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LAS RELACIONES ENTRE MOSCÚ Y WASHINGTON

Rusia acude al G-20 con la mirada puesta en la reunión Trump-Putin

Los observadores creen que el líder del Kremlin preferirá no poner en un compromiso a su homólogo estadounidense para no debilitarle aún más en Washington

Marc Marginedas

Putin llega a Hamburgo para participar en la cumbre del G-20.

Putin llega a Hamburgo para participar en la cumbre del G-20. / AP / ALEXANDER ZEMILIANNICHENKO

Todos los ojos de la élite rusa ante la cumbre del G-20 están puestos en el encuentro que mantendrá el presidente Vladímir Putin, que ha llegado esta mañana a Hamburgo, con su homólogo estadounidense Donald Trump. Las expectativas que albergaba Moscú de un rápido deshielo en las relaciones entre ambos países propiciado por la elección del magnate neoyorquino como presidente en noviembre pasado hace tiempo que se desvanecieron, y lo único que se espera es que el encuentro del viernes constituya el punto de partida para un mejor clima entre ambas superpotencias, y a medio plazo.

El portavoz del Kremlin, Dmitri Peskov, se ha encargado de rebajar las expectativas de cara a la reunión, pocas horas antes de su inicio. "Esperamos que se establezca un diálogo de trabajo, que es de importancia para todo el mundo". De acuerdo con Peskov, Putin pretende explicar a su interlocutor la postura rusa en los conflictos de Ucrania y Siria. El tema de las sanciones a Rusia, calificadas por el propio líder del Kremlin como "una forma de proteccionismo" en un artículo publicado en el rotativo alemán 'Handelsblatt' también será mencionado.

EN TONO ASERTIVO

Sin avances concretos a la vista en estos tres temas -con la posible excepción de la guerra siria- Moscú da a entender, en tono inusualmente asertivo, que aspira a algunos gestos de buena voluntad de la parte norteamericana, en especial la devolución de dos instalaciones cerradas por el anterior presidente, Barack Obama, como represalia por la interferencia de Moscú en las elecciones. "Nuestra paciencia se está acabando", ha advertido Peskov.

A diferencia de lo sucedido el pasado mayo durante la entrevista con el ministro de Exteriores Serguéi Lavrov en Washington, donde la parte rusa filtró fotografías de la reunión pese a que la Casa Blanca no quería, los observadores creen que Putin, con más experiencia que Trump en estas lides bilaterales, no intentará poner en una situación embarazosa a su interlocutor norteamericano, a sabiendas de que ello supondría debilitarlo internamente y exponerlo a nuevas críticas de la prensa.

Las investigaciones en curso sobre la injerencia rusa en los comicios han impedido a Trump hasta ahora cumplir su promesa electoral de un gran acuerdo con el Kremlin con cesiones mutuas en los dos principales conflictos que les enfrentan: Siria y Ucrania. Y es que el Kremlin sabe muy bien que solo un Trump reforzado en el flanco doméstico podrá acometer el ansiado acercamiento.     

       

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