06 jun 2020

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El opositor venezolano Leopoldo López abandona la cárcel con la mediación de Zapatero

El presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, alaba la labor de mediación de Rodríguez Zapatero

Abel Gilbert

Leopoldo López con sus hijos tras salir de prisión. / FAMILIA LÓPEZ

Leopoldo López con sus hijos tras salir de prisión.
Leopoldo López besa la bandera venezolana tras salir de prisión, el pasado 8 de julio.

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Después de tres años y cinco meses de cárcel, el dirigente opositor Leopoldo López comenzó a cumplir un arresto domiciliario por cuestiones de salud. El Tribunal Supremo de Justicia (TSJ) dijo haber abandonado su pasada intransigencia por razones “humanitarias”. Voluntad Popular (VP), el partido desde el cual ejercía su liderazgo desde la prisión, aseguró que el chavismo se vio obligado a tomar esa decisión como consecuencia de las protestas que sacuden Venezuela desde abril pasado y que han dejado decenas de muertos. La Sala Penal del Tribunal Supremo de Justicia (TSJ)  no solo tomó en cuenta las dolencias que padecía López sino la existencia de “irregularidades” en el proceso de condena.

En la salida de prisión ha tenido un papel muy importante el expresidente español, José Luis Rodríguez Zapatero, que ha mediado con las autoridades y que se reunión con el presidente Nicolás Maduro horas antes de la salida de prisión del opositor. Zapatero ha calificado de "paso muy positivo" la salida de la cárcel de López. El presidente del Gobierno español, Mariano Rajoy, ha celebrado también que el líder opositor se encuentre en su casa ya ha reconocido la labor de Zapatero. "Ha estado muy activo. Es justo decir que ha contribuido y que ha hecho todas las gestiones con el ánimo de construir", ha añadido Rajoy, informa Rosa María Sánchez.

Leopoldo López Gil, padre del dirigente de VP, consideró que la liberación de su hijo “es un cambio de rumbo que significa mucho para todo el país”. López Gil, quien se encuentra en España,  reveló que a su hijo “le pusieron un brazalete electrónico. Fuera de eso no sabemos otra limitación”.

Desde hace semanas corría en Caracas el rumor sobre el otorgamiento del arresto domiciliario a López. El pasado 23 de junio, Lilian Tintori, esposa del líder d VP, difundió un vídeo de 26 segundos en el que López grita que está siendo torturado por sus carceleros. “¡Denuncien, denuncien! Lilian, denuncia”, se escucha en esa grabación tomada desde lejos.

López había sido llevado a la cárcel militar de Ramo Verde en  febrero del 2014. En septiembre del 2015 lo condenaron a 13 años y 9 meses de prisión por su supuesta responsabilidad en los hechos violentos que desencadenaron las protestas contra el presidente Nicolás Maduro tras su asunción, y que costaron la vida de 43 personas. Para el Gobierno surgido tras la muerte de Hugo Chávez, López intentó la ruptura del orden constitucional, la desobediencia civil y la salida de Maduro por vías antidemocráticas.

PRESIÓN INTERNACIONAL

A la inversa, López se convirtió en los hechos en una de las banderas de la Mesa de Unidad Democrática (MUD). Durante las fallidas tentativas de negociación con el Gobierno, la MUD exigió su liberación inmediata. Para VP, las movilizaciones de los últimos 99 días, así como la “intensa presión de la comunidad internacional” obligaron a que “el preso de conciencia” fuese trasladado a su casa. Durante estos años,  añadió, López “ha sido sometido a la permanente violación de sus derechos fundamentales y humanos, evidenciada a través de la incomunicación y aislamiento severos de sus abogados y familiares, tratos crueles, inhumanos y degradantes, torturas psicológicas y robo de documentos personales para el ejercicio de su defensa, que perseguían infructuosamente su quiebre”.

La investigadora y lingüista venezolana Rosa Amelia Asuaje, cuyos trabajos sobre los discursos de López habían sido utilizados por la justicia para probar en su momento sus responsabilidades en los incidentes de 2014, celebró la medida adoptada por el TSJ. La liberación del dirigente, dijo, pone en evidencia de que había sido condenado “con pruebas fraguadas”. Aguaje sostuvo que López enfrentó un “juicio político” y no penal. 

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