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Laurence Tubiana: "La política de Trump nos forzará a ir más rápido en el proceso hacia un mundo menos contaminado"

La directora de la Fundación Europea del Clima valora en esta entrevista el revés que ha supuesto la retirada de EEUU del histórico acuerdo firmado en París en el 2015

Carles Planas Bou

Laurence Tubiana, directora ejecutiva de la Fundación Europea del Clima.

Laurence Tubiana, directora ejecutiva de la Fundación Europea del Clima. / AFP / PHILIPPE WOJAZER

Cuando el pasado 1 de julio el presidente Donald Trump aseguró que Estados Unidos abandonaba su compromiso con el Acuerdo Climático de París, el mundo científico y del activismo medioambiental se llevó las manos a la cabeza. Laurence Tubiana, directora ejecutiva de la Fundación Europea del Clima, fue una de esas personas. Su preocupación es inevitable, teniendo en cuenta que fue embajadora de Francia durante las negociaciones que el 12 de diciembre del 2015 dieron luz a este histórico tratado contra el cambio climático y que durante años fue asesora en los ministros de Jacques Chirac y Nicolas Sarkozy.

El tambaleante futuro del Acuerdo de París es una de las principales preocupaciones de este G-20 en el que la ciudad alemana de Hamburgo ha acogido a los responsables de más de tres cuartas partes de las emisiones de dióxido de carbono. Durante la cumbre internacional de este fin de semana, la que fue considerada por el 'Financial Times' como una de las mujeres más influyentes del mundo del 2015, atiende a EL PERIÓDICO en una entrevista telefónica.

- ¿Cuál fue la reacción tras saber que Donald Trump retiraba a Estados Unidos del pacto?

- Fue una reacción muy crítica. Se vivió con mucha preocupación, especialmente por parte de los países-isla, que serán los más afectados por el cambio climático. Pero también hubo reacción para asegurarse que el resto de países forma una fuerte coalición.

- A pesar de que EEUU ha dicho que intentará renegociar el acuerdo, los países firmantes han asegurado que es un pacto “irreversible” ¿Es aún realista pensar en que sin la aportación de Washington se podrá lograr el objetivo de evitar que las temperaturas globales asciendan por encima de los 1,5 grados centígrados?

- Si EEUU no hace nada para frenar el cambio climático en los próximos 10 años, entonces sí, dejará de ser realista. El acuerdo es irreversible. El problema es que el retraso que eso supone para EEUU y la comunidad global nos obligará a ira más rápido en el proceso de transformación hacia un mundo menos contaminado.

- ¿Qué resultados espera de este G-20?

- El G-20 nunca es un buen sitio para discutir sobre el clima. Aún así ha sido un tema muy importante porque Merkel quería poner el foco en un plan de acción contra el cambio climático en la primera gran reunión de líderes mundiales después de salida de EEUU del acuerdo. Espero que la presión de los otros países funcione y Trump apoye ese plan.

- Las potencias ya hablan de reducir emisiones contaminantes e invertir en energías renovables pero aún no explican la necesidad de reducir el consumo de carne, una industria insostenible que perjudica el medio ambiente.

- Es difícil hablar de algo que afecta al comportamiento y al estilo de vida de las personas. Aún así, es un tema que está llegando. Hace dos o tres años era imposible hablar de agricultura en las negociaciones sobre el clima, era tabú, y esto se ha acabado. Países como Argentina, Uruguay, Nueva Zelanda o India se están centrando en eso y las oenegés habla mucho de ello. Es algo que requiere tiempo. Aparentemente es un problema doméstico aunque tiene un impacto global.

- En su libro ‘Esto lo cambia todo: el capitalismo contra el clima’, la investigadora canadiense Naomi Klein habla del antagonismo entre el clima y el capitalismo desregulado, modelo hegemónico desde la década de los 70. ¿Comparte su tesis de que para combatir el cambio climático es necesario cambiar el modelo económico hacia un sistema más planificado en lugar de eliminar regulaciones?

- Esta claro que el libre mercado no aporta ninguna respuesta que proteja realmente el medio ambiente. Los gobiernos deben pensar en alternativas. Por un lado, incorporar a la sociedad civil en las discusiones como hicimos al impulsar el pasado noviembre en Marrakech una plataforma para ayudar a aquellos países que apuesten por estrategias para avanzar hacia un uso total de energía renovable de cara al 2050. Muchos países han abierto esta discusión para decidir como tendría que ser el futuro.

Por supuesto, el resto son decisiones que los gobiernos deben tomar, decisiones como aplicar impuestos al uso del carbón mientras se invierte en infraestructuras limpias y no contaminantes, en educación…

- Pero aún así las industrias son muy poderosas y les interesa evitar el pago de esa transición o renunciar a unas materias que les dan mucho dinero.

- Depende. Hay algunos sectores de la industria que han aceptado que esa transición hacia las energías limpias sucederá de forma inevitable y prefieren pagar más impuestos y tener más regulaciones. Muchas empresas se oponen ferozmente a ello pero las cosas están cambiando y otras grandes compañías petrolíferas como Shell o BP han hecho llamamientos a que se introduzca un impuesto a las actividades que generen más emisiones de dióxido de carbono para desalentar su inversión y redirigirla hacia las energías renovables.

- En el caso de los gobiernos, el compromiso en la lucha contra el cambio climático también puede deberse a motivos ideológicos. Así, en Francia el ejecutivo de Emmanuel Macron ha presentado un plan para dejar de producir coches contaminantes a partir del 2040 mientras que en España se ponen impuestos y se dificulta el camino a quienes optan por impulsar la energía solar.

- Es por esa razón que es indispensable que haya una fuerte participación de la sociedad civil, de instituciones y de los medios de comunicación para que presionen a los gobiernos para hacer lo que deben. Creo que el plan de Macron es muy positivo ya que se marca un objetivo ambicioso a largo plazo. Francia y Alemania deberían abrir ese debate a un nivel europeo para ver si es aplicable a una política común.

- Alemania es vista como un modelo de referencia en Europa contra el cambio climático pero, a pesar de sus movimientos positivos, sigue siendo el mayor exportador de lignito, el carbón más contaminante que existe, y ha paralizado su reducción de emisiones contaminantes.

- Alemania tiene un gran problema con esto y debe solucionarlo. Merkel sabe cuales son las dificultades sociales de cerrar las minas de carbón. Necesitamos una cara líder contra el cambio climático y ella está haciéndolo bien.

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