ANIVERSARIO

¿Dónde está Fidel?

Cuba cumple un año sin el Comandante en Jefe entre llamativos signos de transformación económica

Niños de una escuela de La Habana preparan un mural con imágenes de Fidel Castro para conmemorar el primer aniversario de su muerte.

Niños de una escuela de La Habana preparan un mural con imágenes de Fidel Castro para conmemorar el primer aniversario de su muerte. / AFP / YAMIL LAGE

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Hugo Luis Sánchez
Hugo Luis Sánchez

Periodista

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La pregunta se repite una y otra vez desde hace una semana en un espot de la televisión estatal, única existente en Cuba. “¿Dónde está Fidel? ¿Dónde está Fidel?”...  y así casi hasta el infinito, en ocasión de cumplirse este 25 de noviembre el primer aniversario de la muerte del Comandante en Jefe.

Pero el interrogante no está de más, aunque solo sea por echarlo de menos, toda vez que la omnipresencia fue el estilo de gobierno aplicado por Fidel Castro por más de medio siglo, y téngase aquí en cuenta, por ejemplo, que el 'Noticiero Nacional de Televisión', para seguir con los medios, invariablemente comenzaba día a día sus emisiones con un verbo y la palabra "Fidel", es decir "asistió Fidel", "recibió Fidel", "visitó Fidel"...

'Irma' sin Fidel

Cuando el huracán 'Irma', poderoso y catastrófico, barría a inicios de septiembre pasado la costa norte del archipiélago cubano y amenazaba con llevarse a bolina a La Habana, y más después al amanecer y salir la gente a las calles y ver los destrozos causados, se escuchaba una y otra vez la comparación entre Fidel Castro y su hermano el general Raúl, de 86 años, actual presidente “provisional” desde el 2006 y “fijo” dos años después.

Fidel hubiera aparecido en medio de la tormenta, con una capa de agua, en ocasiones con un casco de guerra, montado en tanques anfibios, dirigiendo in situ como lo hizo por primera vez durante el huracán 'Flora', de octubre de 1963 y por igual devastador, pero a Raúl Castro no se le vio nunca y se vino a saber de él con una nota de prensa luego que 'Irma' se fue. Está claro que el general no quiere ser el comandante.

La Manzana de la discordia

Pero lo que en verdad define la diferencia en la estrategia de gobernar de ambos hermanos, y esta es la opinión generalizada, no radica en mojarse o no en los ciclones, sino en el dinero.

En Cuba, donde nada es fortuito ni las cosas ocurren por azar, se inauguró el 8 de junio último el superhotel de lujo Manzana, salpicado de la miseria de puntos en su entorno, frente a la estatua del héroe nacional cubano, José Martí, quien escribió en sus 'Versos sencillos' (1891) “Con los pobres de la tierra / Quiero yo mi suerte echar”.

Los cubanos, que hasta ahora gastaban la broma de que este era un país consumista, es decir, con-su-mismo pantalón, con-su-misma camisa y zapatos, se deslumbran ante las vidrieras del Hotel Manzana, dirigido por la cadena suiza Kempinski, con joyas que cuestan por encima de 10.000 dólares, cifra más significativa si se conoce que el salario medio mensual es de 25. Es algo así como mírame, pero no me toques.

Un tiempo antes, el 4 de mayo del 2016, y a unos escasos metros de ahí se hizo un desfile con la colección Crucero 2017 de Chanel, lentejuelas, glamur y una camiseta con la frase “Viva Coco libre!”, que por primera vez llegaba a América Latina con una fugaz explosión de lujo de media hora en una isla entrenada en sobrevivir en medio de la austeridad.

Tanto tienes tanto vales

La señal resulta clara, la era Fidel Castro de, según sus propias palabras, “crear riqueza con la conciencia y no conciencia con la riqueza” y donde todos eran igual de pobres, quedaba atrás con la nueva administración de Raúl Castro, más realista, de tanto tienes tanto vales.

Nunca antes, desde la llegada de Fidel Castro al poder en enero de 1959, en el país el dinero ha tenido tanta representatividad como ahora en que, a diferencia de antes, un cubano puede comprarse una casa, un auto; pasar vacaciones en un balneario de la isla, hasta entonces reservado para extranjeros en un 'apartheid' turístico, o irse de vacaciones al extranjero, a Cancún, en México, por ejemplo. Además, y aunque parezca una nimiedad, también ¡tener teléfono móvil! Y hablar en inglés, que, lejos de constituir un pecado ideológico, es promovido en la enseñanza nacional. Créalo o no lo crea.

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También la iniciativa privada, los emprendedores, que aquí se denominan cuentapropistas, tiene mayor presencia, con sus altibajos porque de pronto, como ahora, se les vuelve a crear trabas. Esto es cíclico, pero la cifra ya llega a medio millón, existen 201 actividades privadas autorizadas y uno de los negocios más florecientes de estos otrora enemigos de clase son los restaurantes, según estimaciones oficiales.

Esta es la Cuba de hoy, que un día lejano ya proclamó que “el futuro pertenece por entero al socialismo”, y también el preámbulo de la de mañana.