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ENTREVISTA

Can Dündar: "Erdogan chantajea a la Unión Europea con los refugiados"

El exdirector del diario opositor 'Cumhuriyet', actualmente exiliado en Berlín, critica la actitud de la UE ante la deriva autoritaria del presidente de Turquía

Martí Benach

Can Dündar, en Barcelona, el 29 de junio.

Can Dündar, en Barcelona, el 29 de junio. / ALVARO MONGE

Can Dündar (Ankara, 1961), exdirector del diario de centroizquierda Cumhuriyet y autor de más de 20 libros, es uno de los periodistas más prestigiosos de Turquía. En el 2016, fue condenado a cinco años y 10 meses de cárcel por “filtrar información secreta del Estado”. Su delito fue publicar diversos reportajes que implicaban a los servicios secretos turcos en la entrega de armas a los yihadistas sirios. Tras la sentencia, optó por exiliarse en Berlín. Finalista del premio Sajarov 2016, hace unos días recogió en Barcelona el premio Ernest Udina a la Trayectoria Europeísta 2017, otorgado por la Asociación de Periodistas Europeos de Catalunya (APEC) con la colaboración de la fundación bancaria La Caixa, por su defensa de la libertad de expresión en un país donde está en entredicho.

-A usted le condenaron a prisión el mismo día que sufrió un intento de asesinato a las puertas del tribunal. ¿Fue un factor determinante para huir de Turquía?

-En realidad no huí. Me condenaron en mayo, y mientras esperaba que se resolviera el recurso, me fui de vacaciones con mi mujer a Barcelona. Aquí escribí mi último libro, y tras dos semanas fantásticas, me enteré por televisión del golpe militar en Turquía. Llamé a mi abogado y me recomendó que me quedara en Europa. Regresar podía ser peligroso. Tenía billete de ida y vuelta, pero decidí irme a Alemania. No huí de mi país, solo decidí permanecer fuera…

-Un año después sigue pagando un alto precio por aquella decisión. Todavía no ha podido reunirse con su mujer.

-Desafortunadamente, cuando decidí quedarme en Alemania llamé a mi mujer para que viniera y no le dejaron salir. Hace casi un año que no la veo. El Gobierno turco la mantiene como rehén, le retiraron el pasaporte de forma totalmente ilegal. Intentan castigarme a mí a través de ella. Es injusto, como una tortura, y contrario a todas las leyes internacionales. Pero por desgracia, en eso se ha convertido el Gobierno turco, y contra él estamos luchando.

-En Berlín lanzó un periódico ‘on line’, Özgüruz (Somos Libres, en turco), con el apoyo de otros periodistas turcos. ¿Con qué objetivos?

-Somos periodistas y no sabemos hacer nada más. Yo escribía en la cárcel y lo sigo haciendo en Berlín. Intentamos dar a la audiencia turca noticias a las que no tienen acceso por la censura. Un día antes de lanzarla bloquearon nuestra web, aun sin saber lo que íbamos a publicar. Pero encontramos otros caminos. Ahora publicamos una nueva revista y tenemos otros planes, como una emisora de radio, una editorial… Continuaremos la lucha desde Alemania.

-Turquía se ha convertido en la mayor prisión de periodistas del mundo: 150 están encarcelados (más que en China) y más de 2.000 han sido despedidos. ¿Cómo es posible esta situación en una democracia?

-Bueno, ya no es ninguna democracia. Es un gran desastre, el peor desastre de nuestra historia. No puedes llamarle democracia cuando no hay libertad de prensa. Un montón de periodistas están en la cárcel, y al mismo tiempo a muchos no se les permite escribir, o tienen miedo de hacerlo. Cuando arrestan a un periodista, amenazan a los demás. La autocensura es otro problema. Erdogan ha cerrado muchos medios de comunicación y quedan algunos opositores, pero oponerse a él es un negocio muy arriesgado, cuando piensas que pueden encarcelarte o dispararte.

-Tras el fallido golpe militar, la purga no se limitó a los periodistas. Hubo miles de detenidos en la policía, la Administración, la judicatura, la educación… ¿Cuántas personas siguen detenidas o en espera de juicio?

