19 feb 2020

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GUERRA EN ORIENTE PRÓXIMO

Turquía envía soldados a Siria para frenar el paso a los kurdos

Ankara quiere hacerse con el control de la provincia de Idleb, con presencia de grupos vinculados a Al Qaeda

Adrià Rocha Cutiller

Un convoy militar turco en territorio sirio.

Un convoy militar turco en territorio sirio. / ILYAS AKENGIN / AFP

El Ejército turco ha anunciado este lunes por la mañana que, después de dos días de preparación en la frontera, militares turcos han entrado en Siria, concretamente en la provincia de Idleb.

Turquía negoció junto con Rusia e Irán esta intervención, que tiene como objetivo «desescalar» el conflicto y que los kurdos sirios —apoyados por Estados Unidos— no puedan llegar a la costa mediterránea. En Idleb, además, hay mucha presencia de militantes de grupos vinculados a Al Qaeda.

«Tenemos que ayudar a nuestros hermanos que llegaron a Idleb huyendo de Alepo —dijo Erdogan este fin de semana, cuando anunció la inminencia de la operación—. No les decepcionaremos. Nunca permitiremos un pasillo del terror en nuestra frontera con Siria», dijo el presidente turco, en referencia a las milicias kurdas sirias, las YPG. Estos grupos, que luchan contra el Estado Islámico y están apoyados por la aviación estadounidense, tienen, en sus filas, miembros de la guerrilla del Partido de los Trabajadores del Kurdistán, un grupo considerado terrorista tanto por Turquía como EEUU y la Unión Europea. Turquía, aunque luchen contra los yihadistas, considera a las YPG como terroristas. Ankara ha bombardeado en varias ocasiones sus campamentos y arsenales: Erdogan teme su expansión.

Operación Escudo del Éufrates

Así, esta intervención turca en suelo sirio es una continuación de la que Turquía ya empezó el verano del año pasado, la Operación Escudo del Éufrates. En ella, el Ejército turco luchó tanto con el Estado Islámico como contra los kurdos sirios para garantizarse el control militar toda la frontera turco-siria.

«La operación está en marcha y continuará en el futuro. Para ello estamos colaborando con el Ejército Libre Sirio —la oposición armada al régimen de Bashar el Asad— y Rusia, que nos da soporte aéreo», dijo Erdogan el fin de semana: «Turquía dará seguridad en el interior de la provincia de Idlib y Rusia protegerá las zonas que la rodean».

Rusia —junto con Irán— ha apostado fuerte en Siria por la continuidad del régimen de Damasco, con el que Erdogan ha estado, hasta ahora, abiertamente enfrentado. Erdogan, como sus socios occidentales, apoya a la oposición al régimen, pero sus buenas relaciones con Valdímir Putin, el presidente ruso, han cambiado su posición.

«Nuestras relaciones con Asad son a través de Rusia. Nosotros tomamos medidas en otras áreas», explicó Erdogan este fin de semana. Erdogan y Asad, antes enemigos acérrimos, ahora no se tratan, pero se toleran.

Primeras batallas

Durante la noche del domingo, de hecho, las hostilidades entre el ejército turco y las milicias vinculadas a Al Qaeda ya se sucedieron. Según la agencia de noticias turca DHA, hubo disparos en la frontera entre yihadistas y soldados turcos, cuando estos se disponían a pasar la barrera con Siria.

En respuesta a ello, acorde a esta agencia, tanques rusos dispararon sobre la ciudad de Idleb. Se calcula que, allí, hay apostados 10.000 militantes yihadistas desde que capturaran la ciudad en julio de este año.

«Turquía, con esta operación, ha convencido al Ejército Libre Sirio de dejar de luchar contra Asad y centrarse sólo en ir contra el Estado Islámico y Al Qaeda. Si finalmente Turquía consigue declarar el alto el fuego en Idlib, esto significará un alto el fuego entre la oposición y Asad. Turquía es la encargada de controlar al Ejército Libre y Rusia al régimen», escribe en el periódico turco ‘Hürriyet’ el analista turco Murat Yetkin, que reconoce que esta operación no es únicamente en contra de Al Qaeda, sino también de las aspiraciones de los kurdos sirios.

Erdogan teme su expansión y sus ansias de autonomía, que podrían servir de precedente para los kurdos de Turquía, que también desean, aunque no la independencia, sí más capacidad de autogestión. Es por este motivo que el presidente turco se ha mostrado muy agresivo con el referéndum de independencia que se celebró el pasado 25 de setiembre en el Kurdistán iraquí.

Ankara, antes aliada del Gobierno Regional del Kurdistán iraquí, amenazó a su presidente, Mesoud Barzaní, con represalias militares, económicas y políticas si no echa marcha atrás. «La celebración del referéndum fue una traición. Si queremos, Turquía puede hacer pasar hambre al Kurdistán iraquí, pero aún están a tiempo», amenazó Erdogan hace unas semanas.

Entonces el presidente turco también amenazó con intervenir militarmente en Irak, concretamente en Kirkuk: en esta ciudad vive población turcomana, de habla y procedencia turca. Si su seguridad es amenazada, dijo Erdogan, Turquía mandará sus soldados.