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REGRESO A LA SEXTA

'Salvados', en el infierno

Escenarios dantescos e historias de dolor y esperanza nutren la primera incursión del programa en la guerra

Évole, en la ciudad de Raqqa, en una imagen de Salvados.

Évole, en la ciudad de Raqqa, en una imagen de Salvados. / ATRESMEDIA

Cuenta Jordi Évole que la noche antes de partir para Siria e Irak le costó dormir. Probablemente, a su regreso de la guerra, también. Las imágenes que este domingo ha mostrado Salvados en su inicio de temporada en La Sexta serán difíciles de borrar: ciudades polvorientas y devastadas por las bombas -"puro talco"-, dignas del mejor escenario apocalíptico, personas que no pueden reprimir el llanto cuando se abren a su interlocutor, combatientes en primera línea... Y no es para menos ante el recuerdo de las atrocidades cometidas por el Daesh: gente degollada, crucificada, lanzada al vacío... 
    Tras su paso por Mosul, que Évole ha recorrido junto al periodista Mikel Ayestaran –"Ellos avanzan con el kalashnikov, pero también con los libros"–, el programa se ha sumergido en el campo de refugiados de Jada. Allí malviven familias cuyos miembros han estado en contacto con el Estado Islámico. Ha sorprendido el testimonio de una mujer que aseguraba que el ISIS las trataba "muy bien". "Vivíamos bien y con seguridad [...] No mataban a inocentes", ha comentado.
    Y de Irak a Raqqa, en Siria, a donde el equipo de Salvados llegó poco antes de que la ciudad fuera liberada y el Califato alimentara, así, un poco más su desesperada agonía. Allí les esperaba Alberto García, un madrileño "feminista", inicialmente en misión humanitaria en Kurdistán, que no dudó en tomar las armas para enfrentarse al ISIS. Y unas jóvenes kurdas pertenecientes a las Unidades de Protección Popular (YPG-YPJ), que intentan sacar adelante una revolución feminista con una fuerza y determinación que casi asustan. "El Daesh quiere matar a las mujeres, pero está siendo derrotado por ellas", explicaron.
    En esa otra dimensión que es una guerra ha habido una estampa para la esperanza: unos niños adoctrinados para convertirse en adultos a marchas forzadas pisotean libretas en las que antes sumaban y restaban con dibujos de balas y granadas.