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Crisis humanitaria en el Caribe

Trump defiende su criticada lenta reacción ante la devastación en Puerto Rico

Tras el azote de 'Irma' y 'María' el territorio libre asociado de EEUU se asoma a una "crisis humanitaria"

"Hemos hecho un gran trabajo", dice Trump sobre una isla sin electricidad y con escasez de agua, comida y combustible

Idoya Noain

Dos personas caminan por una calle inundada en Juana Matos (Puerto Rico), el 21 de septiembre.

Dos personas caminan por una calle inundada en Juana Matos (Puerto Rico), el 21 de septiembre. / AFP / HECTOR RETAMAL

"Los portorriqueños son estadounidensesEsto no es un desastre extranjero". El titular que se podía leer este martes en la web de 'The New York Times' puede resultar sorprendente o incluso innecesario, No lo es. Casi la mitad de los estadounidenses, según la encuesta citada en ese artículo, no saben que los ciudadanos de Puerto Rico, estado libre asociado de Estados Unidos, son sus compatriotas. Y esa ignorancia se ha traducido dolorosamente en algo muy parecido al olvido ahora que la isla ha quedado absolutamente devastada por el azote de 'Irma' y 'María'.

Desde que el segundo de esos huracanes tocó tierra como tormenta de categoría 4 el día 20 sus 3,4 millones de habitantes viven sin suministro eléctrico, el 60% no tiene agua y se enfrentan generalizados problemas de acceso a comida, combustible (imprescindible para mantener los generadores) y otros suministros básicos, incluyendo médicos. La situación es aún más complicada en zonas del interior que han quedado incomunicadas. Y el gobernador, Ricardo Rosselló, ha advertido de que la isla está al borde de "una crisis humanitaria”.

Trump, a la defensiva

En ese asomo al abismo ha recibido críticas Donald Trump, que hasta este lunes no lanzó un mensaje sobre la situación en la isla. Cuando lo hizo, además, escribió tres mensajes en Twitter sin mostrar empatía por la población y vinculando lo sucedido con la precaria situación económica de Puerto Rico, asfixiada desde hace tiempo por una crisis de deuda.

Este martes el presidente, cuestionado por haber pasado el fin de semana alimentando la polémica sobre las protestas contra el himno en partidos de la liga de fútbol americano, ha intentado frenar esas críticas. Ha prometido más ayuda y un viaje, el martes que viene, tanto a Puerto Rico como a las Islas Vírgenes, también golpeadas. Y ha defendido la criticada lenta respuesta de su Administración, que solo este martes ha iniciado una intensa campaña de relaciones públicas para explicar públicamente sus acciones hasta la fecha.

“Hemos hecho un gran trabajo”, ha asegurado Trump en la rueda de prensa que ha ofrecido junto a Mariano Rajoy. “Los portorriqueños están agradecidos por el trabajo que estamos haciendo”.

Mensajes a Washington

Ni Rosselló ni otros políticos como la alcaldesa de San Juan, Carmen Yulin Cruz, han querido hacer una crítica directa a Trump y al trabajo de la Agencia Federal de Gestión de Emergencias (FEMA), pero sí han lanzado mensajes a Washington. La alcaldesa, por ejemplo, ha pedido a Trump que no vincule la catástrofe a la crisis de deuda. “No pones la deuda por encima de la gente. Pones a la gente por encima de la deuda. Lidiemos con los dos temas de forma separada porque esta es una crisis humanitaria”, ha dicho.

Rosselló, mientras, es de los que se ha visto forzado a recordar que “Puerto Rico es parte de EEUU y los portorriqueños somos ciudadanos estadounidenses”. “Cuando se habla de catástrofe, todo el mundo debe ser tratado igual”, ha dicho el gobernador en un mensaje que indirectamente subraya la distinta respuesta prestada a Texas y Florida cuando golpearon 'Harvey' e 'Irma'. En esos dos casos, que recibieron una cobertura mediática también mucho mayor que la dada hasta ahora a Puerto Rico, la Administración levantó restricciones a los barcos extranjeros para llevar provisiones de primera necesidad. Es algo que no han hecho, por ahora, con la isla.

Rosselló también ha advertido de la posibilidad de “un éxodo masivo”  hacia EEUU, un movimiento que podría tener importantes repercusiones no solo económicas sino políticas. Cuando están en la isla los portorriqueños no tienen, por ejemplo, derecho a votar en las elecciones presidenciales pero sí son ciudadanos de pleno derecho cuando se instalan en EEUU