-No conozco las últimas cifras, pero fue sin duda una caza de brujas de Erdogan contra sus oponentes. Alrededor de 100.000 personas fueron despedidas de su trabajo, y unas 50.000 fueron arrestadas. Había profesores, soldados, jueces, periodistas, escritores… Todos fueron acusados de apoyar el golpe, con la tradicional acusación de ser cómplices de terrorismo. Según Erdogan, si eres opositor, eres un terrorista. Así que aproximadamente tenemos 24 millones de terroristas en todo el país, según el último referéndum.

-¿Qué ha pasado con las personas inocentes despedidas de su trabajo? ¿El Gobierno se ha hecho responsable de ellas?

-No quiere asumir ninguna responsabilidad, y es realmente enorme. Es un crimen despedir a gente sin ninguna acusación, mantenerla bajo arresto sin oportunidad de ver a un juez durante 200 o a veces 300 días. Realmente, es como vivir en un régimen militar, una especie de dictadura. Hay gente que espera recuperar su trabajo, pero no sabe si lo logrará. Sus recursos están en los tribunales, esperando lo que digan unos jueces controlados por el Gobierno.

-El referéndum constitucional reforzó la deriva autoritaria de Erdogan, y Turquía parece alejarse aún más de Europa. ¿Es un proceso irreversible?

-No, yo tengo otra visión sobre los resultados del referéndum. De hecho, Erdogan lo perdió, pero lo falsificó a última hora. Vio que más de la mitad del país está contra él, perdió en las grandes ciudades, como Estambul, Ankara y Diyarbakir, y perdió el apoyo de las clases formadas y bienestantes. El futuro de Turquía está contra él, y él lo sabe. Por eso soy optimista. Por primera vez perdió Estambul, una ciudad muy simbólica para los turcos, donde no había perdido ninguna elección desde 1996. Creo que hemos visto la luz al final del túnel, pero ahora necesitamos apoyo y solidaridad de los amigos europeos.

-¿Le ha decepcionado la actitud de la UE hacia Erdogan?

-Naturalmente, ha sido una gran decepción, porque… ¿cuáles son las valores europeos? Libertad de prensa, democracia, derechos humanos, el imperio de la ley, igualdad entre hombres y mujeres, secularismo… Nosotros estamos defendiendo estos valores en Turquía, y luchamos por ellos, y es muy decepcionante ver a los líderes europeos detrás de Erdogan en lugar de estar junto a nosotros. Es una grandísima decepción, cuya única razón es el pacto sobre los refugiados, con el que Erdogan les está chantajeando…

-¿Hasta qué punto la UE está atrapada por este polémico pacto con Turquía para controlar el flujo de refugiados?

-Está totalmente bajo el control de Erdogan debido a ese pacto. Es asombroso. He perdido toda la confianza en los líderes europeos por cómo pueden sacrificar fácilmente sus valores por esta cuestión. Pero por otro lado, así como Turquía no equivale a Erdogan, tampoco Europa equivale al liderazgo europeo. En la UE hay muchas instituciones, personas, empresas y partidos que apoyan nuestra lucha en Turquía, como los periodistas catalanes. Aquí el combate no es entre Europa y Turquía, sino entre los fascistas europeos y turcos y las fuerzas democráticas de Europa, incluyendo las turcas.

-¿Considera a Turquía un país seguro para los refugiados?

-En cierto modo lo es, pero desafortunadamente los refugiados son como rehenes en manos de Erdogan. Dijo que todos son bienvenidos, pero en las negociaciones con el liderazgo europeo también dijo que podía abrir las puertas y enviarles a Europa. ¿Qué pasa entonces con la hospitalidad turca? Esto es como mentirles. Erdogan los utiliza, lo cual es inhumano y salvaje. No están seguros porque mañana Erdogan puede abrir las puertas y enviarlos al Mediterráneo. Si utilizas a estas personas para chantajear, no están seguras, no eres un humanista. ¿Cómo puedes decir que las estás protegiendo?

-¿Cree que Erdogan reimplantará la pena de muerte, como ha amagado en varias ocasiones?

-Me parece que está intentando convencer a sus seguidores de que es capaz de hacerlo, pero esto significaría cortar todos los lazos con Europa, y no creo que esté dispuesto a hacerlo. De algún modo le sirve para amenazar a Europa, diciendo que está a punto de cortar relaciones, lo que económicamente sería un desastre para Turquía y él lo sabe. Le funciona también de cara a sus propios seguidores. A sus ojos, Erdogan es un héroe, puede hacer lo que quiera, y cuando le piden a gritos que la reintroduzca, él les dice que lo hará, solo eso. Están jugando un juego sucio con este tema.