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Una normativa restrictiva

Italia quiere imponer a las oenegés que cooperen con la policía y justifiquen sus fuentes de financiación

Rossend Domènech

Un grupo de niños rescatados por los barcos de Proactiva Open Arms en el Mediterráneo. 

Un grupo de niños rescatados por los barcos de Proactiva Open Arms en el Mediterráneo.  / PROACTIVA

El Gobierno de Italia ha decidido imponer una serie de condiciones a las oenegés que operan en el Mediterráneo central para rescatar a inmigrantes que han zarpado de Libia. Si hasta ahora se regían por sus criterios humanitarios -siempre en coordinación con la Guardia Costera italiana-, ahora un código de conducta elaborado por Roma les dará unas líneas maestras de obligado cumplimiento que, de no acatarse, podrían desembocar en la prohibición de desembarcar a los rescatados en puertos italianos.

El documento, con el visto bueno de la Comisión Europea tras varios matices,.ya ha sido enviado a las oenegés afectadas, que han sido citadas en el ministerio del Interior italiano para debatir y estudiar las nuevas condiciones para operar en las aguas del Mediterráneo central. 

Se trata de once disposiciones que, como si de unas vías de tren se tratara, garantizarán que las oenegés sigan un determinado camino obligado si quieren seguir trabajando en el Canal de Sicilia. Según el documento, las oenegés deberán responder de su actuación tanto frente al Estado del que llevan bandera como frente a las autoridades italianas -Guardia Costera-, que coordina todas las operaciones que llevan la marca de la Unión Europea en la zona -'Tritón' y 'Sophia'- .

De acuerdo con el borrador que hay sobre la mesa, que ha sido debatido en al menos tres reuniones internacionales, las embarcaciones de las oenegés no podrán entrar en aguas libias, salvo en casos de emergencia; deberán garantizar que no apagarán el radar de localización; garantizar que no mantendrán comunicaciones ni enviarán señales luminosas hacia Libia para faciliar el embarque y partida de las pateras de emigrantes; certificar que tanto la nave como su tripulación son “técnicamente idóneos” para las tareas de socorro en alta mar, incluida la capacidad de conservación en la nave de los eventuales cadáveres encontrados en las pateras o sacados del agua.

PROHIBICIÓN DE TRASBORDOS

El documento añade que las oenegés deberán mantener informadas en todo momento a las autoridades sobre cuanto estén haciendo o se dispongan a hacer y les prohíbe, salvo en casos de emergencia, trasbordar personas de una nave a otra. La consigna es transportarlos a puertos seguros inmediatamente. Con toda probabilidad, este punto causará discusiones porque si deben abandonar la zona marítima, quedará descubierta y podría provocar un aumento de los naufragios y muertos.

Las naves de las oenegés deberán aceptar que agentes de policía puedan subir a bordo. El objetivo es que puedan realizar las tareas de investigación sobre el tráfico de seres humanos y sobre los traficantes. Asimismo, los cooperantes deberán, según el código de conducta, facilitar información a la autoridad y colaborar en las tareas de investigación. Las oenegés deberán acreditar cuáles son sus fuentes de financiación. 

El codigo prevé que, además de una “cooperación leal” con las autoridades del puerto de desembarque, las oenegés asuman el  compromiso de que sus tripulaciones recuperen las pateras y otro tipo de embarcaciones usadas por los emigrantes porque, con frecuencia, los traficantes siguen a las pateras con motos de mar para recuperar los motores.

El documento finaliza que, en el caso de incumplimiento del código de conducta, las medidas a adoptar pueden comportar no solo inspecciones sobre la seguridad de la nave sino también el rechazo a permitir el desembarque en los puertos italianos.