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ENTREVISTA

Yasin al Haj Saleh: "En Siria hay un genocidio con patrocinio internacional"

El histórico opositor sirio cree que el conflicto "no tiene salida" y acusa a las potencias de querer rehabilitar a Asad

Montserrat Radigales

Yasin al Haj Saleh, durante su visita a Barcelona.

Yasin al Haj Saleh, durante su visita a Barcelona. / JOAN PUIG

El escritor e intelectual sirio Yasin al Haj Saleh es un histórico opositor al régimen que instauraron los Asad (primero el padre, Hafez, y después el hijo y actual presidente, Bashar). El desafío de Saleh a un sistema que no tolera la menor disidencia es muy anterior a la revuelta que comenzó en 2011 y que derivó después en una guerra que ha causado ya medio millón de muertos y seis millones de refugiados. La historia de Saleh es dura. Pasó 16 años en la cárcel, entre 1980 y 1996, por su militancia en una organización comunista. Ahora su esposa se encuentra desaparecida. La semana pasada Saleh estuvo en Barcelona para participar en unas jornadas sobre Siria organizadas por el CIDOB (Barcelona Centro de Asuntos Internacionales) y el Ayuntamiento de la capital catalana. Vive en Turquía.

--¿Cómo fue a parar a la cárcel de Asad?

-- Tenía casi 20 años y era estudiante de medicina. Pertenecía a un partido comunista opuesto al régimen. Nos detuvieron a mí y a un compañero en febrero de 1980 pero no nos llevaron a juicio hasta abril de 1992, o sea 11 años y cuatro meses después. Durante este tiempo no sabíamos cuánto tiempo estaríamos en la cárcel, incluso si moriríamos. El juicio duró dos años. Nos acusaban de pertenecer a una organización secreta que quería derrocar al régimen. Me condenaron a 15 años de cárcel o sea que solo me quedaba uno por cumplir. Pero cuando lo cumplí, en vez de liberarme me trasladaron a mí y a 30 de mis camaradas a la prisión de Palmira (conocida como Tadmor), una de las más siniestras del mundo. La tortura era casi diaria, la comida muy escasa, no podíamos recibir visitas, no sabíamos nada de nuestras familias. Estuve allí solo un año, pero fue el peor.

--Tras la revuelta de 2011, las cosas no han ido mucho mejor para usted. Tiene dos familiares desaparecidos.

--Mi mujer y uno de mis hermanos. Mi hermano Ahmed fue capturado por el Estado Islámico (EI) en 2013, pero fue liberado dos semanas después. En cambio mi hermano menor, Firas,  fue también secuestrado por el EI el 20 de julio de 2013 y seguimos sin saber nada de él. El Estado Islámico niega que esté en su poder pero sabemos que fueron ellos. Hace ya cuatro años y casi tres meses que no sabemos nada de él. Tenía esposa y un niño de 2 años, que ahora tiene 6; viven en Holanda.

--¿Y su mujer?

--Mi mujer, Samira Khalil, fue también presa política entre 1987 y 1991. Cuando estalló la revolución vivimos escondidos durante dos años, porque el régimen buscaba a Samira. Yo soy de Raqqa y me vi obligado a huir a Turquía cuando el EI tomó el control de la ciudad. Samira estaba en Duma y el 9 de diciembre del 2013 fue secuestrada por un grupo salafista junto a Razan Zaituna (abogada y destacada activista de derechos humanos) y otras personas. Han pasado casi cuatro años y no sabemos nada de ellos ¿Cómo cree que me siento?

Un precio horrible

--Usted es un veterano de la lucha contra el régimen, pero cuando empezó la revuelta de 2011 ¿le pasó en algún momento por la cabeza que las cosas podían llegar hasta donde han llegado?

--Por supuesto que no. Sabíamos que el régimen haría lo que fuera para mantenerse en el poder, pero nunca esperamos un precio tan horrible. Hay medio millón de muertos y más de la mitad de la población desplazada.  Y, después de todo esto, la comunidad internacional intenta imponernos una solución que significa rehabilitar a Asad. O sea, que el criminal permanezca en el poder.

