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ELECCIONES EN FRANCIA

Macron, camino de poder gobernar sin oposición parlamentaria

De confirmarse la victoria en la segunda vuelta de las legislativas, la formación del presidente francés dominará la Asamblea Nacional

Los partidos tradicionales han sido laminados por la irrupción de La República en Marcha

Eva Cantón

Macron saluda tras salir de votar en Le Touquet, el 11 de junio.

Macron saluda tras salir de votar en Le Touquet, el 11 de junio. / REUTERS / CHRISTOPHE PETIT TESSON

La victoria de Emmanuel Macron en las elecciones legislativas podría ser aplastante si el 18 de junio se confirman los resultados de la primera vuelta celebrada este domingo. Con un 32% de los votos, la formación del presidente francés, La República en Marcha, tendría más de 400 diputados en una Asamblea Nacional de 577 escaños. Los partidos tradicionales han sido diezmados por la irrupción de un movimiento inexistente hace un año.

Resultado de las elecciones legislativas de Francia 2017

MAYORÍA HISTÓRICA, ABSTENCIÓN RÉCORD

Para un partido que partió de cero hace apenas un año, que presenta candidatos absolutamente desconocidos y que muchos de ellos no han pisado jamás la Asamblea Nacional, un voto del 32% es un resultado histórico. Los electores le han dado a Macron la mayoría que el presidente pedía para poder gobernar libremente, pero el alto nivel de abstención (51,5%) limita el grado de conversión del país al ‘macronismo’. Son poco más de 7 millones de electores de los 47 millones censados quienes han apostado por LREM, que se ha beneficiado de la dinámica de las presidenciales, de las debilidades del resto de formaciones y de la desorientación de militantes y simpatizantes de izquierda y derecha. La victoria recuerda la de los gaullistas en las legislativas que siguieron al regreso a Francia del general Charles de Gaulle en 1958. Una OPA sobre la Asamblea Nacional que reduce a la nada a socialistas y conservadores y mantiene a distancia al Frente Nacional y la Francia insumisa.

EL PARTIDO SOCIALISTA, AL BORDE DE LA DESAPARICIÓN

Para darse cuenta de la dimensión histórica de la derrota sufrida por el Partido Socialista basta recordar que en el actual hemiciclo tenía 280 diputados y que, con suerte, en el nuevo tendrá unos 30. Por debajo de los 57 escaños logrados en 1993, el récord de su mayor fracaso hasta la fecha. La crisis que atraviesa el partido fundado por François Mitterrand en 1971 es profunda y el resultado de las legislativas le sitúa al borde de la desaparición. Tras la victoria de François Hollande en el 2012, el PS era mayoritario en las dos cámaras, gobernaba en la mayoría de regiones, departamentos y principales ciudades. En cinco años, desgarrado por las divisiones, los giros liberales y las rebeldías internas, lo ha perdido todo. Quince ministros de Hollande han sido eliminados en la primera vuelta, igual que el excandidato presidencial Benoît Hamon y otros líderes destacados, como su primer secretario, Jean Christophe Cambadélis. Tampoco habrá un solo diputado socialista en sus antiguos bastiones del Norte y Paso de Calais. “El PS está claramente muerto”, decía sin rodeos el exsecretario de Estado Jean Marie Le Guen.

NUEVA DECEPCIÓN PARA LOS REPUBLICANOS 

La derecha ha vuelto a salir en estado de choque de unas elecciones en las que esperaba cobrarse la venganza tras la derrota de las presidenciales, dominadas por el escándalo de los supuestos empleos ficticios que salpicó a su candidato, François Fillon. Con un 21,5% de los votos, diez puntos por debajo de la formación de Macron, Los Republicanos esperan superar la barrera simbólica de los 100 diputados en la nueva Asamblea y erigirse en la principal fuerza de oposición. Su grupo parlamentario saliente tiene 199 escaños. La pérdida que se vislumbra es histórica para el partido del expresidente Nicolas Sarkozy, que vacila sobre la línea política a seguir y deberá enfrentarse a la fractura entre los partidarios de una línea dura y quienes defienden apoyar las políticas del presidente compatibles con las suyas.

SERIO REVÉS PARA EL FRENTE NACIONAL

Un nuevo fracaso de Marine Le Pen. La candidata del Frente Nacional auguró la noche de su derrota en las elecciones presidenciales que su partido sería la primera fuerza política de oposición en la Asamblea Nacional. Las urnas no han confirmado esa ambición y la líder ultraderechista se ha tenido que conformar con un decepcionante 13% de los votos a nivel nacional. Ese resultado le permitirá tener, como mucho, cinco diputados pero no un grupo parlamentario propio. La escasa participación, la ley electoral que favorece a las formaciones mayoritarias y la barrera republicana que se formará frente a sus candidatos en la segunda vuelta impedirán que el FN incremente su peso parlamentario. Este nuevo revés exacerbará más el debate interno en el que está inmerso el partido sobre la línea política a seguir, especialmente en los que se refiere a la salida de Francia del euro.

FRANCIA INSUMISA, LIDERAZGO EN LA IZQUIERDA

Aunque lidera la carrera en la cuarta circunscripción de Marsella, Jean Luc Mélenchon no ha logrado extender a las legislativas el entusiasmo generado por la Francia Insumisa durante las presidenciales. Del 19,6% logrado en abril, ha pasado al 11%. Detrás de este resultado hay una menor movilización de su electorado tradicional, los jóvenes y las clases populares, a quienes intentará arrastrar a las urnas el próximo domingo. El veterano tribuno mantiene la esperanza de alcanzar los 15 diputados necesarios para formar grupo parlamentario propio tras superar de nuevo al Partido Socialista en las urnas. Además, ha laminado al Partido Comunista, que se ha quedado en un magro 2,7%. “Somos la fuerza central en lo que viene ahora. Nos corresponde a nosotros la reconstrucción”. La Francia Insumisa pierde fuelle pero consolida su liderazgo a la izquierda del tablero político.