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VIAJE SENSIBLE

El Papa pronuncia la palabra rohinyá por primera vez en su gira asiática

El Pontífice mantiene un breve encuentro en Bangladés con una delegación de refugiados de esta etnia musulmana y pide perdón "por la indiferencia del mundo"

Adrián Foncillas

El papa Francisco saluda a fieles a su llegada para la santa misa y ordenación presbiteral en el parque Suhrawardy Udyan  en Dacca, Bangladés.

El papa Francisco saluda a fieles a su llegada para la santa misa y ordenación presbiteral en el parque Suhrawardy Udyan  en Dacca, Bangladés. / EFE / ETTORE FERRARI

El papa Francisco ha utilizado este viernes la palabra "rohinyá" por primera vez durante un breve encuentro con una delegación de refugiados de esta comunidad celebrado en Bangladés. Hasta entonces se había limitado a alusiones oblicuas durante su gira asiática.

"La presencia de Dios también se llama rohinyá", ha afirmado el Pontífice en unas declaraciones tras reunirse con un grupo de 16 miembros de la comunidad que fueron trasladados a Dakha desde los campos de refugiados de Cox's Bazar. La visita a Bangladés era la segunda y última etapa de la gira asiática y era también la última oportunidad del Papa para pronunciar la palabra maldita antes de partir mañana a Roma.

El encuentro se produjo al concluir la plegaria por la paz que el Pontífice apadrinó junto a representantes musulmanes, hinduistas y budistas para subrayar que la religión nunca puede ser utilizada para justificar la violencia. 

Los 16 rohinyás pertenecían a tres familias y entre ellos había dos mujeres que llevaban el nikab, una niña y un bebé. Los refugiados fueron pasando uno a uno para saludar al Papa y Francisco les cogió la mano e intercambió con cada uno de ellos algunas palabras, con la ayuda de un traductor. Las mujeres retiraron el nikab al saludar al Pontífice.

"Situación muy dura"

"Nos sentimos cercanos. Vuestra situación es muy dura. Todos hemos sido creados a imagen de Dios", dijo Francisco a los rohinyás. Y agregó: "En el nombre de todos los que os han hecho daño. Ante la indiferencia del mundo, os pido perdón". Algunos de los rohinyas lloraron tras el encuentro.

La anterior intervención del Papa permitía interpretaciones opuestas. El Pontífice se había refierido a la etnia musulmana identificando su provincia de origen, la misma fórmula que empleó la semana pasada la lideresa birmana Aung San Suu Kyi en Myanmar. El eufemismo decepcionó a los rohinyás y a las organizaciones de derechos humanos que le exigen más claridad y menos diplomacia. "Sus acciones han golpeado su reputación de hombre que no se preocupa por decir la verdad ante los poderosos y tristemente parece que no ha conseguido mucho a cambio",  opinó Phil Robertson, subdirector de la rama asiática de Human Rights Watch.
 
La nueva omisión palideció con la contundencia del discurso anterior del presidente bangladesí, Abdul Hamid, quien aludió al "millón de rohinyás que han sido desplazados a la fuerza", a las "atrocidades del Ejército birmano" y a "las mujeres y niños brutalmente asesinados".

Respuesta al mundo

Por otro lado, las denuncias del Papa al drama rohinyá expresadas en Dacca y las exigencias de respuesta al mundo son de mayor calado e inequívocas. "Ninguno de nosotros puede ignorar la gravedad de la situación, la gran factura en términos de sufrimiento humano y la precaria condición de vida de nuestros hermanos y hermanas, muchos de ellos mujeres y niños, que siguen hacinados en campos de refugiados", afirmó. También exigió al mundo que tome medidas para solucionar la crisis, no sólo en el plano político sino con asistencia material a Bangladés. 

Los esfuerzos de este pequeño y empobrecido país asiático para acoger a cientos de miles de refugiados son especialmente ejemplares en un contexto global de desentendimiento hacia los más desfavorecidos. Varios gobiernos asiáticos impidieron el acceso a sus costas de las precarias embarcaciones en las que los rohinyás se echaron a la mar dos años atrás.
 
El Papa ha ordenado esta mañana a 16 sacerdotes en el inicio de una apretada jornada. Más de 100.000 personas se han acercado al mismo parque de Dacca en el que el papa Juan Pablo II ofició una misa multitudinaria en 1986. Los católicos apenas representan el 1% de los 160 millones de bangladesís pero en las últimas tres décadas ha doblado su crecimiento y tiene una gran presencia por su gestión de escuelas y hospitales.

Viaje más sensible

Francisco ha lidiado en Myanmar y Bangladés con la crisis de esa etnia musulmana en el viaje más sensible de su papado. Más de 600.000 rohinyás han huido desde agosto de la antigua Birmania y acabado en los campos de refugiados de la vecina Bangladés. Los asesinatos, violaciones y quemas de sus poblados han sido calificados por la ONU y Estados Unidos como una “limpieza étnica de manual”. El Papa no se ha referido a ellos hasta ahora por su nombre para no arruinar sus relaciones con Myanmar, que los califica de inmigrantes bengalís y les niega la nacionalidad.
 

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