Multitudinaria acogida al Papa en Bogotá

El Pontífice expresa un decidido respaldo al proceso de paz

La cuestión venezolana estará presente en el viaje pontificio

Emmanuel, hijo de la congresista Clara Rojas, le entregó al Papa la paloma de la paz.

Emmanuel, hijo de la congresista Clara Rojas, le entregó al Papa la paloma de la paz. / CESAR CARRION/AFP

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El papa Francisco tuvo una entrada triunfal en Bogotá, la primera escala de una visita a Colombia que excede los objetivos estrictamente pastorales. El argentino Jorge Bergoglio llegó para sumar su voz en favor del complejo proceso de paz que suscita en el país tantas adhesiones como rechazos interesados. Para el Pontífice, el acuerdo alcanzado entre el Gobierno del presidente Juan Manuel Santos y las exguerrilla de Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), devenidas en la actualidad un partido político, no es un asunto lateral de su labor pontificia. El Papa apoyó el diálogo entre el Estado y la insurgencia desde que se conocieron las primeras aproximaciones. De alguna manera, la finalización del largo conflicto armado, de más de medio siglo, es, también un triunfo personal de su intenso papado.

Bergoglio recorrió la avenida 26 a bordo del 'papamóvi'l. Una multitud lo saludó en su camino a la Nunciatura.  “No se dejen robar la alegría. No se dejen robar la esperanza. Muchas gracias por el esfuerzo que ha hecho, sigan adelante no se dejen vencer”, fue lo primero que dijo, y casi todos entendieron de qué estaba hablando. Santos y la primera dama, Maria Clemencia Rodríguez, lo recibieron alborozados en el aeropuerto. Apenas descendió del avión, el Pontífice advirtió que, al lado del presidente se encontraba un niño de 13 años. Era Emmanuel Rojas. Había nacido en la selva, donde su madre, Clara Rojas, estaba secuestrada por la insurgencia. Ahora es un adolescente. En la pista aguardó el encuentro del papa con una paloma blanca. Según el hijo de la actual legisladora, el ave “simbolizaba la liberación que debemos tener todos los colombianos. Nos sentimos bendecimos de haber tenido esta oportunidad”.

Santos es consciente de todo lo que significa la presencia de Bergoglio en una Colombia donde se abren oportunidades de profundizar la pacificación. Pocas horas antes de que llegara la principal autoridad vaticana, se anunció el cese al fuego consensuado con el ELN, la última de las guerrillas en actividad. También se conoció la decisión del Clan del Golfo, el principal cartel narco, de entregarse a las autoridades y someterse a la justicia. Al mismo tiempo, la derecha más dura, liderada por el expresidente Álvaro Uribe, no deja de torpedear los acuerdos con las FARC y amenaza con convertirlos en letra muerta si su partido, Centro Democrático, se hace del poder en 2018. En este contexto, el apoyo de Francisco a los esfuerzos que se realizan para cerrar años de heridas profundas, es considerado vital por el Gobierno.  El Papa, dijo Santos, “viene a empujarnos a dar el primer paso a lo que él mismo dice que es el paso de la reconciliación después de tantos año de guerra”. En medio de los primeros gestos del visitante en Bogotá, el anfitrión no tuvo dudas de la importancia de sus intervenciones. 

Las posiciones del uribismo

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El uribismo no se demoró en salir al cruce y formular su propia interpretación de las posiciones del papa. “La reconciliación cristiana no es la reconciliación de La Habana”, dijo el fiscal General, Alejandro Ordoñez, conocido por su vehemente rechazo a los acuerdos a los que llegaron las ex FARC y el Gobierno en Cuba después de cuatro años de tratativas. “Es cierto que el papa viene a promulgar un mensaje de reconciliación, pero Santos trata de manipular y mezclar el mensaje con los acuerdos que firmó con la guerrilla”, advirtió. El propio Uribe dio a conocer su carta al pontífice en la que asegura que el entendimiento con la exinsurgencia es una mala señal para la economía y, además, afirmó, no resuelve los problemas de Colombia. .

La situación venezolana promete ser  un tema relevante. Al menos eso dejó entrever el mismo pontífice cuando, al sobrevolar ese país, camino a Bogotá, hizo saber sus primeras impresiones. “Ya que mi visita apostólica a Colombia me lleva sobre Venezuela, envío saludos a su excelencia y a todo el pueblo de Venezuela, rezando para que en toda la nación se promuevan caminos de solidaridad, justicia y concordia, fervorosamente invoco ante ustedes bendiciones divinas de paz”. Mientras atravesaba el espacio aéreo, Bergoglio pidió “una oración” a chavistas y opositores “para que pueda haber diálogo y que el país tenga una buena estabilidad”. A su vez, el papa recibirá a integrantes de la Conferencia Episcopal Venezolana (CEV), portavoces de posiciones muy críticas hacia Nicolás Maduro, quien no ha dejado, por otra parte, de fustigar a los obispos por su inclinación “hacia los ricos”.