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Ciudades, estados y el sector privado de EEUU plantan cara a Trump

Se alían en iniciativas para comprometerse a cumplir los objetivos de París

Destacados empresarios como Elon Musk abandonan un consejo asesor de la Casa Blanca

Idoya Noain

Humo emitido por una fábrica junto al Capitolio en Washington, en el 2014.

Humo emitido por una fábrica junto al Capitolio en Washington, en el 2014. / EFE / JIM LO SCALZO

Robert Orr, uno de los arquitectos del Acuerdo de París, ha definido la decisión de Donald Trump de sacar a Estados Unidos del pacto como una "descarga eléctrica". Lejos de paralizar a los estadounidenses concienciados de la realidad y los peligros del cambio climático, la sacudida del presidente ha ayudado a galvanizarlos. Y como nunca hasta ahora en los 134 días de mandato de Trump, la resistencia se organiza.

Un total de 30 alcaldes, tres gobernadores, más de 100 empresas y 82 presidentes de universidades se han unido ya en un grupo, aún sin nombre, que va a desarrollar un plan para enviárselo a Naciones Unidas en el que se comprometerán a cumplir los objetivos de París, proponiéndose alcanzar e incluso superar la meta que Barack Obama marcó de reducir para 2025 entre el 26% y el 28% de los gases emitidos respecto a los niveles de 2005.

El millonario empresario y exalcalde de Nueva York Michael Bloomberg coordina la iniciativa y en unas declaraciones a The New York Times ha explicado que el grupo hará “todo lo que EEUU hubiera hecho si hubiera mantenido el compromiso” adquirido. Y aunque hay barreras formales, porque entre otras cosas el Acuerdo de París no contempla mecanismos para que se adscriban entidades que no son naciones, el mero establecimiento del grupo demuestra que Trump ha servido de catalizador para que estamentos municipales y estatales reclamen sus poderes para plantar cara al Gobierno federal.

GIRO EN EL PODER

“Aunque la rama ejecutiva del Gobierno de EEUU representa a nuestra nación en asuntos internacionales no determina muchos aspectos de si EEUU emprende y cómo acciones sobre cambio climático”, ha escrito Bloomberg en referencia al borrador de la carta que recibirá Antonio Guterres, el secretario general de la ONU. “La mayor parte de las decisiones las toman ciudades, estados, negocios y sociedad civil y colectivamente estos actores siguen comprometidos con el Acuerdo de París”.

Igual que Trump ha creado con su polémica decisión un vacío en el liderazgo mundial en la lucha contra el cambio climático, también ha impulsado a nivel interno la reclamación del poder de los estados frente al gobierno federal. Y los gobernadores de California, Nueva York y Washington, tres estados que representan una quinta parte de la economía estadounidense, se han unido en otro grupo, la Alianza del Clima de EEUU, que pretende “actuar como un foro para mantener y reforzar programas climáticos ya existentes, promocionar el compartir información y mejores prácticas e implementar nuevos programas para reducir las emisiones de todos los sectores de la economía” según declararon el jueves en un comunicado.

“Nuestros estados avanzarán incluso si el presidente quiere retroceder “, ha dicho Jay Inslee, el gobernador de Washington. El neoyorquino, Andrew Cuomo, ha hablado de una "abdicación del Gobierno federal de su responsabilidad de lidiar con el cambio climático” y el jueves presentó una inversión de 1.650 millones de dólares en energías renovables y eficiencia energética. Y Jerry Brown, gobernador de California, el estado que se ha convertido en líder en políticas medioambientales, declaró que están “listos para la batalla”.

Brown ha iniciado este viernes un viaje a China para mantener conversaciones sobre cambio climático y participará en una conferencia de la ONU en Bonn representando, precisamente, a jurisdicciones subnacionales que siguen comprometidas en la lucha. Y ha vaticinado que la decisión de Trump "va a iniciar un fuego de activismo para tomar pasos aún más audaces de lo que se puede imaginar hoy para reducir los gases de efecto invernadero”.

REBELIÓN DEL SECTOR PRIVADO

Una parte destacada del sector empresarial, que en los últimos días intensificó sin éxito las llamadas a Trump para que no abandonara el pacto global también planta cara al presidente. Y no solo empresas como Hewlett-Packard o Mars se han sumado a la iniciativa coordinada por Bloomberg, sino que grandes titanes industriales que habían empezado a trabajar con la Casa Blanca abandonan el barco. El polifacético y visionario emprendedor Elon Musk y el directivo de Disney Robert Iger han anunciado que dejarán de participar en un consejo asesor del que formaban parte.

Pese a todo, la Administración este viernes seguía negándose a aclarar si el presidente cree o no que el cambio climático es real ( una vez lo definió de  “un timo”). Se han negado a hacerlo el portavoz de la Casa Blanca, Sean Spicer, y el Administrador de la Agencia de Protección Ambiental, Scott Pruitt. Solo el secretario de Estado, el exdirectivo de la petrolera Exxon Mobil Rex Tillerson, ha mostrado públicamente reservas con la decisión del presidente, resistiéndose a darle la aprobación específicamente.

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