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COMICIOS EN FRANCIA

Macron, en marcha hacia una aplastante mayoría parlamentaria

Salvo sorpresas, la segunda vuelta de las elecciones legislativas francesas consolidará la fuerza de la flamante formación del presidente

La oposición, prácticamente residual, teme que la concentración de poder en manos del mandatario ahogue el debate democrático

Eva Cantón

Macron, con una raqueta de tenis, sale de su casa, en Le Touquet, para ir a jugar un partido, el 17 de junio.

Macron, con una raqueta de tenis, sale de su casa, en Le Touquet, para ir a jugar un partido, el 17 de junio. / REUTERS / PHILIPPE WOJAZER

La Republica en Marcha, el partido que Emmanuel Macron bautizó hace un mes sobre las bases de un movimiento creado en abril del 2016, podría este domingo, segunda vuelta de las elecciones legislativas francesas, hacer una entrada triunfal en la Asamblea Nacional.

La dinámica favorable al nuevo presidente francés y una abstención que, como hace una semana, se augura histórica, le darán casi con toda seguridad a Macron una mayoría parlamentaria aplastante. Los últimos sondeos otorgan a LREM una horquilla de entre 440 y 470 escaños de los 577 que tiene la Cámara baja, casi un 80% del hemiciclo.

La oposición apenas tendrá peso en una Asamblea profundamente renovada de la que desaparecen grandes pesos pesados y en la que muchas de sus futuras señorías proceden de la sociedad civil. El flamante partido de Macron se habrá llevado por delante a diputados conservadores y socialistas sin dejar paso a las aspiraciones del Frente Nacional y de la Francia Insumisa.

Ni Marine Le Pen ni Jean Luc Mélenchon han movilizado a su electorado como lo hicieron en las pasadas elecciones presidenciales. La primera deberá renunciar a su objetivo de formar grupo parlamentario porque se quedará muy lejos de los 15 diputados. El segundo podría lograrlo pero es posible que necesite el apoyo del Partido Comunista, con quien mantiene una relación tempestuosa.

Aunque sorprendente, la relación de fuerzas que se dibuja no es inédita. En 1958, la derecha del general De Gaulle ocupaba el 82% de los asientos de la Asamblea y tras las elecciones de 1993, que ganó el conservador Jacques Chirac, lo hacía en el 84% del hemiciclo. Sin ser un rodillo, también la izquierda de François Mitterrand tuvo algo más que una cómoda mayoría parlamentaria en 1981.

Sin embargo, las actuales fuerzas de oposición, laminadas por la irrupción de LREM, temen ahora que el presidente disponga de un poder excesivo y los llamamientos a evitar esa concentración han sido el leitmotiv de la campaña entre las dos vueltas.

“Una mayoría aplastante conlleva el riesgo de ahogar el debate”, alertaba el jefe de filas de Los Republicanos, François Baroin. Otros advierten de que si no se produce en el interior de la Asamblea, el debate se trasladará necesariamente a la calle.

Pero es poco probable que los electores acudan en masa a las urnas, fatigados por un larguísimo proceso electoral que se inició en noviembre del 2016 con las primarias en la derecha, y desorientados ante un paisaje político en plena recomposición.

El escenario de una Asamblea Nacional dominada por Macron ha llevado a los grandes partidos ahora derrotados a reivindicar una dosis de proporcionalidad en el sistema electoral -ahora mayoritario, a dos vueltas y de circunscripción única- del que curiosamente ellos mismos se han beneficiado en los últimos 60 años.

BLINDAR LAS LEYES CLAVE

El riesgo del absolutismo no es el que nos acecha”, dijo Macron este miércoles durante el Consejo de Ministros. El exministro de Economía de François Hollande ha aprendido la lección de mandato de su predecesor y ha querido blindarse con una mayoría fiel que no de sorpresas cuando haya que votar leyes clave.

Uno de los episodios que más debilitó al anterior Gobierno dirigido por Manuel Valls fue tener que recurrir al decreto para sacar adelante la polémica reforma laboral, boicoteada por un grupo de diputados socialistas contrarios a la ley. Macron trata de impedir ese escenario al exigir a todos los candidatos que se presentan en las legislativas firmar una carta comprometiéndose a respetar la disciplina del grupo parlamentario.

Después de provocar la implosión de la izquierda, LREM podría generar una escisión en la derecha entre los miembros históricos de Los Republicanos y los ‘constructivos’,  dispuestos a apoyar a la mayoría presidencial. Los dos partidos se ven obligados a iniciar un periodo de reflexión para hacer balance de daños e intentar renacer de las cenizas.