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Próximas elecciones en Alemania

Merkel se pasea hacia una cuarta victoria electoral

A falta de un mes para los comicios, la cancillera tiene un margen de 15 puntos sobre sus rivales que le garantiza de nuevo el poder

La falta de agenda y estrategia condena a los socialdemócratas de Martin Schulz a otra debacle mientras el país gira a la derecha

Carles Planas Bou

Merkel interviene en un coloquio sobre el futuro de Occidente, en Berlín, el 23 de agosto.

Merkel interviene en un coloquio sobre el futuro de Occidente, en Berlín, el 23 de agosto. / GETTY IMAGES

Merkel o Merkel. A lo largo de sus 12 años de mandato al frente de la primera potencia económica europea, la cancillera y líder de los democristianos alemanes (CDU) se ha encargado de aplacar a sus rivales políticos y de transformar el mensaje de que no hay alternativa a ella en un dogma nacional. Las elecciones han cambiado la cara de grandes potencias como Francia, Estados Unidos y el Reino Unido pero, a falta de un mes para que se celebren aquí, está claro que Alemania seguirá el mismo rumbo que hasta ahora.

El camino no le ha sido sencillo. Tras decidir abrir las puertas de Alemania a los refugiados y ser duramente criticada por las filas más conservadoras de su partido, Angela Merkel parecía más debilitada que nunca. Lejos de esos momentos más catastrofistas, la cancillera apenas parece mermada por 12 años en el poder y apunta a unos grandes resultados parecidos a los del 2013 (39,1% frente al 41,5% anterior).

A pesar de que a principios de año se auguraban unas elecciones especialmente competidas, Merkel ha terminado exhibiendo músculo y dando otro paseo electoral. Además de alzarse como tótem del conservadurismo moderado alemán, la cancillera ha sabido robar los logros de sus rivales moviéndose hacia el centro político y situándose como una líder indispensable. Su protagonismo internacional ha afianzado aún más una popularidad en casa que le da más de 15 puntos de victoria frente a los socialdemócratas.

La victoria del 24 de septiembre llevará a la estadista más influyente del mundo a igualar y superar los años en el poder de otros cancilleres históricos como Konrad Adenauer o Helmuth Kohl, su padre político.

Debacle socialdemócrata

A finales de enero el Partido Socialdemócrata (SPDrecuperaba la sonrisa. Tras cuatro años de gobierno al lado de Merkel que habían mermado aún más su credibilidad como alternativa política a la cancillera, el expresidente del Parlamento Europeo Martin Schulz era designado como su nuevo jefe de filas. Su elección catapultó al SPD a superar el 30% de los votos con un discurso más social y autocrítico, amenazando así por primera vez en más de una década la hegemonía conservadora e incluso superando a la CDU.

Pero llegaron las elecciones regionales en tres estados alemanes y el bofetón fue mayúsculo. La actualidad internacional, con Merkel enfrentándose al presidente estadounidense Donald Trump, hizo el resto. A partir de mayo, el llamado ‘efecto Schulz’ se desvaneció, y con él, la vehemencia de un candidato que en enero aseguró que sería el nuevo canciller alemán y que ahora hace gestos para reeditar una gran coalición con la CDU. “No ha habido coraje, ni pasión, ni desafío a Merkel. El SPD no tiene un mensaje ni una dirección clara”, aseguró Stefan Braun, analista del 'Süddeutsche Zeitung'.

Su 23,9% actual, ligeramente inferior al 25,7% obtenido en el 2013, certifica la debacle socialdemócrata y su incapacidad para diferenciarse de la cancillera. Con ocho de los 12 años de Gobierno de Merkel teñidos de rojo, el SPD ya es visto por muchos como una versión apática y descafeinada de la CDU, no como la alternativa que ha pretendido ser. Aún así, esos números le permitirían volver a entrar en el Ejecutivo.

Giro a la derecha

Merkel gobernará, solo falta saber con quién. Y, tras otro anunciado fracaso del SPD, los liberales alemanes ganan fuerza. Entre el 2009 y el 2013 el FDP escudó a Merkel, pero pagó el precio de su coalición y desapareció del Bundestag, el Parlamento federal, y de la mayoría de los regionales. Ahora, cuatro años más tarde, el partido amarillo ha renacido y con un 8,3% en intención de voto podría convertirse en un aliado clave para impulsar la agenda proempresarial de la cancillera.

Con una CDU que mantendrá casi intacto su poder, el auge liberal y el regreso de la ultraderecha, Alemania verá como crece el impacto conservador y deja mella en la agenda política.

En el otro espectro político, solo Die Linke (La Izquierda) apunta a que mejorará sus cifras respecto al 2013. La formación, escisión de poscomunistas desencantados con las políticas neoliberales del SPD que abrieron la puerta a la desigualdad social, apunta a mantenerse como primera fuerza de la oposición. A la decadencia socialdemócrata también se le unen Los Verdes, que no han dejado de retroceder desde el 2009. Con tan poca fuerza y situándose en la mayoría de temas en las antípodas políticas de la CDU, ambas formaciones seguirán ejerciendo de oposición.

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