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LA CITA DE DAVOS

Merkel y Macron piden más Europa para hacer frente al populismo

Los líderes de Alemania y Francia aseguran que el antídoto para el auge nacionalista es una reforma de la UE y mayor cooperación internacional

Carles Planas Bou

Macron, en el Foro Económico Mundial de Davos, este miércoles 24 de enero.

Macron, en el Foro Económico Mundial de Davos, este miércoles 24 de enero. / REUTERS / DENIS BALIBOUSE

El Foro Económico Mundial es uno de los grandes escaparates internacionales del año. Conscientes de ello, la cancillera alemana, Angela Merkel, y el presidente francés, Emmanuel Macron, han aprovechado este evento anual en la ciudad suiza de Davos para pedir un papel más activo de la Unión Europea (UE). Así, han asegurado que este año esperan llevar a cabo una estrategia común para los próximos 10 años. "Tenemos que cambiar nuestra metodología y aquellos que no quieran avanzar no pueden bloquear a los más ambiciosos", ha advertido Macron.

Reacia a algunas de las propuestas económicas que París y Bruselas solicitan para reformar la estructura de la eurozona, Merkel sí ha visto necesaria la convergencia de los Veintisiete en política exterior. Así, la líder conservadora ha pedido una mayor cooperación entre los estados de la UE para poder jugar un papel más decisivo en el plano internacional. "Tenemos que asumir más responsabilidad, tomar el destino con nuestras propias manos", ha asegurado. Para la cancillera, conflictos como la guerra en Siria en los que Europa casi no ha contado para nada ilustran la necesidad de una política europea conjunta.

Distanciamiento de Trump

Confiada en un escenario internacional que le hace ser mejor vista en casa, la cancillera ha alabando el multilateralismo como vía política para alcanzar acuerdos y pidiendo cooperación europea en cuestiones como el mercado digital para plantar cara a la creciente competitividad de otras potencias como China y Estados Unidos, quienes son vistos cada vez desde más distancia.

El mercado ecológico y la lucha contra el cambio climático, ha apuntado Macron - quien se estrenaba en Davos -, es otro campo donde la UE debe ser más competitiva. Dentro de sus planes para combatir la "crisis del capitalismo contemporáneo", el presidente francés ha apostado por un mayor control del sistema financiero, así como evitar una carrera hacia la "injusta" reducción de impuestos para grandes empresas, un tema que considera "moral".

A pesar de no citarlo directamente, el presidente de EEUU, Donald Trump, y el nuevo rumbo político-económico seguido por su Administración ha estado presente en todo momento. "El proteccionismo no es la repuesta correcta", ha advertido Merkel, remarcando el "egoísmo nacional" de algunos países. 

"Populismo venenoso"

También presente ha estado la irrupción y consolidación de partidos populistas de extrema derecha. A ambos lados del Atlántico, el discurso ultranacionalista, conservador y xenófobo es cada vez más popular entre distintos sectores de la población, algo que la cancillera ha sufrido en casa con el exitoso auge de Alternativa para Alemania (AfD). En un año en el que se celebra el centenario del final de la primera guerra mundial, Merkel ha advertido sobre la "mezcla venenosa" que explota el populismo jugando con los estereotipos y la frustración ciudadana.

Macron, quien necesitó una segunda vuelta de las presidenciales francesas para imponerse con autoridad a la líder islamófoba Marine Le Pen, ha asegurado que su principal reto es hacer ver a la clase media y trabajadora que la globalización puede beneficiarles. Para el líder francés, una Europa más fuerte es el antídoto contra "la fragmentación del mundo". "El crecimiento no resuelve todos los problemas, porque este crecimiento es menos equitativo", ha reconocido.

La cancillera también ha tenido un mensaje de reconciliación con el Reino Unido. Como ya hizo hace unas semanas el presidente del Consejo Europeo, Donald Tusk, Merkel ha asegurado que la decisión británica de abandonar la UE puede echarse atrás. Sin embargo, poco ha tardado en recordar que la capacidad para entrar en el mercado único europeo, como desea Londres, va de la mano de la responsabilidad de aceptar la libertad de movimiento de sus ciudadanos. "Está en sus manos lo cerca que quieren que esa relación sea", ha apuntado.

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