25 nov 2020

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BRUSELAS FRENTE AL DRAMA HUMANITARIO

Italia pide ayuda a Europa para acoger a los refugiados

Los socios prometen solidarizarse con Roma y combatir las mafias pero no acuerdan ninguna medida concreta

Carles Planas Bou

El primer ministro italiano, Paolo Gentiloni, durante la rueda de prensa en Hamburgo.

El primer ministro italiano, Paolo Gentiloni, durante la rueda de prensa en Hamburgo. / MARKUS SCHREIBER / AP

Como si de un presagio se tratara, Berlín ha recibido este jueves a la plana mayor de la política europea bajo una intensa lluvia. Aunque la cancillera alemana, Angela Merkel, ha convocado a sus socios para fijar una posición conjunta de cara a la cumbre del G20 que la ciudad de Hamburgo acoge la semana próxima, la reunión ha evidenciado los problemas del grupo para lidiar con la “insostenible” llegada de refugiados e inmigrantes que está desbordando a Italia y Grecia. “Pedimos una contribución directa de nuestros aliados europeos […] La absorción siempre es solo a través de un único país”, ha lamentado el primer ministro italiano, Paolo Gentiloni.

En la última semana, hasta 17.000 personas han llegado a las costas italianas desde el norte de África o han tenido que ser rescatadas del mar, elevando la cifra de llegadas un 26% en comparación al primer semestre de 2016. Esa situación de “emergencia” ha llevado a los líderes europeos a querer lanzar un mensaje de unidad. “Italia y Grecia son verdaderos héroes por su acogida de refugiados. No podemos dejarlos solos”, ha asegurado el presidente de la Comisión Europea, Jean-Claude Juncker.

Más allá del mensaje de apoyo con el que se han solidarizado todos los presentes, desde Merkel al presidente francés, Emmanuel Macron, la reunión ha concluido sin la adopción de ninguna medida específica. Lejos queda ya la idea de repartir unas cuotas par acoger refugiados entre los socios. Gentiloni ha asegurado que su ejecutivo está trabajando en un plan para prestar más ayuda a los campos que acogen a los refugiados y para combatir las mafias que operan desde Libia pero la emergencia de la situación les ha llevado a amenazar con cerrar sus puertos. “No tenemos la intención de renunciar a una acogida humanitaria, pero hay muchos temas a discutir”, ha explicado.

INCUMPLIMIENTO EUROPEO CON LOS PAÍSES DE ORIGEN

Macron ha pedido coordinar una política que ayude a los países de origen y ha asegurado que el 80% de los que llegan son migrantes económicos, no refugiados que huyen de la guerra. “Si mezclamos esas dos realidades podemos vernos desbordados”, ha apuntado, molesto. En la misma dirección ha apuntado Merkel, quien en el plano doméstico ha endurecido su posición con los refugiados de cara a las elecciones del próximo setiembre. “No podemos permitir que la ilegalidad se convierta en normalidad”, ha sentenciado.

A pesar de que el acuerdo entre Bruselas y Turquía consiguió reducir el número de llegadas, blindando prácticamente a España, el flujo desde África es constante y frente al bloqueo de Ankara la ruta se ha dirigido hacia el norte del continente, donde operan los traficantes de personas. Según ha asegurado el presidente del Consejo Europeo, Donald Tusk, durante las reuniones del G20 de la semana que viene se abordará la necesidad de que todos los países impongan sanciones contra estas mafias.

Por su parte, el presidente del Gobierno español, Mariano Rajoy, se ha mostrado abierto a ayudar a Italia pero ha insistido en que “la batalla hay que librarla en el país de origen”. A pesar de que el ejecutivo aseguró que durante el 2016 se incrementaría un 0,21% el presupuesto destinado a la Ayuda Oficial al Desarrollo para países pobres, la red de oenegés europeas CONCORD denunció que la aportación española es “la más baja desde los años 80”, algo que sitúa la solidaridad de España por debajo de países como Eslovenia o Malta. El panorama comunitario tampoco es alentador. En 2015 la contribución de la UE fue del 0,44% de su renta nacional bruta, lejos del objetivo del 0,7%, que solo cumplieron cinco de los 28 países de la unión.