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GUERRA DE SIRIA

La aviación turca destruye un templo hitita de 3.000 años

El Observatorio Sirio de Los Derechos Humanos ha difundido imágenes del sitio arqueológico

Adrià Rocha Cutiller

Antes (abajo) y después del templo hitita de Ain Dara, destruido por la aviación turca.

Antes (abajo) y después del templo hitita de Ain Dara, destruido por la aviación turca.

La aviación turca ha destruido parte del templo hitita de Ain Dara, situado al sur del cantón kurdosirio de Afrín, según ha anunciado el Observatorio Sirio de Los Derechos Humanos (OSDH).

La organización, con sede en Londres pero informantes repartidos por toda Siria, ha publicado varias imágenes en sus redes sociales en las que se ve el sitio histórico, que tiene 3.000 años de edad y fue descubierto a mediados del siglo pasado, con estructurales daños graves y varias figuras derribadas.

El templo fue creado por el Imperio Hitita, una civilización que pobló la península de Anatolia -que conforma ahora la actual Turquía- y las costas mediterráneas de Siria, el Líbano e Israel. Su imperio, creen los historiadores, se derrumbó en el 1.200 antes de Cristo. A los hititas, de hecho, les atribuye el ser unos de los primeros en usar el hierro en Oriente Próximo para elaborar armas y objetos de lujo.

Las milicias de las YPG, que controlan la región de Afrín, donde se encuentra Ain Dara, denunciaron este bombardeo el pasado sábado, pero la información no ha sido confirmada hasta este domingo, cuando el supuesto ataque turco ha sido documentado por el OSDH

Turquía, de momento, no se ha pronunciado sobre las acusaciones que pesan sobre ella. Desde hace diez días, Ankara está llevando a cabo la operación militar «Rama de Olivo» en el cantón kurdosirio de Afrín, de donde quiere expulsar a las milicias de las YPG, aliadas de los EEUU en Siria.

El Gobierno de Erdogan considera a este grupo como terrorista por sus vínculos con la guerrilla kurdoturca del PKK. Esta guerrilla lleva en guerra con Ankara desde los años 80. Su conflicto ha costado la vida a varias decenas de miles de personas en 30 años.

Historia conocida

Aunque, en esta ocasión, las circunstancias sean distintas, esta no es la primera vez en que, en los últimos años, varios sitios arqueológicos han sido destruidos o atacados en Siria.

El responsable de todos los anteriores casos fue el Estado Islámico: los miembros de este grupo, ahora ya casi sin control de ningún territorio, dañaron varias esculturas y dinamitaron —mientras se grababan en vídeo— la antigua ciudad de Palmira. Sus ruinas grecorromanas están declaradas por la Unesco como Patrimonio Monumental de la Humanidad.

No sólo lo hicieron en Palmira. También atacaron el Museo Arqueológico de Mosul, en Irak, así como varias iglesias, templos mesopotámicos y un larguísimo etcétera que es casi interminable.

La operación turca sigue

Mientras tanto, los combates entre las fuerzas turcas, sus aliados del Ejército Libre de Siria (ELS), y las milicias kurdosirias de las YPG continúan. La ofensiva avanza más lenta de lo que en un principio esperaba Turquía. En estos diez días, según el Observatorio Sirio, han muerto 55 civiles: 51 de ellos dentro del cantón de Afrín, a causa de los bombardeos turcos y 4 en Turquía, por ataques con morteros realizados por las YPG.

Además, dice la organización, 7 soldados turcos, 69 del ELS y  de las 66 YPG han muerto durante los combates. Y, sin embargo, la operación sigue en marcha. El presidente turco, Recep Tayyip Erdogan, que en la lucha contra las YPG recibe el apoyo de la gran mayoría de ciudadanos y partidos turcos, dice que después de Afrín Turquía irá contra la ciudad kurda de Manbij: «Que los estadounidenses se vayan retirando».

311 detenidos por criticas en redes

Todo aquel que se oponga a la operación contra las milicias kurdas de las YPG en Siria es, según el presidente turco, Recep Tayyip Erdogan, un traidor. Así lo dicen sus palabras y así lo demuestran sus actos: este lunes, el Gobierno turco ha anunciado la detención de 311 turcos por haber criticado la operación militar 'Rama de Olivo' en sus perfiles de las redes sociales. Entre los detenidos hay políticos —la mayoría del partido prokurdo HDP, el tercero en representación del país—, activistas y periodistas.

Desde el inicio de la operación, además, las manifestaciones en Turquía han sido prohibidas. «Sabemos quiénes sois. Nuestras fuerzas de seguridad estarán respirando en vuestros cuellos», dijo Erdogan justo cuando empezaba la operación en el cantón kurdosirio de Afrín cuando aún no había habido detenciones.

La lógica del Gobierno turco para hacer las detenciones es sencilla: según ellos, las YPG equivalen al PKK, una guerrilla considerada terrorista tanto por Turquía como la UE y EEUU. Todos los que critican a la operación «difunden propaganda terrorista».