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DIÁLOGO EN PARÍS

Macron mueve ficha en Córcega

Mes y medio después de su aplastante victoria en las elecciones regionales, los dirigentes nacionalistas se reúnen en París con el primer ministro francés, Edouard Philippe

"Esperamos una señal positiva para abrir un diálogo sin tabús", advierte el presidente de la Asamblea corsa, el independentista Jean-Guy Talamoni

Eva Cantón

El presidente del Consejo Ejecutivo de Corcega, Gilles Simeoni (izquierda) y  el presidente de la Asamblea de Corcega, Jean Guy Talamoni, en París en el 2016.

El presidente del Consejo Ejecutivo de Corcega, Gilles Simeoni (izquierda) y  el presidente de la Asamblea de Corcega, Jean Guy Talamoni, en París en el 2016. / EFE / CHRISTOPHE PETIT TESSON

Emmanuel Macron empieza a mover ficha en el delicado dossier corso. Mes y medio después de la aplastante victoria electoral que llevó a los nacionalistas corsos a la mayoría absoluta en las instituciones de la isla francesa, el autonomista Giles Simeoni, presidente del Ejecutivo regional, y el independentista Jean-Guy Talamoni, al frente de la Asamblea corsa, viajan a París para reunirse con el primer ministro, Edouard Philippe.

El terreno del encuentro ha sido desbrozado por la visita que la ministra delegada para las colectividades territoriales, Jacqueline Gourault, bautizada como ‘Madame Córcega’, realizó a Ajaccio el 5 de enero. Ese primer contacto fue positivo. Sentó las bases del diálogo, abrió la puerta a una de las reivindicaciones clásicas de los dirigentes nacionalistas –el acercamiento de presos a cárceles corsas- y ofreció la perspectiva de incluir una referencia a la especificidad de la isla en la revisión constitucional que Emmanuel Macron pretende lanzar este verano.

Pero el ambiente que presidió ese primer contacto podría ser algo más tenso este lunes en el Palacio de Matignon, cuando se entre en los detalles. El Gobierno tiene sus líneas rojas. Entre ellas, la  cooficialidad de la lengua corsa. “La lengua de la República es el francés”, ha recordado la ministra Gourault citando el artículo 2 de la Constitución. Otro aspecto sobre el que París no se ha pronunciado todavía es el estatuto de autonomía de pleno derecho que los nacionalistas quieren lograr en diez años.

Simeoni y Talamoni acuden a París con la intención de exponer sus argumentos para abrir un diálogo “sin condiciones previas” aunque defienden su catálogo de reivindicaciones con firmeza apoyándose en la legitimidad del 56,5% de los votos logrados el pasado 10 de diciembre.

Fin de la violencia

Creen que, tras la renuncia a la lucha armada del FLNC (Frente de Liberación Nacional Corso) en el 2014, se ha entrado en una nueva fase que el Gobierno debería aprovechar para establecer un nuevo marco de relación.

“Tiene la oportunidad de saldar definitivamente un conflicto que ha envenenado la vida de todos los gobiernos durante cuarenta años y avanzar hacia unas relaciones pacíficas y constructivas”, señala a EL PERIÓDICO el presidente de la Asamblea corsa, Jean Guy Talamoni, que reclama al Estado “una señal positiva para abrir un diálogo sin tabús”.

El primer gesto de buena voluntad que esperan los dirigentes corsos del primer ministro para que se instale un clima de confianza es que se acuerde el acercamiento de presos.  Sobre el dossier trabaja ya la ministra de Justicia,  Nicole Belloubet, estudiando ‘caso a caso’ y apoyándose en el “derecho común”, lo que cierra definitivamente la puerta a una ley de amnistía.

Pacto girondino

El encuentro del lunes dará pistas de hasta dónde está dispuesto a llevar Emmanuel Macron el ‘nuevo pacto girondino’, esto es, descentralizador, prometido durante la campaña electoral. El presidente no es hostil a dotar a la isla de nuevas competencias, sobre todo ahora que Córcega ha fusionado sus antiguas divisiones administrativas para convertirse en una ‘colectividad territorial única’ dotada de más poder. Sin embargo, la lectura que hacen París y Ajaccio no es exactamente la misma.

“El diálogo con Córcega no puede tener simplemente una dimensión técnica, administrativa, económica o institucional. El nivel adecuado es un marco político”, advertía en ‘Le Figaro’ el jefe del Ejecutivo local, Gilles Simeoni.

A los dirigentes nacionalistas les molesta el rechazo frontal del Gobierno a negociar la cuestión lingüística o el silencio sobre el estatuto de autonomía y la reclamación de una ley de amnistía sobre los presos que ellos consideran políticos. “Esperamos que el primer ministro tenga en cuenta nuestras reivindicaciones, que fueron validadas por un sufragio universal con una mayoría absoluta. Si París no lo hiciera, estaría negando la democracia”, apunta Talamoni.

El tándem gobernante, que reclama el reconocimiento del pueblo corso como sujeto político y jurídico, se verá el martes en París con el presidente de la Asamblea Nacional, François de Rugy, y con el del Senado, Gérard Larcher.

Macron visita la isla el 6 de febrero

Para su primera visita oficial a Córcega como presidente, Emmanuel Macron, ha elegido una fecha cargada de simbolismo. Viajará a la isla el próximo 6 de febrero, coincidiendo con el 20 aniversario del asesinato del prefecto Claude Érignac. Una forma de mostrar la autoridad republicana en un contexto marcado por la pujanza del nacionalismo corso. Para los dirigentes de la isla, la imagen tendrá un especial impacto teniendo en cuenta su trayectoria política. El actual presidente del Ejecutivo local, Gilles Simeoni, fue abogado de Yvan Colonna, condenado a cadena perpetua por la muerte del prefecto. En privado, algunos nacionalistas creen que situar una primera visita el 6 de febrero no es la mejor manera de iniciar un diálogo.

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