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CRISIS POLÍTICA EN VENEZUELA

Las bombas de excrementos llevan las protestas contra Maduro a otra escala

Los opositores crean las llamadas 'puputov' e instan a los ciudadanos a usarlas contra la policía

ABEL GILBERT / BUENOS AIRES

 Preparación de una bomba de excrementos, esta semana en Caracas. / REUTERS / CHRISTIAN VERON

 Preparación de una bomba de excrementos, esta semana en Caracas.
 Bandeja con varias puputov, con mensajes contra el régimen de Maduro.

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La mierda se ha instalado en la disputa política en Venezuela y ya no solo en el terreno del lenguaje. "Con mucho cariño" es uno de los mensajes que se pueden leer sobre la tapa de los frascos transparentes que contienen excrementos y que la oposición a Nicolás Maduro ha ideado en una suerte de cócteles molotov baratos y artesanales. Sectores radicalizados de la oposición al chavismo han empezado a utilizar estas bombas de caca en respuesta a los gases lacrimógenos que emplea contra ellos la policía en las manifestaciones contra el régimen.

Así, unos, los manifestantes, lloran por los compuestos químicos de las granadas y otros, los agentes, vomitan por el olor al oler las heces que impactan contra las tanquetas.  Las redes sociales, que se han convertido en una de las armas más usadas por la oposiciónl, se han regodeado con la invención, a la que han bautizado con el nombre de 'puputov'.

En línea con esta invención, la oposición ha convocado una 'marcha de la mierda' que hasta el momento no se ha producido. Los venezolanos --como en otros lugares de América Latina-- hablan de "comer mierda" y "come mierdas". También, de "irse a la mierda". El límite siempre han sido las palabras. Las 'puputov' marcan en este momento una diferencia en el conflicto político en el país. Se han utilizado ya en las afueras de Caracas. Una agresión de este tipo, señaló el periodista Jesús Silva, que simpatiza con el Gobierno de Maduro, busca provocar daño moral entre los venezolanos. "Esta acción puede catalogarse como un ataque químico de los terroristas pagados por la cúpula de Mesa de Unidad Democrática (MUD)", ha denunciado.

INDIGNACIÓN CHAVISTA

"Siempre nos han catalogado de sucios y ahora utilizan el excremento como una bandera. ¿Qué dirán ahora los antichavistas? Hay grupos, pequeños sectores de Caracas, que se creen superiores y que tienen toda la impunidad del mundo… Piensan que Dios les dijo que esa es la manera de tumbar a Maduro. Me imagino a todos manipulando esos frascos. A esos niveles hemos llegado. ¿Qué va a decir ahora la Conferencia Episcopal? Nuestro pueblo no se llena las manos de excremento”, señala indignado Mario Silva, presentador del programa televisivo 'La Hojilla', del canal oficial Venezolana de Televisión. "¿Protesta o enajenación?", se ha preguntado indignado por las "situaciones escatológicas". Este periodista afín al régimen ha instado a la fiscalía a pronunciarse sobre "esta manera de lucha" que es un "ataque biológico". La Fiscala General de la República, Luisa Ortega Díaz, ha debido defraudarlo. Se ha limitado a señalar que Venezuela "necesita reimpulsar la credibilidad de las instituciones".

GANAR LAS CALLES

Las protestas que impulsa la oposición desde principios de abril, a raíz de la maniobra del Tribunal Superior de Justicia para intentar ilegalizar el Parlamento, donde los antichavistas son mayoría, han dejado en el camino 44 muertos y muchos no son opositores. La oposición se ha propuesto ganar la batalla de la calle y mantenerse en el espacio público para forzar una convocatoria de elecciones y frenar el proyecto del presidente Nicolás Maduro de reformar la Constitución de 1999.

La MUD ha programado nuevas movilizaciones en las próximas horas. La posibilidad de que tengan lugar nuevos choques entre opositores y fuerzas de seguridad con desencadenantes trágicos está sobre la mesa. El Gobierno sostiene que los manifestantes son subversivos y que están financiados por empresarios y sectores del exilio en Miami. Los opositores no solo recurren a las heces como armas sino a las armas contra los símbolos estatales. Así, de nuevo se ha atacado una estatua de Hugo Chávez en Caracas. Esos actos son para las autoridades pruebas irrefutables de esta forma de actuar. Los manifestantes hablan de lucha por la democracia.

El vicepresidente Tareck El Aissami asegura que existen pruebas de la vinculación del ciudadano Nixon Leal, detenido el pasado martes, con grupos armados localizados en los estados de Miranda, Carabobo, Vargas y el Distrito Capital. El Aissami ha explicado que Leal fue el encargado de organizar una "operación insurgente armada en Caracas, especialmente en el este, y logró articular grupos armados en el oeste". A esos grupos las autoridades les atribuyen los intentos de saqueo producidos en las últimas horas en un centro comercial en el estado de Mérida.

PLAN REPRESIVO

En este contexto, la Asamblea Nacional (AN), controlada por la MUD, ha declarado inconstitucional y nula la convocatoria de Maduro a una Asamblea Nacional Constituyente. A su vez, el Parlamento ha rechazado la ejecución del denominado Plan Zamora del Gobierno, al que califican de represivo, así como la instalación de tribunales militares para juzgar a los civiles que participan de las protestas. Esos fueros, denuncia la AN, "usurpan la jurisdicción civil violando los derechos humanos". 

Como Venezuela es un país profundamente fracturado, el Gobierno también ha tenido sus marchas a favor de la Asamblea Constituyente y en favor de la paz. De acuerdo con Michael Penfold, columnista de 'Prodavincia', "el cambio democrático requiere de dos factores: movilización ciudadana y capacidad de negociación para generar acuerdos mínimos". Pero ese escenario requiere que se agudicen las contradicciones internas "dentro del chavismo" y "dentro del mundo militar".

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