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Primarias en Argentina

Macri y Cristina Kirchner miden sus fuerzas en las elecciones primarias en Argentina

El Gobierno pone a prueba su popularidad en este ensayo electoral con miras a los comicios legislativos del próximo mes de octubre

Abel Gilbert

 Vista general de carteles electorales en Buenos Aires.

 Vista general de carteles electorales en Buenos Aires. / EFE / DAVID FERNÁNDEZ

Los argentinos participan mañana domingo en unas elecciones primarias con vistas a los comicios legislativos previstos para el 22 de octubre en las que el presidente Mauricio Macri pondrá en juego la continuidad de su proyecto de transformación económica neoliberal. Los resultados de las Primarias Abiertas Simultáneas y Obligatorias (PASO) vienen funcionando desde 2011, cuando se instituyó el sistema, como una radiografía anticipatoria muy cercana a lo que revelarán luego las urnas.

Las PASO se organizan en 24 distritos, pero todas las miradas están puestas en la provincia de Buenos Aires, donde se concentra el 37% del padrón y nada menos que la expresidenta Cristina Fernández de Kirchner  pondrá a prueba la fortaleza de su liderazgo dos años después de haber abandonado el poder.

Fernández de Kirchner no solo aspira a un escaño en el Senado sino a encabezar una nueva coalición que primero frene en el Congreso las reformas que el Gobierno tiene pendientes y luego la habilite a regresar a la presidencia en el  2019. la exmandataria argentina compite con el oficialista Esteban Bullrich, y dos de sus exministros, Sergio Massa y Forencio Randazzo, ambos por facciones diferentes del peronismo.

Bullrich, exministro de Educación de Macri, quedó muy opacado en la campaña debido a sus colosales errores de comunicación. Claramente ubicado a la derecha, llegó a celebrar que la policía encarcele cada día a un joven. Sus gafes fueron tan pronunciados que en los hechos la carismática gobernadora bonaerense María Eugenia Vidal, una suerte de Margaret Thatcher argentina, salió a recorrer el territorio para garantizar el voto profundamente antikirchnerista.

Plebiscito contra un programa

El macrismo ya palpita una victoria rutilante en la ciudad de Buenos Aires. La capital argentina se inclina hacia la figura del presidente desde el 2007, cuando asumió la alcaldía. La candidata a diputada de la coalición de centro derecha Cambiemos es Elisa Carrio. El Gobierno cree que también le irá bien en Córdoba, la tercera provincia argentina en importancia.

Pero algo más está en juego. Como ha señalado el analista Eduardo Fidanza,  las PASO son “un test decisivo acerca de lo que puede aguardarle a Argentina en los próximos años”. De ahí viene la principal preocupación presidencial. Los miedos se concentran en el vasto territorio bonaerense, donde la impopularidad de Macri es creciente y los números de las PASO pueden tener el efecto de un contundente plebiscito contra su programa: la inflación incontenible (superará con creces el 17% anual contemplado por las autoridades monetarias), los tarifazos, la devaluación, el cierre de empresas y el incremento de la pobreza han generado un visible malestar en los millones de habitantes concentrados en la periferia capitalina.

El factor Kirchner

Fernández de Kirchner irrumpió en ese escenario como un revulsivo. Ni las campañas mediáticas en su contra ni las causas judiciales que enfrenta han podido detener su ascenso en las encuestas. El macrismo atribuyó la disparada del dólar en las últimas semanas en las que pasó de 15 a 18 pesos por unidad al temor de los mercados al retorno de un liderazgo de carácter populista. También aseguró que los inversores externos están observando con pavor una eventual victoria en las elecciones. La realidad indica otra cosa, y es ajena a las PASO. Según la Comisión Económica para América Latina, CEPAL, dependiente de la ONU), Argentina recibió en 2016 un total 4229 millones de dólares en concepto de inversión directa, con una caída de 64% respecto de 2015. La recesión obedece a otras razones.

Un caso de desesperación

Las PASO están teñidas de una zozobra inesperada que instala otra vez en Argentina el fantasma de las peores experiencias del pasado: la desaparición forzada de personas. Un joven artesano, Santiago Maldonado, fue visto por última vez durante la represión de las fuerzas de seguridad de una protesta de una comunidad originaria en la Patagonia. Los testigos aseguran que fue llevado por uniformados. Hace casi dos semanas que no se sabe nada de él. La justicia allanó una sede de la Gendarmería (policía fronteriza): allí encontró cabellos, una soga y muestras de sangre que están bajo análisis. Miles de personas reclamaron en la noche del viernes frente a la sede del Poder Ejecutivo que aparezca con vida. La misma consigna que se gritaba hace casi 40 años durante la dictadura. El Gobierno pidió no utilizar electoralmente un asunto que lo compromete.