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CRISIS EN LONDRES

May admite haber creado una situación caótica

La primera ministra británica pide perdón a sus colegas 'tory' y pone en sus manos su destino político tras la pérdida de la mayoría absoluta en la Cámara de los Comunes

Begoña Arce

May y su esposo, Phillip, llegan a la iglesia local, en Sonning, el 11 de junio.

May y su esposo, Phillip, llegan a la iglesia local, en Sonning, el 11 de junio. / REUTERS / STEFAN WERMUTH

“Yo os he metido en este desbarajuste y yo os voy a sacar de él”. Con esas palabras a los diputados conservadores, Theresa May admitió el lunes por la noche su responsabilidad por el desastre electoral. Lejos quedaba la letanía que repitió hasta la saciedad, cuando prometía un Gobierno “fuerte y estable”. May pidió perdón a sus colegas, en cuyas manos puso su destino político. “Estaré en el puesto el tiempo que vosotros decidáis”, les dijo, en la reunión celebrada en las dependencias del Parlamento. Un ejercicio de humildad que le ha servido aparentemente para ganar algo de tiempo. Por el momento, nadie parece dispuesto a iniciar las hostilidades y abrir fuego. “No creo que en el país haya apetito alguno para una nueva elección y tampoco mis colegas quieren ahora una batalla por el liderazgo”, declaró Graham Brady, presidente del Comité 1922, que agrupa a los diputados ‘tory’.

Esta noche aún no estaba claro si May podrá firmar un acuerdo con el Partido Unionista Democrático (DUP) a tiempo para el discurso de la reina previsto para el 18 de julio, un aplazamiento del que no se recuerdan precedentes. En ese acto solemne, Isabel II debe leer el programa del nuevo Gobierno para los próximos cinco años. Pero ese programa de momento no existe. Tras el fiasco de las elecciones debe ser revisado, al igual que los planes de negociación del 'brexit'. Las negociaciones con Bruselas también debían comenzar el próximo lunes, pero la fecha ha sido aplazada. May ha perdido el control de la situación y la vuelta a la actividad parlamentaria, tras la pausa electoral, fue este lunes caótica.

La negociación con el DUP está resultando más difícil de lo esperado. May deberá reunirse este martes en Londres con su líder, Arlene Foster, quien podrá sobre la mesa las condiciones que exigen como contrapartida los unionistas. Se da por seguro que los unionistas pedirán más dinero, para sanidad y escuelas, pero nada se ha filtrado sobre otros requerimientos. “Hemos tenido contactos positivos. Las conversaciones continúan”, fue lo único dicho por Foster, que se hace desear.

El resultado electoral ha creado un nuevo equilibrio de fuerzas en el Parlamento y ha relanzado el debate entre “‘brexit’ duro” y “’brexit blando”. Muchos opinan que May ya no tiene autoridad para imponer la versión intransigente de la salida del Reino Unido de la Unión Europea que pregonaba. Sigue habiendo quienes piden el cierre de las fronteras a la inmigración, aunque eso implique que no hay acuerdo. Otros exigen flexibilidad en inmigración y en el pago de la factura del Reino Unido. “La gente quiere un ‘brexit’ pragmático, no ideológico, que iría en contra del interés económico nacional”, apuntaba un diputado conservador.

OPCIONES ABIERTAS

El ministro para el ‘brexit’, David Davis, insiste en que el Gobierno mantiene su plan de marcharse del mercado único. “Estamos escuchando a todos lo que quieran contribuir y si alguien tiene mejores ideas, que me lo diga y las estudiaremos”, señala. Los laboristas quieren todas las opciones abiertas, porque comercio y cooperación es lo que más cuenta. “Hay que dejar a un lado las obsesiones con el Tribunal Europeo de Justicia, o con reducir las cifras de emigrantes. Necesitamos un acuerdo que sirva a los negocios y a todo el mundo en el país”, afirma Keir Starmer, encargado del ‘brexit’ en el gabinete laborista en la sombra.

El pacto del Gobierno británico con los unionistas inquieta en Dublín. El primer ministro irlandés, Enda Kenny, llamó el domingo a May para expresarle su “preocupación” y pedirle que no hiciera nada que pudiera perjudicar los acuerdos de paz. Irlanda del Norte está sin Gobierno desde enero por una disputa entre el DUP y el Sinn Féin, condenados a entenderse y dirigir juntos la autonomía. Actualmente, el ministro británico para Irlanda del Norte, James Brokenshire, está actuando de mediador. Pero el presidente del Sinn Féin, Gerry Adams, considera que en las actuales circunstancias hay un conflicto y está en tela de juicio la neutralidad de Brokenshire. “Representa al Gobierno británico, que tiene sus propios intereses en todo esto”, señaló. Cualquier acuerdo entre May el DUP, advirtió, será malo para los intereses de Irlanda del Norte. 

Discurso en el aire

El caos causado por Theresa May alcanza al Palacio de Buckingham. El resultado inesperado de las elecciones ha obligado a aplazar el discurso tradicional de la reina. Un contratiempo insólito. El conocido como 'gracious speech' se celebra nueve días después de las elecciones generales. Es el momento en que, con gran pompa y boato, la soberana lee el programa del nuevo Gobierno, que más tarde aprobarán los diputados. Pero el programa previsto por May antes del fiasco electoral está hecho trizas. Uno nuevo está siendo pactado con grandes dificultades. La tradición exige además que el texto se escriba con tinta, en un pergamino de piel de cabra, que tarda varios días en secar. La reina ya había cancelado un evento -el servicio de la orden de Garter- para acomodar el discurso. Isabel II tiene previsto asistir al Royal Ascot desde el próximo martes hasta el final de la semana. Apasionada de las carreras de caballos, si le estropean el plan, May habrá cometido un ‘delito’ de lesa Majestad.