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América aporta 20.000 términos al primer diccionario panhispánico jurídico

EFE

Susana Madera

América aporta al primer diccionario panhispánico jurídico 20.000 términos, escuetas definiciones para entender, de forma simple, la manera de juzgar la realidad en idioma español.

Así lo asegura a Efe Susana Cordero, directora de la Academia Ecuatoriana de la Lengua, al comentar que el glosario se viene trabajando desde hace un año, tomando como base el diccionario jurídico de Santiago Muñoz Machado, jurista español, miembro de la Real Academia de Ciencias Morales y Políticas y de la Real Academia Española (RAE), que presentará en España la obra.

De los 20.000 términos que América suma a los 30.000 del diccionario de Muñoz Machado, Ecuador aportará 400, que nacieron de análisis conjuntos entre el Consejo de la Judicatura, la Corte Nacional de Justicia, la Universidad Católica y la Academia de la Lengua.

Aunque aún no sabe cuántos términos aceptó la RAE del aporte ecuatoriano -que incluye lemas y nuevas definiciones- confía en que será "la mayor parte" de los presentados.

Cordero sostiene que la Comisión que trabaja en España en el diccionario panhispánico ha recibido "con total apertura" los aportes de los países, "sin prejuicio con la juridicidad" para que todo aquello que realmente se aporta al español jurídico, se incluya "con la marca" del país correspondiente.

"El derecho es una forma sustancial de la vida de los pueblos y al tener un mismo idioma, nuestras formas de ejercer el derecho a decidir, el derecho a vivir, a ser, en una sola palabra, coinciden en muchísimos aspectos, pero en otros pueden diferir", apunta.

Comenta que si la lengua evidencia una manera de pensar y de ser, el diccionario jurídico "revela una manera de juzgar la realidad" y por ello la importancia de un enriquecimiento mutuo por medio de un libro en el que se incluya la mayor parte de puntos de vista sobre el derecho, que en el mundo occidental es muy similar.

Las páginas de ese texto ayudarán a los pueblos que hablan la lengua española a encontrar similitudes, pero también diferencias y particularidades.

En el paquete que aporta Ecuador, por ejemplo, figura "Ama Killa, Ama llulla, ama shwa", una expresión en la lengua ancestral quichua, que en español significa "no ser ocioso, no mentir y no robar", que habla de una juridicidad específica.

La elaboración en conjunto del diccionario entre la RAE y los países de habla española, no se limitó al aporte de nuevos términos desde cada nación, sino que supuso que cada uno ofreciese cuantas acepciones hubiese de un mismo lema.

No se trata de un diccionario enciclopédico, como los de antaño, sus definiciones están limadas, "son escuetas", con entradas que pueden pertenecer a varios países o a uno solo, que van con su propia explicación y con la especificación del país al que pertenece, dice.

Sin ocultar su apego a los documentos en papel, Cordero, de 76 años, aplaude la facilidad que ofrece la informática para la elaboración de diccionarios que requieren una memoria inmensa, como el panhispánico jurídico.

Lee algunos de los aportes de Ecuador al texto panhispánico en una gran pantalla junto a su escritorio, en el que reposa un sobrio volumen del diccionario de la lengua española, mientras a sus espaldas, antiguas ediciones del mismo decoran su oficina en la Academia de la Lengua, en el centro colonial de Quito.

Las nuevas modalidades se acoplan, el libro no puede desaparecer, sentencia al recordar el temor que había sobre el futuro de la radio al aparecer la televisión que -subraya- sigue, "y con pujanza".

Asegura que hay millones de consultas en la web del diccionario de la lengua española, elaborado por la RAE, y supone que también internet será una gran ventana para el panhispánico jurídico, que se presentará este mes en la Universidad de Salamanca, en España.

Cordero opina, sin embargo, que por su temática "lamentablemente, la mayor parte de la sociedad no lo leerá nunca".