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PERFIL DE UN MANDATARIO

Mugabe, el líder más longevo

El presidente de Zimbabue, de 93 años y con 37 años gobernando, es el dirigente mundial que lleva más tiempo en el poder

El jefe del Estado, héroe de la independencia, ha ordenado la represión de la oposición política y las movilizaciones ciudadanas

Judit Figueras

El presidente de Zimbabue, Robert Mugabe, en la celebración del 37 aniversario de la independencia del país. 

El presidente de Zimbabue, Robert Mugabe, en la celebración del 37 aniversario de la independencia del país.  / AFP / JEKESAI NJIKIZANA (AFP)

Con 93 años de edad, Robert Mugabe es el presidente más longevo del planeta. El líder de Zimbabue, que lleva 37 años gobernando el país, vive ahora uno los momentos más difíciles de su carrera tras haber sido el único dirigente que ha administrado el país africano desde su independencia colonial.

Maestro de profesión y de formación católica, Mugabe ascendió al poder en 1980como el héroe que había logrado la independencia de Zimbabue. Una popularidad que, tras casi cuatro décadas después, ha perdido. La crisis económica que acecha el país y las reiteradas violaciones a los derechos humanos han llevado a Zimbabue al caos político y social.

Lucha guerrillera

En los años 80 y tras cumplir una condena de 10 años en prisión, el zimbabuense fundó el Ejército de Liberación Nacional Africano de Zimbabue (ZANLA, en sus siglas en inglés) con el que luchó contra la minoría blanca racista que controlaba el país y en el que había establecido un ‘apartheid’. Tras lograr la independencia de Gran Bretaña, en febrero de 1980 se celebraron en la antigua colonia las primeras elecciones democráticas. Unos comicios en los que Mugabe obtuvo el 63% de los votos, convirtiéndose así en el primer ministro del país.

Durante sus primeras legislaturas, Mugabe impulsó políticas sociales con las que logró una mejora considerable en las condiciones de vida de los ciudadanos y una reducción drástica del analfabetismo. Sin embargo, su Administración pronto empezó a parecerse al régimen totalitario contra el que había luchado durante gran parte de su vida. Su mayor torpeza fue, probablemente, la dura represión que llevó a cabo contra la oposición política liderada por Joshua Nkomo.

Represión política

"Gukurahundi" es el nombre con el que bautizaron la matanza que las fuerzas militares, lideradas por Mugabe, realizaron durante 1982 y 1987 con el pretexto de luchar contra los opositores al Gobierno. Murieron 20.000 civiles, la mayoría de etnia Ndebele.

La última gran crisis que ahoga al país estalló en el 2000, cuando Mugabe decidió expropiar miles de territorios de granjeros blancos. Esta acción implicó una enorme escasez de alimentos y causó una devaluación monetariauna inflación superior al 14.000% y un paro que, a día de hoy, aún supera el 80%

La organización Human Rights Watch denunció en el 2016 los abusos policiales contra las movilizaciones ciudadanas que protestaron ese mismo año por la elevada pobreza, la corrupción política y la falta de una reforma electoral. Las autoridades zimbabuenses usaron cañones de agua, gases lacrimógenos y apalearon y arrestaron indiscriminadamente a los activistas que se manifestaban.

Críticas internacionales

Desde el 2002, la Unión Europea y Estados Unidos han impuesto al Ejecutivo de Mugabe varias sanciones, que incluyen la congelación de activos y la prohibición de viajar del presidente. Mugabe, sin embargo, ha encontrado en China su válvula de escape ante la generalizada aversión internacional.