han cuestionado el decreto de Temer y la designación del general Walter Souza Braga Netto como responsable de la Seguridad en el estado de Río. Un aspecto especialmente preocupante para oenegés como Human Rights Watch (HRW) por la ley que impide a la justicia civil juzgar actuaciones del Ejército.

La decisión de Temer "va en la dirección equivocada porque parece indicar una estrategia militarizada frente a los gravísimos problemas de seguridad pública de Río", ha explicado César Muñoz, de HRW Brasil. Este investigador considera "preocupante que el interventor de la seguridad vaya a ser un general activo y nos preocupa porque el entrenamiento de un militar es hacer la guerra".

Desarrollo en las favelas

También Edison Diniz, director de Redes da Maré, oenegé que promociona el desarrollo sostenible en el complejo de la Maré -el mayor conjunto de favelas de Río de Janeiro- ha cuestionado la decisión del presidente. "Ya tuvimos intervenciones semejantes, inclusive una aquí en Maré por casi un año y medio y a un coste muy alto. Eso no tiene ningún resultado positivo, no es el tipo de solución que resolverá la violencia en Río de Janeiro", señala.

A su juicio, el discurso que se ha utilizado es "de guerra" y de "control de territorios pobres" y se ha referido en especial a las favelas. "En vez de entrar a hacer la guerra [en las favelas] deberían entrar a proteger a esos ciudadanos con justicia independiente, se debería tener otra configuración de seguridad publica y no acciones bélicas", ha precisado.