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'Trumpcare'

Trump y los republicanos salvan la cara y mantienen viva su cruzada contra el 'Obamacare'

El Senado logra por la mínima abrir el debate sobre varias iniciativas para revocar y reemplazar la reforma sanitaria y el presidente se declara "extremadamente feliz" aunque el camino legislativo está plagado de incógnitas

Idoya Noain

Donald Trump a las puertas de la Casa Blanca.

Donald Trump a las puertas de la Casa Blanca. / AFP / YURI GRIPAS

Cuando el listón de expectativas ha caído hasta el suelo, cosas que en otras circunstancias serían normales pueden verse o venderse como triunfos. Eso es lo que ha sucedido este martes en el Senado de Estados Unidos, donde el líder de la mayoría republicana ha conseguido por la mínima superar un paso burocrático normalmente intrascendente y mantener vivo el proceso para intentar deshacer la reforma sanitaria de Barack Obama.

La oposición a 'Obamacare' ha sido grito de guerra y promesa de campaña de los conservadores durante los últimos siete años, desde que la ley entró en vigor. Aunque convertirla en realidad pareció a su alcance con la victoria electoral de Donald Trump y el control republicano de las dos cámaras del Congreso, el intento de revocar y reemplazar la ley se ha ido derrumbando. En mayo la Cámara Baja pasó con apuros una propuesta de ley pero un par de intentos en el Senado fracasaron la semana pasada.

Ese descalabro llevó hasta la situación que se ha vivido este martes. Una votación habitualmente protocolaria, decidir si se permite o no iniciar el debate de una iniciativa legislativa, se convirtió en cuestión de vida o muerte para los republicanos. Y han sobrevivido, aunque sea por los pelos. De hecho, los republicanos han necesitado que volviera a la cámara John McCain, recientemente diagnosticado con un agresivo tumor cerebral y que ha sido recibido con una ovación, y se han tenido que apoyar en el voto del vicepresidente Mike Pence para romper el empate, provocado por el voto contra el debate de dos senadoras republicanas.

Trump, "extremadamente feliz"

Aunque la victoria es paupérrima bajo los parámetros habituales del Congreso se interpreta como muy importante para Trump, sobre todo porque de momento evita una estrepitosa derrota. Y ha calmado algo la rabia del presidente, que ha celebrado el resultado como “un gran paso” en una rueda de prensa en la Casa Blanca y se ha declarado “extremadamente feliz”.

Trump en los últimos días había intensificado las críticas y la presión a los senadores republicanos que han ido tumbando las propuestas hasta ahora por motivos opuestos: los más radicales por considerar que no se desarticula lo suficiente el 'Obamacare' y los más moderados por temer que los recortes a la asistencia pública para los más pobres y otros cambios van demasiado lejos y afectarán negativamente a muchos de sus votantes.

Lo que viene a continuación está salpicado de incógnitas. Y es que los senadores inician ahora un debate en el que nadie tiene muy claro qué se va a debatir. En los próximos días estudiarán y votarán varias propuestas que incluyen tanto planes para revocar y reemplazar 'Obamacare' como otro que solo la derogaría y otro que ha reducido los cambios propuestos, ganándose el apelativo de “ley delgada”. Se presentarán además enmiendas, incluyendo las que quieran proponer los demócratas, que aunque sin muchas esperanzas de sacarlas adelante al menos pueden forzar a los republicanos a emitir votos incómodos.

El reto interno

Trump ha preferido interpretar la panoplia de propuestas como una oderta de “muchas opciones” y ha asegurado que en los próximos días se va a conseguir “algo espectacular” y “maravilloso”. Para él y McConnell, no obstante, el mayor reto está en sus propias filas y varios de los senadores republicanos que han permitido iniciar el debate han anunciado inmediatamente que no darán su respaldo a las propuestas tal y como están redactadas ahora.

Uno de ellos ha sido McCain, que ha hecho una llamada al bipartidismo criticando que en este proceso no se haya negociado con los demócratas. “No creo que vaya a acabar funcionando y probablemente no deba”, ha dicho McCain. El senador también ha retado a Trump criticando la presión que ha ejercido sobre los senadores por sus posturas. A sus compañeros de cámara les ha recordado: “No somos los subordinados del presidente. Somos iguales”.

Asedio del presidente a Sessions

Donald Trump no ceja en su asedio público a Jeff Sessions, el antiguo aliado al que hizo fiscal general. Lo que empezó el pasado miércoles, cuando en una entrevista con ‘The New York Times’ el presidente criticó al jefe del Departamento de Justicia por haberse recusado de cualquier investigación vinculada al ‘Rusiagate’ ha ido subiendo de tono y se siente ya como una campaña de acoso y, quizá, derribo.

Tras definir el lunes a Sessions como “atribulado” este martes el presidente ha lanzado otra andanada en Twitter, cuestionándole por no investigar una supuesta trama ucraniana para dañar su campaña y por lo que dice que es una posición “muy débil” tanto en la persecución criminal de Hillary Clinton (una promesa electoral de la que él dio marcha atrás tras su victoria) como de filtraciones.

Tanto en una entrevista con 'The Wall Street Journal' como en una rueda de prensa en la Casa Blanca Trump ha reiterado su "decepción" con Sessions pero no ha contestado claramente qué camino va a tomar. "El tiempo dirá", ha dicho.

No se sabe si Trump intenta forzar la dimisión de Sessions o si decidirá despedirlo él mismo, una opción que le desaconsejan varios asesores. Según ‘The Washington Post’ el presidente y su equipo están discutiendo en privado la posibilidad de reemplazarlo. Y Anthony Scaramucci, el nuevo director de comunicaciones, ha asegurado que “habrá una resolución pronto”.

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