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PULSO POLÍTICO EN ALEMANIA

Merkel presiona a Schulz para gobernar juntos en Alemania

El SPD aplaza su decisión de empezar la negociación hasta el viernes mientras la opción de apoyar puntualmente un gobierno en minoría gana partidarios

Carles Planas Bou

Angela Merkel y Martin Schulz el pasado mes de septiembre en Berlín.

Angela Merkel y Martin Schulz el pasado mes de septiembre en Berlín. / AP / GERO BRELOER

Alemania avanza a paso de tortuga. La Unión Demócrata Cristiana (CDU) de la cancillera Angela Merkel y el Partido Socialdemócrata (SPD) de Martin Schulz se han reunido este miércoles en una primera toma de contacto que solo ha servido para confirmar la voluntad de los conservadores para explorar la formación un gobierno conjunto. Tras dos horas y media de discusión “abierta y de confianza”, los socialdemócratas han optado por aplazar su decisión hasta el viernes.

En política alemana cada paso es tremendamente lento. A pesar de que hace una semana el SPD dio luz verde a negociar un nuevo gobierno con Merkel, tras la reunión la cúpula del partido ha decidido volver a preguntar a sus bases para que den su visto bueno al inicio formal de las charlas entre ambos partidos. Esa paciencia milimétrica en abordar cada gesto, en línea con el tradicional estilo político sosegado germánico, evidencia su temor a que se repitan elecciones.

Con el fracaso de las anteriores negociaciones para formar un tripartito, los socialdemócratas volvieron al centro del debate, una posición que querían evitar pasando a la oposición. Tras semanas de presión y con el miedo a ser culpados de la repetición de comicios, se han puesto sobre encima de la mesa las bases para otro pacto con Merkel.

GroKo o KoKo

La forma que tome ese acuerdo sigue siendo un interrogante y un rompecabezas para los dos mayores partidos del país. Incluso antes de sentarse a negociar, ambas formaciones han evidenciado sus discrepancias. Mientras que la CDU presiona para repetir otra Gran Coalición, en el SPD se resisten a darlo por hecho e insisten en dejar la puerta abierta a un gobierno conservador en minoría apoyado puntualmente por los socialdemócratas, una opción que ha sonado con especial fuerza en los últimos días.

A esa fórmula se refirió Schulz durante noche del lunes, una idea que llamó “coalición de cooperación” (abreviada en alemán como KoKo), aunque podría interpretarse como una versión descafeinada de la Gran Coalición (GroKo) que ha gobernado Alemania en ocho de los últimos 12 años. Y es que con el 20,5% de los votos obtenido en setiembre, el peor resultado de la formación desde 1949, son muchos quienes presionan para un cambio de estrategia.

Precisamente es ese marcado desgaste tras años de gobierno junto a Merkel que podría llevar al SPD a optar por este pacto. Sus partidarios aseguran que la fórmula permitiría a los socialdemócratas distanciarse de la cancillera a la vez que marcar parte de la agenda política del país e iniciar una cierta renovación en el partido. Así, aseguran, se actuaría con responsabilidad para evitar unas nuevas elecciones mientras se lanza un guiño a sus bases izquierdistas, reacias a volver con la CDU. Ese apoyo externo también evitaría que la ultraderechista Alternativa para Alemania (AfD) se situase como principal fuerza de la oposición.

En busca de estabilidad

Sin embargo, aunque esa opción es la menos dañina para el SPD, es vista con mucho más recelo por los conservadores, escépticos con la idea del apoyo puntual. Merkel ha mostrado su disgusto con la propuesta en diversas ocasiones, consciente de que su nuevo ejecutivo carecería de estabilidad, un principio incuestionable para la primera potencia económica del continente. Horst Seehofer, líder de los conservadores bávaros (CSU), ha ido más lejos acusando a la opción presentada por el SPD de ser una idea “de niños pequeños”. De darse, sería la primera vez desde la reunificación que Alemania tiene un gobierno en minoría. De fracasar, el país se abocaría a unas nuevas elecciones para la próxima primavera.

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