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OFENSIVA EN EL KURDISTÁN

Las tropas iraquís entran en Kirkuk

Las fuerzas de Bagdad buscan capturar las bases militares y pozos petrolíferos de la ciudad controlada por los peshmergas kurdos

Adrià Rocha Cutiller

Soldados iraquís en su avance hacia la ciudad de Kirkuk.

Soldados iraquís en su avance hacia la ciudad de Kirkuk. / AFP / AHMAD AL-RUBAYE

Irak, país en guerra desde la invasión de EEUU hace 15 años, está a punto de ver nacer, en su territorio, otro conflicto más. No será contra el Estado Islámico, que, ya menguado, está en retirada tanto en Irak como en Siria. Ni lo será, tampoco, contra ningún país vecino, alguno de los cuales -Irán- controla varias milicias que luchan en territorio iraquí.

Esta nueva guerra, cuyo primer episodio ha tenido lugar este lunes, será, si no se puede evitar su escalada, entre el Kurdistán iraquí y el Gobierno central de Bagdad. Y la razón es Kirkuk, donde las fuerzas iraquís han ocupado esta tarde la sede del Gobierno provincial y han empezado a izar la bandera nacional sobre los edificios estatales. 

Esta ciudad, donde viven tanto kurdos como árabes y turkmenos, estaba controlada desde el 2014 por los peshmergas, el ejército de la región autónoma del Kurdistán iraquí. Kirkuk, muy rica en petróleo, no forma parte de la jurisdicción de esta región y, sin embargo, las autoridades kurdas celebraron también allí el referéndum de independencia del pasado 25 de septiembre. El Gobierno iraquí se enfureció y amenazó en varias ocasiones con intervenir militarmente.

El pasado viernes, el primer ministro iraquí, Haider al Abadi, envió un ultimátum a Erbil —la capital del Kurdistán iraquí—, ordenando la retirada de los peshmergas de la ciudad. No lo hicieron y, además, prometieron defenderla con las armas.

Así, la batalla, este lunes, ha comenzado: «Intentamos disuadirlos de hacer el referéndum y violar nuestra Constitución en vez de centrarnos en la lucha contra el EI. Pero no escucharon nuestra llamada. Les mostramos los peligros a los que han expuesto a Irak, pero han preferido continuar con sus intereses partidistas», ha dicho Abadi este lunes en un comunicado, en el que justifica la intervención militar, que ya ha costado, según fuentes locales, varios muertos, entre ellos algunos peshmergas.

El objetivo principal es capturar las bases militares y pozos petrolíferos de la ciudad, para después tomar Kirkuk entera, donde parte de la población —la no kurda— apoya la intervención. Miles de kurdos, en cambio, están abandonando el lugar, por miedo a que, una vez sea «retomada por los árabes, empiecen las represalias y limpiezas étnicas» contra ellos.

«Este ataque es una declaración de guerra flagrante en contra de la nación del Kurdistán. Irak, junto con Irán, han hecho este ataque como respuesta a la gente del Kurdistán, que ha pedido libertad. Es una revancha contra la gente honorable de Kirkuk, que ha mostrado su valentía», ha dicho este lunes el Comando General de los peshmergas, cuyo mando está bajo el partido de gobierno kurdo, el KDP.

El KDP, liderado por el presidente del Kurdistán iraquí, Masud Barzani, acusa a sus socios gubernamentales, el PUK, de traidores por haberse retirado y no combatido, durante la batalla de Kirkuk, contra el ejército iraquí.

«Algunos de sus oficiales han ayudado en este complot en contra de la nación kurda, y han hecho una traición histórica al Kurdistán y a los mártires que han sacrificado sus vidas por nuestro país», ha dicho el Comando General kurdo.

Antiguos aliados

Este nuevo conflicto, de continuar escalando, puede conllevar muchos problemas tanto a Irak como a la región. Hasta ahora —hasta la celebración del referéndum de independencia del Kurdistán iraquí en setiembre— tanto Erbil y Bagdad eran aliadas en la lucha contra el Estado Islámico, que, en las últimas semanas, está quedando acorralado en la frontera con Siria.

Como aliados en contra del yihadismo, tanto los peshmergas como los soldados regulares iraquís han sido entrenados y equipados con armamento militar estadounidense. Con estas armas es, precisamente, con las que están luchando en Kirkuk.

«Apoyamos una administración conjunta, entre gobierno central y regional, de las zonas en disputa [entre ellas Kirkuk]. El Estado Islámico sigue siendo el verdadero enemigo de Irak», ha comunicado este lunes la embajada de EEUU en Bagdad.