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POLÉMICA MEDIDA

Trump expande su veto migratorio

Una nueva regla suma a Corea del Norte y Chad a la lista de los países musulmanes a los que cierra las fronteras, así como a funcionarios del gobierno de Venezuela y a sus familias

Idoya Noain

El presidente de EEUU, Donald Trump, se dirige a la Asamblea General de la ONU.

El presidente de EEUU, Donald Trump, se dirige a la Asamblea General de la ONU. / AFP / DREW ANGERER

La tercera versión del veto migratorio de Donald Trump se ha presentado este domingo y es la más dura hasta el momento. Con carácter indefinido, Estados Unidos impone restricciones a la entrada de ciudadanos de ocho países. A cinco de los seis de mayoría musulmana que estaban en su segundo veto (Irán, Siria, Libia, Yemen, Somalia) se han añadido Corea del Norte y Chad. Y en la lista, de la que sale Sudán, entra Venezuela, aunque en el caso del país latinoamericano el veto afecta solo a “ciertos” funcionarios del gobierno de Nicolás Maduro y sus familiares inmediatos.

La Casa Blanca comunicó el dictado de la nueva orden horas antes de que expirara a medianoche la parte clave del veto anterior, que suspendió 90 días la entrada de inmigrantes, ha sido retado en los tribunales y sobre el que se espera un pronunciamiento del Tribunal Supremo. Y el anuncio llegó acompañado de una declaración de Trump, que aseguró que debe “actuar para proteger la seguridad y los intereses de EEUU y de sus ciudadanos”. “Hacer América segura es mi prioridad número uno”, recalcó después en Twitter. “No admitiremos en nuestro país a aquellos que no podamos aprobar con seguridad”.

Corea del Norte y Siria, los más restringidos

La nueva orden no afectará a quienes ya tienen un visado estadounidense y se empezó a aplicar parcialmente el domingo, aunque entrará en pleno vigor el 18 de octubre. Y sus reglas varían según los países señalados. Las restricciones más duras se imponen a los ciudadanos de Corea del Norte y Siria, que no podrán entrar ni como inmigrantes ni como no-inmigrantes. También se cierran las puertas a prácticamente todos los iranís, aunque se hará una excepción al veto en el caso de estudiantes, a quienes se someterá a controles y escrutinios reforzados.

Ese refuerzo también se realizará en solicitudes para visitar EEUU de ciudadanos de Somalia, que no podrán emigrar a EEUU. A los ciudadanos de Chad, Libia y Yemen no se les concederán nuevos visados de negocios y ni de turismo.

La incógnita de los refugiados

La nueva versión de Trump no hace referencia a la situación de los refugiados, cuyo programa de acogida se suspendió en los vetos anteriores por 120 días, un plazo que expira el 24 de octubre.

Antes, el día 10, el Tribunal Supremo tiene agendada una vista sobre el segundo veto y no está claro el efecto que puedan tener las nuevas directrices en el caso. Con la inclusión de Corea del Norte y Venezuela, por ejemplo, la Administración refuerza la línea de defensa de que “las restricciones nunca han estado basadas en raza, religión o credo”, negando que se trate del “veto a musulmanes” que Trump prometió en campaña. Pero numerosos activistas lo siguen viendo como esa persecución. En 'The Washington Post', por ejemplo, Anthony Romero, director de la Unión Americana de Libertades Civiles, ha dicho que “el pecado original del presidente Trump de poner en la diana a musulmanes no se puede curar lanzando otros países en su lista de enemigos”.