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LA EVOLUCIÓN POLÍTICA EN RUSIA

Más de 1.300 detenidos, entre ellos el opositor Alekséi Navalni, en las multitudinarias protestas contra la corrupción en Rusia

Las manifestaciones en todas las grandes ciudades del país igualan en participación y número de arrestados a las del pasado de marzo

Marc Marginedas

La policía carga contra los manifestantes en Moscú, ayer.

La policía carga contra los manifestantes en Moscú, ayer. / AP / ALEXANDER ZEMLIANICHENKO ¿ AFP / OLGA MALTSEVA

El bloguero ruso Alekséi Navalny, principal opositor al presidente Vladímir Putin y denunciante de numerosos casos de corrupción que afectan a la élite, ha vuelto a demostrar este lunes su gran capacidad de convocatoria. Miles de personas, muchos de ellos estudiantes de secundaria o universitarios, han salido a la calle en ciudades de todo el país para protestar contra la corrupción, emulando el inesperado éxito de las manifestaciones que tuvieron lugar el pasado 26 de marzo. Solo en Moscú y San Petersburgo se habían practicado al menos 1.300 detenciones, según ha informado el portal Meduza, aunque se daba por descontado que una vez contabilizados los incidentes en las provincias, la cifra real de arrestos sería mayor.

El reloj marcaba las dos menos cuarto cuando los andenes de la estación de metro Tverskaya, en el corazón de la capital, registraban una inusual actividad. En lugar de viajeros entrando y saliendo de los trenes, corrillos de jóvenes, vestidos con ropa desenfadada y cargando mochilas a sus espaldas, ocupaban el lugar y aguardaban su momento. "A las dos hay que subir a la plaza", explicaba Mijaíl, de 30 años.

Mijaíl no hacía suyo el argumento de que pese a la corrupción, las actuales autoridades rusas han traído la estabilidad al país, en comparación con los duros años que predecieron y siguieron a la disolución de la URSS. "Siempre se puede encontrar momentos peores en la historia de un país", aseguraba. No tenía miedo a ser detenido. "Traigo un libro para leer en la cárcel", bromeaba. Su mujer es de Letonia, y quiere irse a la Unión Europea porque piensa que no hay futuro en Rusia debido al nepotismo y la corrupción. 

NUEVA GENERACIÓN

Maksim e Ígor son los representantes de esa nueva generación de ciudadanos rusos que acaba de incorporarse a la política gracias las convocatorias de Navalni. Es un segmento de población que solo ha conocido a Putin como presidente o primer ministro y que, a diferencia de generaciones anteriores, no identifica a la actual élite con el retorno a la normalidad tras la difícil década de los 90, sino con los abusos y la corrupción. Ambos tienen 17 años y se disponen a iniciar estudios universitarios, pero sienten que el futuro está comprometido ya que "solo quienes poseen contactos" podrán progresar una vez licenciados.

Ya en el exterior, en los aledaños de la plaza Púshkinskaya, Andréi, de 24 años, no se decidía a desplegar los pasquines que llevaba en su mochila en los que podía leerse, en un fondo rojo: "Vayamos a por las cabezas de la corrupción". Las autoridades habían advertido que se detendría a todo aquel que llevara cartelesconsigo. Finalmente, en cuanto comenzaron los primeros cánticos de los congregados, se atrevió a mostrarlos a los fotógrafos, aunque eso sí, escondiendo su rostro detrás del papel. "Navalni me ha abierto los ojos", explica.

A medida que avanzaba el día, autobuses repletos de agentes con el uniforme de los OMON, un cuerpo policial cuyas funciones el año pasado fueron traspasadas a la recién creada Guardia Nacional, tomaba posiciones en las proximidades del grupo, que no podía avanzar calle abajo ya que el paso hacia el Kremlin había sido bloqueado. En seguida empezaron las detenciones, a las que los congregados respondían en cada ocasión con gritos de "¡vergüenza, vergüenza!". La formación opositora Rusia Abierta informa en este tuit de la detención de uno de sus observadores.  

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PROTESTA CONTRA TODA LA ÉLITE

A diferencia de la convocatora de marzo, centrada en criticar al primer ministro Dmitri Medvédev tras la difusión de un vídeo-denuncia sobre las propiedades que supuestamente había acumulado, en esta ocasión la protesta tuvo un cariz más general y alcanzó a toda la clase política del país, incluyendo al propio presidente Putin. Al igual que en primavera, el pato fue el símbolo de los manifestantes, ya fuera en forma de muñeco o dibujado en pancartas. Es una referencia a una de las casas de Medvédev denunciadas por Navalni, donde hay un estanque y en medio, un hogar para patos. Los manifestantes bromeaban que los patos del primer ministro viven mejor que los ciudadanos corrientes en Rusia. 

Navalni no pudo encabezar la manifestación ya que había sido detenido poco antes de su inicio, al salir de su domicilio. El opositor había acordado con las autoridades, en los días previos, celebrar la acción de protesta en un lugar más apartado, la avenida Sajarov. Sin embargo, el domingo por la noche decidió convocarla en el centro moscovita de forma unilateral y sin permiso gubernamental, alegando las trabas que estaban poniendo las autoridades para montar un escenario con megafonía desde la que participar los oradores. 

Detenido durante unas horas un periodista de Efe  

Ignacio Ortega, reportero de la delegación de la agencia Efe en Moscú, ha sido detenido durante unas horas por las fuerzas de seguridad mientras cubría las manifestaciones en la avenida Tverskaya. Ortega había sido encargado de realizar la cobertura gráfica, y fue arrestado en un momento en que no llevaba la documentación encima. A primera hora de la noche, fue liberado y la delegada, Virginia Hebrero, lo esperaba. En marzo, el colaborador de 'The Guardian' Alec Luhn también fue detenido mientras realizaba la cobertura informativa de las manifestaciones. Cuando preguntó por las razones de su detención, los agentes le contestaron, con sarcasmo: "Es posible que estés acusado de haber matado a Kennedy".