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TRAGEDIA EN EL REINO UNIDO

Testigos del atentado de Manchester: "No sé cómo sobrevivimos"

Los supervivientes de la matanza en el concierto de Ariana Grande relatan su experiencia

POL GUSTEMS / MANCHESTER

Algunos heridos reciben asistencia en el Manchester Arena. / AP

Algunos heridos reciben asistencia en el Manchester Arena.
Asistentes al concierto de Ariana Grande salen tras la explosión en el Manchester Arena.

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Los helicópteros empezaron a sobrevolar el centro de la ciudad unos minutos después de las once de la noche. A partir de ese instante el ruido fue ininterrumpido. Pronto los acompañaron las sirenas de las ambulancias y de los distintos dispositivos policiales que acudieron a la zona del Manchester Arena, en el centro, pegado a la estación de trenes de Victoria, la segunda más importante de la ciudad.

Cuando aún no se conocían las consecuencias de la explosión, un testimonio dio la primera voz de alarma en la radio local: “Había cuerpos por todos lados. No sé cómo sobrevivimos. Os aseguro que no lo sé…”. Diez ambulancias subieron en fila Chapel Street hacia el lugar de los hechos. En dirección contraria corrieron los supervivientes. Unos bajando hacia Deansgate, una de las calles comerciales más populares, otros recuperando su vehículo de los numerosos parkings exteriores que rodean el Arena.

Dos de ellos, Frank y Melissa, se encerraron durante más de 20 minutos en su coche en el parking de Greengate para avisar a sus familiares. Desde allí siguieron las actualizaciones de la policía a través de las redes sociales. Hasta que no contactaron por teléfono con sus seres queridos, no emprendieron el viaje de regreso a York. 

GRITOS Y EMPUJONES

“Estaba cerca de las taquillas cuando la explosión me empujó hacia adelante”, explicó un testigo a la BBC. La explosión le sorprendió mientras esperaba la salida de su mujer e hijos. Karen Ford relató el momento de la explosión: “Todo el mundo se giró para ver qué pasaba. Alguien dijo que era una bomba. Entonces hubo empujones para salir. La gente gritando. Terrible”. 

Sammy, otro de los asistentes al concierto, explicó su experiencia en un video coldado en Periscope: "Sonó como un gran globo que explota. Hugo gritos y después, el silencio. Después, todo se dividió, como el Mar Rojo. Todo el mundo quería llegar a la salida más cercana", relata.

"Sentí como fuego en el cuello, había cuerpos por todos lados", ha explicado, por su lado, al diario 'The Guardian' Elena Semino que esperaba que saliera del espectáculo su hija de 17 años. En declaraciones a la BBC, Robert Tempkin, un joven de 22 años, recuerda como tras la explosión "todo el mundo gritaba y corría. Había abrigos y teléfonos móviles tirados en el suelo. La gente optó por tirarlo todo".  

ZONA VALLADA

Oliver Jones, un adolescente de 17 años, ha explicado que cuando sonó el estallido se encontraba en el baño. Cuando salió vio a la gente "corriendo y gritando de un lado para otro. Uno ve que pasan esas cosas en las noticias pero nunca piensas que te va a pasar a ti", ha dicho. Emma Johnson ha explicado a la BBC que en el momento del atentado se hallaba junto a su marido esperando que salieran del espectáculos sus dos hijos adolescentes. "Hubo una explosión y después salieron llamas. Nos pusimos a correr y a buscar a nuestros hijos. Afortunadamente para nosotros estaban a salvo".

"Fue al caos absoluto", recuerda ahora Stephanie Hill, que estaba con su hija Kennedy. "Había muchos niños y adolescentes como mi hija en el concierto. Para algunos, era un regalo de Navidad. Lo que debería de haber sido un momento de felicidad ha acabado en tragedia", ha añadido a la agencia AFP. "Quisimos salir los más rápidamente posible ya que pensamos que tal vez alguien empezaría a disparar contra la gente", ha explicado su hija Kennedy. Otro testigo, Sebastian Díaz, ha recordado como vio a padres que llevaban en sus brazos a sus hijos llorando. "Para muchos fue el primer concierto de su vida y probablemente el último", ha dicho.

Justo después del atentado, las principales vías de acceso al Manchester Arena fueron acordonadas por las fuerzas de seguridad. Los curiosos se agolparon al inicio de la zona vallada, cerca de la catedral, desde donde las televisiones emitían sus directos. Manchester suele ser bastante activa de noche. Es complicado pasear de madrugada sin toparse con nadie. Los taxistas trasladaban gratis a las personas que querían alejarse. A las tres de la mañana, Manchester era una ciudad fantasma que seguía dominado por el  ruido de las hélices.