22 feb 2020

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La ONU alerta del desplazamiento de 200.000 civiles en Mosul

Los yihadistas del Estado Islámico están rodeados en un pequeño territorio en el noroeste de la ciudad iraquí

HRW denuncia el regreso forzoso a Mosul de 300 familias desplazadas

Javier Triana

Civiles dejan sus casas en Mosul.

Civiles dejan sus casas en Mosul. / AFP / FADEL SENNA

Los avances militares contra el Estado Islámico (EI) en Mosul y las consecuencias de estos podrían provocar el desplazamiento de hasta 200.000 civiles más. La coordinadora humanitaria de la ONU para Irak, Lise Grande, ha alertado este jueves de que su oficina prevé esa “alarmante” cifra de desplazados causada por la “intensificación de las operaciones militares”, que se acercan, cada vez más, al casco antiguo de la urbe, donde resisten los yihadistas en apenas doce kilómetros cuadrados.

“Los números de gente que se está moviendo ahora son tan grandes que cada vez es más difícil asegurarse de que los civiles reciben la asistencia y la protección que necesitan”, ha añadido Grande a través de un comunicado de prensa.

Desde el comienzo de esta operación militar, en octubre, las agencias humanitarias estiman en unos 700.000 el número de desplazados que ha buscado salvar la vida en ciudades cercanas y en campamentos de refugiados habilitados en los alrededores.

La ofensiva para recuperar Mosul de manos del Estado Islámico por partes de las fuerzas armadas iraquís y apoyadas por una coalición anti-EI liderada por Washington ha logrado reducir en las últimas semanas el terreno controlado por los yihadistas en la simbólica ciudad, donde a mediados de 2014 declararon el califato.

Sin embargo, la resistencia yihadista en el casco antiguo está siendo feroz, con el uso habitual de vehículos suicidas (algunos de ellos, sin tripulante) y en una zona con calles estrechas por las que no pueden entrar los vehículos blindados del Ejército iraquí y sus aliados.

En otro comunicado de prensa publicado este jueves, la organización de defensa de los derechos humanos Human Rights Watch (HRW) ha denunciado que precisamente esas fuerzas de seguridad “han forzado a más de 300 familias desplazadas a volver a barrios de Mosul occidental que siguen en riesgo de ser atacados por el Estado Islámico”.

Según residentes de los campamentos de refugiados de Hammam Alil y Hajj Ali, personal de estos centros y agentes de policía citados por HRW, el retorno forzado se realizó para hacer sitio a nuevos inquilinos desplazados de barrios más recientemente arrebatados al EI.