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TEMOR ANTE UN MOVIMIENTO UNILATERAL

Trump informa a Abbás que trasladará la Embajada de EEUU a Jerusalén

La decisión del mandatario, que ha sido comunicada también al rey saudí Salman y a Abdalá de Jordania y ha provocado las críticas del mundo árabe, supone reconocer por primera vez a la disputada ciudad santa como capital de Israel

Adrià Rocha Cutiller

Vista de Jerusalén.

Vista de Jerusalén. / AFP / THOMAS COEX

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha transmitido al presidente palestino, Mahmud Abbás, al rey Salman de Arabia Saudí y al rey Abdalá de Jordania su intención de trasladar la embajada estadounidense de Tel-Aviv a Jerusalén, lo que implicaría que Washington reconoce por primera vez a Jerusalén como capital de Israel. El propósito del mandatario de EEUU ha alarmado a parte de la comunidad intenacional. Dirigentes como el presidente de Francia, Emmanuel Macron, el primer ministro turco, Recep Tayyip Erdogan, su homólogo iraquí, Haider al Abadi, la jefa de la diplomacia de la UE, Federica Mogherini, o el ministro de Asuntos Exteriores saudí, Adel al Jubeir, se han manifestado en contra de la voluntad de Trump.

"El presidente Mahmud Abbás ha recibido una llamada telefónica del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, en la que notificó al presidente (Abbás) su intención de trasladar la Embajada estadounidense de Tel-Aviv a Jerusalén", ha dicho el portavoz palestino Nabil Abu Rdainah en un comunicado. Abbás, según Abú Rdainah, ha advertido al mandatario estadounidense de las "peligrosas consecuencias" que la decisión "tendría para el proceso de paz y para la paz, la seguridad y la estabilidad de la región y del mundo". Trump también ha hablado por teléfono con el primer ministro israelí, Binyamin Netanyahu.

La intención del presidente estadounidense ha encendido los ánimos entre los palestinos y los países de la región. "Señor Trump, Jerusalén es una línea roja para los musulmanes", ha dicho Erdogan. "Es una violación de la ley internacional tomar una decisión así mientras las heridas de los palestinos aún sangran. Si esto sigue así, nos planteamos romper todos nuestros lazos con Israel. Esto es un aviso a EEUU para que no tomen un paso que solo servirá para hacer más profundos los problemas en la región", ha añadido.

El rey Salman, que también ha recibido una llamada de Trump, ha recordado al presidente de EEUU que Arabia Saudí apoya a los palestinos y sus derechos históricos, y le ha avisado de que "un paso tan peligroso inflamará probablemente las pasiones de los musulmanes en todo el mundo", ha afirmado, según la agencia estatal SPA.

La ciudad de Jerusalén está legalmente dividida en dos partes, una israelí y otra palestina. Israel, en 1967, ocupó ilegalmente la zona este, y quiere que Jerusalén -y no Tel-Aviv- sea la capital del Estado judío. Trasladar la sede diplomática rompería el consenso internacional y las negociaciones sobre el estatuto final de Jerusalén. 

Macron ha llamado a Trump este martes y ha intentado disuadirlo. "La cuestión del estatuto de Jerusalén deberá solucionarse en el marco de las negociaciones de paz entre israelís y palestinos. La prioridad es establecer dos estados para que israelís y palestinos vivan juntos en paz y en seguridad con Jerusalén como capital", ha afirmado el presidente francés en un comunicado.

"Debemos mantener el foco en los esfuerzos para reiniciar el proceso de paz y evitar cualquier acción que socave estos esfuerzos", ha afirmado, por su lado, la alta representante de la UE de Asuntos Exteriores, Federica Mogherini. "[El hecho de que Trump pueda reconocer a Jerusalén como la capital de Israel] podría tener graves repercusiones en la opinión pública en todo el mundo", ha añadido.

Oposición interna

No solo hay quejas desde el exterior. Según recoge la agencia Reuters, funcionarios del Departamento de Estado de EEUU ven con enorme preocupación que Trump haga lo que nadie -excepto el Gobierno de Israel, por supuesto- quiere que haga. Esta decisión, dice un funcionario estadounidense a Reuters, además de desencadenar violencia en toda la región, violaría décadas de trabajo diplomático norteamericano, que se ha basado en que el estatus de Jerusalén deben decidirlo y negociarlo, únicamente, los israelís y los palestinos.

"También podría repercutir en ataques en contra de Israel y, además, tendría mucho potencial de acabar resultando contraproducente para los intereses de Estados Unidos en Oriente Próximo. Todo, al final, para el académico y exmiembro del departamento antiterrorista estadounidense Daniel Benjamin, acaba siendo sencillo: «Trump está jugando con fuego».