RELEVO EN EL GABINETE PRESIDENCIAL

Scaramucci: El mini yo de Trump

El flamante director de comunicaciones de la Casa Blanca comparte con el presidente raíces neoyorquinas, dotes de autopromoción e ideología fluctuante.

El director de Comunicaciones de la Casa Blanca  Anthony Scaramucci.

El director de Comunicaciones de la Casa Blanca  Anthony Scaramucci. / MICHAEL REYNOLDS / EFE

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Idoya Noain
Idoya Noain

Periodista

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Donald Trump está convencido de que buena parte de los problemas que arrastra su presidencia no derivan de sus acciones o de sus palabras, sino de una persecución mediática y, también, de una mala estrategia de comunicación. Lo primero no está en su mano cambiarlo pero para lo segundo dio el viernes un golpe de timón. Y con el fichaje de Anthony Scaramucci como director de comunicaciones, el presidente ha instalado en la Casa Blanca a un auténtico 'miniyó' suyo, un financiero de profundas raíces neoyorquinas con similares dotes de autopromoción y también similar ideología fluctuante.

El currículo de Scaramucci pasa por su nacimiento hace 53 años en una familia de clase media de Long Island (Nueva York), por la graduación en la Facultad de Derecho en Harvard, por siete años de trabajo en Goldman Sachs (con despido y recontratación incluidos en un mismo año) y por la fundación en el 2005 del fondo SkyBridge Capital (que vendió tras la victoria de Trump a un conglomerado chino con el claro objetivo de quitarse lastre para un potencial cargo en la Administración). Incluye también la escritura de tres libros; la creación de SALT, una exitosa conferencia para inversores en Las Vegas y algo más que pinitos en televisión, donde llegó a presentar un programa económico en la conservadora FoxBusiness.

Ha sido, no obstante, la evolución reciente de su currículo político el que le ha ganado la admiración de Trump. Porque Scaramucci, que en el 2008 apoyó a Barack Obama y en el 2012 se mostró esperanzado de una candidatura en el 2016 de la “increíblemente competente” Hillary Clinton y que antes que a Trump apoyó a Scott Walker y Jeb Bush, se convirtió en campaña en uno de los principales recaudadores de fondos para los republicanos y se ha prodigado por los medios para defender la candidatura y la presidencia de Trump.

"Político pirata" y "amateur"

Es el mismo presidente al que llamó en el 2015 “un político pirata” o “amateur”. Pero parece que tanto Trump como él consideran aquello un capítulo cerrado. Y ahora Scaramucci (que también impresionó a Trump al lograr que la CNN se retractara de una historia que le vinculaba a un financiero ruso) se dedica a borrar tuits antiguos que hacen evidente la discordancia con la línea ideológica de la Administración, mensajes en los que reconocía la existencia del cambio climático, apoyaba más control de armas o se mostraba a favor del derecho al aborto y del matrimonio homosexual.

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Lo ha hecho, según decía él mismo en Twitter, para “evitar distracciones” y porque sus puntos de vista “han evolucionado”. Y este mismo domingo aseguraba en Fox que sus propios ideales y posturas “no importan en absoluto” y que los “subordina” a su nuevo jefe.

La comunión con Trump ya ha empezado y va más allá de las múltiples declaraciones públicas de “amor” al presidente que Scaramucci realizó el viernes en su primera comparecencia ante la prensa. Este domingo, en su primera ronda por los programas televisivos políticos semanales, Scaramucci ha prometido mano dura con las filtraciones, una de las obsesiones de Trump en la crisis del ‘Rusiagate’, y ha llamado a los filtradores “antiamericanos”. Ha minimizado la trascendencia de la controvertida e investigada reunión que Donald Trump Jr, Paul Manafort y Jared Kushner mantuvieron en campaña con una abogada rusa que prometió información comprometedora sobre Clinton. Ha dado voz también a las polémicas dudas del presidente sobre la responsabilidad del Kremlin en la interferencia en las elecciones. El mensajero tiene claro el mensaje.