La venganza recae sobre los prisioneros yihadistas con ejecuciones extrajudiciales en Mosul

Organizaciones de derechos humanos hablan de "crímenes de guerra" y el Gobierno de Bagdad reconoce los hechos aunque dice que son "casos individuales"

Presuntos miembros del Estado Islámico apiñados en una de los centros de detención de Mosul.

Presuntos miembros del Estado Islámico apiñados en una de los centros de detención de Mosul. / AP / BRAM JANSSEN

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ANA ALBA / BARCELONA

La venganza toma forma en Mosul, diez días después de que el Ejéricito iraquí reconquistara la parte de la ciudad que todavía estaba en manos del Estado Islámico. Organizaciones de derechos humanos y testigos directos de lo que está ocurriendo han denunciado ejecuciones extrajudiciales y maltrato a los detenidos, confinados en prisiones improvisadas en condiciones infrahumanas. Incluso el primer ministro iraquí, Haidar al-Abadi, ha reconocido los hechos. "Toda violación contra la ley o contra la dignidad de una persona no es aceptable y lo perseguiremos", ha afirmado, aunque ha calificado los abusos de "actos individuales". 

Al Abadi se ha visto obligado a reaccionar después de que hayan aparecido evidencias de lo que algunas oenegés ya han calificado como "crímenes de guerra". La polémica ha tomado fuerza por la aparición en las redes sociales, tras la caída de Mosul, de videos en los que se aprecia como las fuerzas gubernamentales ejecutan a prisioneros. En uno de ellos se ve como arrojan desde lo alto de un muro a los detenidos y luego les disparan. En otro, un hombre abate a tiros a otro que está de rodillas junto a un coche. 

Las fotografías y el testimonio de unos periodistas que trabajan para la agencia de noticias estadounidense Associated Press, son suficientemente explicitas. Apiñados, algunos semidesnudos, decenas de hombres aparecen sentados, con las cabeza rapadas, encerrados entre cuatro paredes, sin electricidad ni ventilación, a pesar de que las temperaturas diurnas superan en el norte de Irak en verano los 45 grados centígrados. Un militar iraquí reconoció que los "reclusos padecen enfermedades.La mayoría no puede caminar. Sus piernas están hinchadas porque no pueden moverse".

CAMPOS DE REHABILITACIÓN

Muchos de los detenidos niegan pertenecer al EI. "Realmente queremos morir", ha dicho uno de ellos a los periodistas de AP."Nadie de nosotros ha recibido la visita de ningún familiar. Ellos ni siquera saben donde estamos", ha añadido

La organización de derechos humanos Human Right Watch (HRW) ha denunciado también la creación de un "campo de rehabilitación" donde fueron a parar las mujeres y niños supuestamente vinculados a combatientes del Estado Islámico. Según la oenegé, en este centro de detención forzada, situado en la localidad de Bartella, a unos 20 kilómetros al este de Mosul, los miembros de unas 170 familias siguieron por orden de las autoridades de Bagdad "una rehabilitación psicológica e ideológica". El Gobierno de Bagdad ha dicho que cerró ayer martes este campo.

"Las autoridades iraquí no deberían castigar a familias enteras por las acciones de sus familiares", ha dicho Lama Fakih, unos de los resposables de HRW en Oriente Próximo. El primer ministro iraquí, por su lado, ha advertido que solo serán castigados aquellos que hayan colaborado en los crímenes cometidos por los miembros del grupo yihadistas. 

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