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Macron afronta las legislativas en busca de una mayoría para gobernar

Su programa liberal tropezará con las protestas en la calle de un sector de la izquierda

Mélenchon le disputará a Le Pen el liderazgo de la oposición

Eva Cantón

Macron intenta convencer a los trabajadores que le abuchearon ayer en Amiens.

Macron intenta convencer a los trabajadores que le abuchearon ayer en Amiens. / AFP / ERIC FEFERBERG

Emmanuel Macron ha ganado las elecciones. Será el octavo y el más joven presidente de la Quinta República francesa, pero la conquista del Elíseo no será suficiente. Si quiere aplicar su programa de Gobierno, al que este lunes se han opuesto en las calles de París unos 1.600 manifestantes unidos en el denominado "frente social”, deberá tener una cómoda mayoría en la Asamblea Nacional.

La batalla crucial que se abre ahora es, por lo tanto, la de las elecciones legislativas, la tercera vuelta de las presidenciales, como se ha bautizado en Francia la cita de los próximos 11 y 18 de junio, que se celebrará en un escenario político en plena mutación.

Los partidos que hasta ahora se habían sucedido en el poder -Los Republicanos y el Partido Socialista- están malheridos tras su derrota en la primera vuelta de las presidenciales e intentan recomponerse. Mientras, el resultado en las urnas del Frente Nacional (33,9% de los votos) ha llevado a Marine Le Pen a erigirse en líder de la oposición.     

Macron ha cimentado su victoria en un movimiento trasversal nacido hace apenas un año y carente del engranaje de los partidos políticos tradicionales para allanar el camino de la Asamblea Nacional. Sin embargo, se muestra convencido de que contará con una mayoría suficiente. Su apuesta es ampliar el espectro de su formación para abarcar desde la izquierda que ha gobernado con François Hollande hasta los gaullistas. En su lista podrían figurar desde el exprimer ministro Manuel Valls, representante del ala reformista del socialismo, hasta políticos del sector más moderado de Los Republicanos.  

LA REPÚBLICA EN MARCHA

Para preparar la campaña de las legislativas, el consejo de administración de En Marcha! ha tomado este lunes las primeras decisiones, entre ellas oficializar el cambio de nombre de la formación, que a partir de ahora se llamará La República en marcha.

Su secretario general, el diputado Richard Ferrand, ha anunciado que antes de este jueves se darán a conocer los nombres de los 577 candidatos que se presentarán bajo esa etiqueta.  “Nuestro objetivo es que el Gobierno disponga de una mayoría coherente”, ha dicho. Ha hablado también de una mayoría “de cambio”.

Sin embargo, Macron no cuenta con ningún aliado natural y sí con muchos contrincantes que esperan traducir los votos de las presidenciales en el arco parlamentario. Es el caso del izquierdista Jean Luc Mélenchon, que ha lanzado su ofensiva para rentabilizar el 20% de sufragios que obtuvo el pasado 23 de abril. Mélenchon le quiere disputar a Le Pen el liderazgo de la oposición a Macron y negocia alianzas con el Partido Comunista. Los Republicanos han pasado página de la derrota de François Fillon y buscan forzar un Gobierno de cohabitación, así que se lo pondrán difícil al futuro presidente.

Mientras, en el Partido Socialista, que ha visto una trashumancia paulatina hacia el movimiento En Marcha!, temen una nueva debacle en junio y se debaten para evitar la deflagración.

El flamante presidente no tendrá tampoco el favor sindical. Su intención de endurecer la polémica reforma laboral de François Hollande adoptando la nueva ley por decreto ya ha puesto en guardia a los agentes sociales, que se preparan para dejarle claro a Macron su feroz oposición a una nueva flexibilización del mercado laboral.

Según un sondeo realizado por Ifop, el 22% de los franceses dice estar dispuesto a votar por un candidato de En Marcha! el próximo mes de junio. Un porcentaje inferior al voto cosechado por Macron en la primera vuelta de las presidenciales (24%) y que augura duras negociaciones en el Palacio de Bourbon.