--Hubo un momento en que EEUU, bajo la presidencia de Obama, estuvo a punto de intervenir, cuando  el régimen de Asad era frágil, después de que utilizara armas químicas.  Pero EEUU dio marcha atrás en el último momento y llegó a un acuerdo con Rusia para que Siria entregara las armas químicas. ¿Una intervención en aquel momento hubiera cambiado el curso de la guerra?

--Por supuesto. El mensaje que el acuerdo con Rusia dio a Asad es que no podía matar a los sirios con armas químicas, pero los podía matar con cualquier otra arma: matélos con barriles explosivos, con misiles Scud, con torturas, pero no con gas sarín, porque esto violaría la línea roja que había puesto Obama. O sea que no se trataba de nosotros, sino de ellos. E incluso aquel acuerdo fue violado porque el pasado abril el régimen utilizó gas sarín y mató a 80 pesonas en Han Sajun.

La internacionalización

--Ha habido incontables rondas de negociaciones en Ginebra y otros lugares pero parece que siempre estamos en el mismo lugar.

-- Peor, porque el régimen está en una posición mucho más fuerte desde que Rusia empezó a intervenir hace dos años. El conflicto sirio está ahora mucho más internacionalizado. Están cuatro de los miembros del Consejo de Seguridad de la ONU (EEUU, Rusia, Francia y Gran Bretaña), está Irán, está Irak, está Líbano a través de Hizbulá, está Turquía, y los países del Golfo. Ahora hay multitud de guerras en Siria, pero lo que se ha sacrificado es el objetivo de la revolución, que pretendía cambiar el sistema político en Siria. Todos estos actores implicados en la guerra de Siria ignoran lo que fue la raíz del problema y han sacrificado la causa siria. Ahora se trata de los islamistas o el régimen. A los que luchamos por la democracia y la libertad en Siria se nos ignora. Y la Coalición Nacional Siria (la principal plataforma de oposición laica) ha caído en manos de Qatar, Turquía o Arabia Saudí.

--¿Cuál es la salida a este conflicto?

--No hay salida. Los que quieren una solución justa son débiles y los poderosos no quieren una solución justa. Los sirios que lucharon por el cambio, la justicia, la libertad, están débiles y marginados.

Áreas de influencia

--¿Hay un riesgo de desintegración de Siria?

-- Quizá no habrá una desintegración formal, pero ahora ya hay áreas de influencia de EEUU, Rusia, Turquía. Cada cual hace su guerra. Llevo 40 años en política y ahora se me hace muy difícil analizar y entender qué ocurre en el mundo. Estamos asistiendo a un genocidio con patrocinio internacional.

--El presidente Trump es bastante impredecible, muchos creen que irracional.

--Llamó a Asad "animal" y bombardeó la base aérea de Shayrat, pero antes avisó a los rusos. No creo que pase de ahí. La guerra contra el terror es lo más importante para EEUU, para Rusia, y para los europeos. Por eso solo hablan de ‘Daesh’ (el Estado Islámico). Pero esto permite a los villanos presentarse a sí mismos como buena gente. Es un método para que un poder muy brutal aparezca como una buena causa.. 

–Con los atentados islamistas sufridos en EEUU y Europa es normal que los gobiernos quieran proteger  a sus ciudadanos ¿no?

--Esto lo entiendo perfectamente. Lo que ocurre es que sus reacciones favorecen al Estado Islámico. Como más se invierte en seguridad, como más se presenta a los musulmanes como terroristas, como más crece la hostilidad hacia los musulmanes en general, esto beneficia a los islamistas. El Estado Islámico ya ha sido derrotado militarmente en Siria, pero ¿significa esto el final de las organizaciones terroristas nihilistas? Las causas que propiciaron su aparición siguen ahí. No sé qué ocurrirá en una generación. Nosotros fuimos arrestados, torturados, asesinados por el régimen y por Estado Islámico y ahora la comunidad internacional nos aparta. Ni siquiera se habla ya de democracia; solo de seguridad y de la guerra contra el terror.

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