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FIN A 5 AÑOS DE SECUESTRO EN AFGANISTÁN

El exrehén Joshua Boyle revela que los talibanes mataron a su hija y violaron a su mujer

Los Boyle-Coleman fueron rescatados el miércoles tras pasar cinco años secuestrados en Afganistán por los radicales de la red Haqqani

Ricardo Mir de Francia / Washington

 La familia Boyle-Coleman, en una imagen de su cautiverio. / AFP

 La familia Boyle-Coleman, en una imagen de su cautiverio.
 Josua Boyle atiende a los medios tras llegar a Toronto con su familia.

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El miércoles se acabó el calvario de la familia Boyle, secuestrada durante cinco años en Afganistán por militantes de la red Haqqani, una facción muy cercana a los talibanes, pero es ahora cuando el mundo empieza a conocer algunos de los detalles de su espeluznante cautiverio. El canadiense Joshua Boyle, que fue capturado junto a su esposa estadounidense Caitlan Coleman mientras viajaban como mochileros por el país asiático, ha revelado que uno de sus hijos fue asesinado y su mujer, violada, durante el lustro que pasaron retenidos. La pareja tuvo cuatro hijos durante el cautiverio y permanecieron casi todo el tiempo encerrados en una prisión subterránea, según ha desvelado la madre del canadiense.

“La estupidez y la maldad de la red Haqqani al secuestrar a un peregrino y a su mujer en gestación avanzada, que trataban de ayudar a los aldeanos de las regiones afganas controladas por los talibanes, quedó eclipsada por la estupidez y la maldad que supuso autorizar el asesinato de mi hija recién nacida”, dijo Boyle en un comunicado tras aterrizar en Canadá el viernes. Boyle leyó el texto con la voz entrecortada, tratando de reprimir las lágrimas, y aunque no llegó a explicar a qué se refería cuando se definió como un “peregrino”, dijo que estaba en el país para ayudar a los afganos que viven en pueblos bajo control talibán donde no llega la ayuda humanitaria. Su mujer, explicó, fue violada por uno de sus carceleros, con la aquiescencia del comandante de la milicia.

Los Boyle fueron liberados el miércoles en una operación conducida por el Ejército pakistaní, que recibió una pista de la inteligencia estadounidense. Según han contado los padres del canadiense, los cinco miembros de la familia viajaban en el maletero de un vehículo cuando fue interceptado por los militares cerca de la frontera afgana. Ambos bandos se enzarzaron en un tiroteo y cinco de los captores murieron durante el enfrentamiento. Boyle sufrió heridas leves de metralla y el resto de su familia salió indemne. Su liberación coincide con el endurecimiento de la política estadounidense hacia Pakistán, uno de sus aliados más estrechos en la guerra contra el terrorismo yihadista.

El presidente Donald Trump acusó recientemente a Pakistán de proteger a algunos de los grupos radicales que operan en la región y la relación de sus servicios de inteligencia con la red Haqqani es desde hace años un secreto a voces. Washington ha reducido las ayudas que entrega a Islamabad y no sería de extrañar que la liberación de los Boyle sea una respuesta al aumento de la presión estadounidense. “La cooperación del Gobierno pakistaní es una señal de que están honrando el deseo de América para se tomen más en serio la seguridad en la región”, ha asegurado Trump.  

Joshua Boyle, al que sus padres han acusado de ser un “inconsciente” por llevarse a su mujer de viaje a Afganistán cuando estaba embarazada, estuvo previamente casado con la hermana de Omar Khan, un canadiense que pasó 15 años en Guantánamo acusado de recaudar fondos para Al Qaeda. Cuando el Ejército estadounidense envió un avión para repatriar a su familia se negó a subir a bordo porque aparentemente temía que lo arrestaran. Los planes tuvieron que alterarse y, de regreso a casa, expresó a la prensa sus desavenencias con la política estadounidense en Asia Central. “Sus intereses no son mis intereses”, dijo mientras señalaba a un funcionario del Departamento de Estado que viajaba en el avión.